1. Leyendo los homenajes de numerosas personas en recuerdo de Federico García Lorca, puedo constatar que muchos tienen algo en común: conocen muy poquito sobre Lorca.
2. La inmensa mayoría de esos homenajes parten de un principio político, no literario. Algo que, por cierto, él detestaba. No se reivindica al poeta, sino la imagen que se ha creado de él.
3. Muchos de los que hoy le recuerdan serían incapaces de distinguir una oda lorquiana de un estribillo de cualquier canción de Rosalía, pero todos sabrían hablarte de sus verdugos. ¿Por qué? Porque les importa la política, no Lorca.
4. Quiero decir, ¿cuántos de los que hoy le recuerdan le habrían tildado de “ultracatólico” por haber escrito “Oda al Santísimo Sacramento” y “Luna y panorama de los insectos”? ¿Y por ser devoto del Corpus Christi?
5. ¿Cuántos de los que hoy le recuerdan le habrían llamado “oportunista” por recibir ayuda de José Antonio que, como político, salvó la subvención que le permitió seguir haciendo teatro con La Barraca? ¿Cuántos le llamarían “homófobo” por haber escrito “Oda a Walt Whitman”?
6. Sin salir de La Barraca, ¿cuántos de los que hoy le recuerdan le hubieran denominado “equidistante” por hacer teatro con personas de todo el espectro ideológico? Aquí, justo debajo de Eduardo Ródenas, de Falange:
7. Es más, ¿cuántos le hubieran llamado “fascista” por haber dedicado uno de sus poemas del Romancero Gitano, “Thamar y Amnón”, a uno de los fundadores de Falange (Alfonso García Valdecasas)?
8. De ellos, ¿cuántos habrían entrado en cólera al saber que era amigo de José Antonio Primo de Rivera? tal y como le confesó a Celaya: “¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir en un taxi con las cortinillas bajadas”.
9. Federico rechazaba todo lo relacionado con la política. Jamás encontraréis una declaración partidista en sus versos. La razón por la que abandonó Madrid para volver a Granada, donde se refugió en casa de falangistas, fue el asesinato de Calvo Sotelo. La guerra era inminente.
10. De hecho, fue algo que dejó explícitamente patente en las declaraciones que hizo ante Edgar Neville: “Me voy de aquí porque me están implicando en la política, de la que no entiendo nada ni quiero saber nada. Yo soy amigo de todos". (ABC: 6/XI/1966):
11. No era la primera vez que manifestaba algo así:
12. En honor a la verdad hay que recordar que la izquierda, que trató incontables veces de “apropiárselo”, terminó aborreciéndole por mostrarse contrario a seguir sus postulados. Le tacharon de “clerical”, “burgués” y “niño de mamá”.
13. Tanto es así que, un mes antes de su asesinato, el periódico frentepopulista El Heraldo de Madrid publicó una caricatura en la que se reían de él y donde aparecía Lorca vestido de comunión: “García Lorca, niño mono, orgullo de mamá”, “¡Es una monada!”.
14. Ah, la tercera España que se abrió paso “entre la saña de un lado y la antipatía de otro”, como la definiera el amigo de los viernes de Lorca. Pero me temo que este es uno de esos capítulos de la (otra) Memoria Histórica que jamás recogerá la Memoria Histórica Oficial.
Como es costumbre, también he hecho la publicación en Instagram: instagram.com/p/B1TUjr6iNJS/…
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