Como hoy es el #DíaNacionalDelDonante, quería aprovechar para contaros alguna curiosidad sobre la donación de sangre. ¡Allá vamos!
En primer lugar, me gustaría que nos detuviésemos un momento a pensar en la importancia de que el donante sea voluntario.
La voluntariedad de la donación hace que los donantes sean conocedores de su situación de salud, sean conscientes de las situaciones de riesgo y que ellos mismos sepan que están en condiciones de donar. Por ello, decimos que es sangre segura.
Probablemente nunca hayáis reflexionado sobre esto, pero hoy voy a lanzar una pregunta al aire: ¿qué sucedería si la donación fuese remunerada?
Si fuese remunerada, se producirían donaciones nacidas de la necesidad económica y, por lo tanto, el donante podría ocultar datos que supondrían su exclusión.
Recordemos que el donante siempre debe cumplir una serie de requisitos para garantizar la seguridad y fiabilidad de la donación. No todo el mundo puede donar.
Una vez dicho esto, vamos a ver brevemente en qué se basa la clasificación de la sangre en cuatro grupos sanguíneos, la compatibilidad entre ellos y el porqué.
Antes de nada, cabe mencionar que la sangre está formada por plasma (agua y proteínas) y elementos formes (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).
Sin embargo, la sangre de cada uno de nosotros no es igual, sino que se distinguen cuatro grupos sanguíneos (A, B, AB y O) en función de los antígenos presentes en la membrana de los glóbulos rojos.
De esta manera, los glóbulos rojos (también llamados eritrocitos o hematíes) pueden poseer antígenos A, B o ambos.
¿Y qué ocurre con los que sois grupo O? Simplemente, quiere decir que vuestros glóbulos rojos no tienen ni antígenos A ni antígeno B en su membrana.
¿Ventaja? Las personas que son O pueden donar a todo el mundo. ¡Sois donantes universales, chicos!
¿Inconveniente? Solo podéis recibir sangre de vuestro grupo sanguíneo. En breve, veremos por qué es esto.
En el lado opuesto, tenemos a los que sois AB, puesto que solamente podéis donar a otras personas AB. Sin embargo, sois receptores universales, es decir, cualquiera os puede donar sangre.
Sé que estáis impacientes por saber la explicación de todo esto, pero tranquilos, no os dejo más tiempo con la intriga. ¿En qué se fundamenta la compatilidad o incompatibilidad entre grupos sanguíneos?
La clave está en que los antígenos producen anticuerpos cuando entran en el cuerpo de una persona cuya sangre no presenta dichos antígenos, de manera que esos anticuerpos fabricados son los responsables de la incompatibilidad de las transfusiones sanguíneas.
No os preocupéis si no lo habéis entendido por completo. ¡Vamos a poner un ejemplo y así quedará mucho más claro!
Supongamos que tenemos un donante de grupo sanguíneo A. Si introdujéramos su sangre en un hipotético receptor de grupo B, se producirían anticuerpos B y estos reaccionarían con los antígenos B de la sangre del receptor.
¿Resultado? Incompatibilidad, transfusión incorrecta. Los glóbulos rojos aglutinarían y podría producirse la muerte de la persona.
¿Queréis una conclusión de todo esto, curiosos? Pues podemos concluir diciendo que a un individuo cualquiera se le podrá hacer una transfusión sanguínea siempre y cuando la sangre inyectada no posea antígenos que no estén en los glóbulos rojos de su propia sangre. Fácil.
No quiero extenderme mucho más, así que voy a ir terminando el hilo, amigos.
Espero que os haya gustado y ahora entendáis todo mucho mejor. No obstante, quiero deciros que esto que os he contado solo es lo más importante y que si os habéis quedado con ganas de saber más, os dejo aquí este artículo de mi blog: herenciasdelaciencia.blogspot.com/2016/06/compos…
¡Gracias por leerme!
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