HILO LARGO, POSMODERNISMO Y COMUNISMO
El profesor Igor Ahedo calificaba hace unos días de 'tarados mentales' a quienes 'obvian que vivimos en el siglo XXI', dando a entender con un hilo que todo es actual menos el marxismo. Me gustaría comentar algunas suposiciones del hilo 👇
En primer lugar, la calificación de 'posmoderno' hacia un partido o movimiento político evidentemente se refiere a unas tesis políticas, que son las del posmodernismo clásico, y las cuales el profesor Ahedo por algún motivo no menciona. Esas tesis políticas serían, entre otras,
1-Una crítica a los denominados 'metarrelatos',
2-La tesis de descentralización del sujeto de lucha, y
3-La pérdida de centralidad y fuerza de la política.
La primera representa el asalto de la academia burguesa a las bases filosóficas y metodológicas de la ciencia proletaria,
o dicho de otro modo, a la pretensión 'explicativa' del análisis marxista, y la pretensión 'emancipatoria total' del paradigma político histórico que representa la concepción materialista de la historia y la teoría revolucionaria comunista. Lyotard formuló su versión más definida
La segunda representa el rechazo de la organización unitaria y jerárquica de lucha que suponía el Partido Proletario. Esta tesis es elaborada por los posestructuralismos (Foucault, Derrida, Deleuze) y después a través de la influencia que tanto estos como algunos académicos
posmodernos ejercían sobre el movimiento estudiantil y sobre los nuevos cuadros intelectuales del proletariado (particularmente en los países latinos de Europa occidental), desplazó la doctrina organizativa de integración de las luchas, poniendo a cada elemento parcial de la
dominación de clase en primer plano, aislado y unilateral, e impulsando una forma organizativa movimentista y de tipo 'protesta', sin capacidad de tranformación más allá de la disputa por las tendencias culturales, siendo así explotable por la democracia electoral progresista.
La 3a enraíza ya en la crítica post nazismo, e impone a la política una rebaja de sus pretensiones de transformación, pues 'en exceso' supondría una amenaza despótica para la sociedad. Podemos ver en Margalit y su idea de 'estado decente' un claro ejemplo de esto.
Estas tesis centrales, y otras secundarias, componen el posmodernismo político de los años 70, que enraizó y desplazó al marxsmo en los 80/90 en la academia y las universidades, llegando a las cúpulas de los partidos comunistas ya para entonces en proceso de descomposición,
y lo hizo con especial fuerza en el estado francés, en el italiano y en el español, de ahí que el corpus profesoral de las actuales facultades represente en cierta medida a ese paradgma, hoy caducadísimo. Cuando nos referimos a EH Bildu como partido posmoderno, es en ese sentido,
no en el de una lógica cultural (al estilo de Jameson), ni como mera expresión de una época, sino como producto de unas tesis políticas concretísimas, preñadas de política de aniquilación de las bases teóricas, organizativas y políticas del comunismo, como se ha podido comprobar.
Es decir, que EH Bildu, o Sortu o Podemos, son en parte fruto del rechazo dogmático posmoderno al supuesto 'metarrelato' de un marxismo previamente tergiversado, de un rechazo a un modelo fuerte de Partido y de militancia disciplinada capaces de incidir en la realidad material,
y de una devaluación de la pretensión política. Alguien podría decir que esas eran tendencias culturales de la época. Pues bien, tendrá que demostrar que sirven para explicar y amoldarse a la actualidad cultural 50 años después, a riesgo de ser calificado de anacrónico posmoderno
Aclarado esto, me gustaría comentar algunas inexactitudes del hilo del profesor Ahedo: Para empezar, no es el 'materialismo' (si es que existe semejante escuela histórica) quien periodiza la historia. Esto cualquier método lo hace. Lo que diferencia a la concepción materialista
de la historia es el criterio conceptual con el que define las sucesivas épocas históricas: esto es: el concepto de modo de producción y formación social, y la dialéctica entre desarrollo de las ffss productivas y las relaciones de producción. Si al profesor Ahedo le parece una
metodología incorrecta puede criticarla, pero que no nos haga pasar x materialista un esquema de periodización histórico totalmente arbitrario según el cual el neolítico y la colonización de américa forman parte de la misma época, con el agravante de considerar esa periodización
'fruto de consenso', excepto en lo que respecta a la época 'actual'. ¿Dónde está ese consenso, en su departamento? ¿Qué tiene que ver ese esquema historiográfico con la Concepción Materialista de la Historia?¿Acaso hay alguna escuela histórica importante en el siglo XX q defienda
una periodización de la Historia tan escolar y dogmática? Ni siquiera el Romanticismo Alemán se atrevió a tanto.
Por otro lado, el posfordismo y la globalización son de todo menos novedad; el posfordismo es un modelo agotado, y la globalización parece estar en vías regresivas.
¿Por qué calificar de herramientas de actualidad a doctrinas de hace 40-50 o 60 años que pretendían explicar un ciclo concreto de acumulación y su tendencia cultural (hoy agotados), y despachar por anticuadas bases científicas de hace 150 que explican toda una época, aun vigente?
El prfesor Ahedo no nos lo explica, se limita a periodizar a su antojo la Historia y calificar de actuales a las doctrinas de su preferencia. Entre los intelectuales capaces de leer 'la actualidad' según él, muchos de ellos muertos como Foucault o Laclau, no encontraremos
ni un sólo marxista, ni tpoco un solo ejemplo no occidental. Como si no los hubiera habido en la segunda mitad del siglo XX. Todo parece encaminado a considerar al marxismo caducado a priori: al marxismo, o al menos a la imagen delirante de él impuesta por la academia burguesa.
Por otro lado, el esquema de ordenación terminológica propuesto por Igor, que englobaría términos como liquidez, sociedad red o 'postindustrial', tampoco es demasiado acertado. El concepto 'postindustrial' está a la base metodológica de la tesis de cambio de épocas y prefigura,
en su definición dl cambio en la base productiva y la estructura económica de consumo, al de 'posmodernidad' como análisis de los cambios epistemológicos, artísticos y culturales. El concepto científico de 'postindustrial' es de los años 60, elaborado por la sociología americana,
esbozado por primera vez por Daniel Bell en su artículo 'Notes on postindustrial society' (1967), aunque los liberales ya lo usaban desde finales de los 50. El profesor Ahedo se lo atribuye erróneamente a la sociología francesa, que en realidad lo toma prestado.
En todo caso, su esquema rebaja este concepto científico al nivel de un simple término comercial como el de 'liquidez', que Bauman inventa para vender libros divulgativos cuando ya ha expuesto la base científica en tratados como Modernidad y Holocausto o Mod. y Ambivalencia,
mientras eleva a categoría historiográfica general el de 'posmodernidad', que en realidad explica los cambios superestructurales occidentales en origen, y responde a la forma cultural de la sociedad burguesa occidental de los años 70, 80, y 90 como mucho.
Otra cosa es que las caducas tesis políticas anticomunistas que planteó el posmodernismo clásico se quieran seguir empleando para explicar una nueva época, o el año 2020, en la que se está desarrollando una gran fractura económica, de identidad, de cultura y motvaciones políticas
en medio de una gigantesca crisis productiva en ciernes, y una tendencia clara a la rearticulación política de la lucha de clases. A lo mejor el profesor Ahedo debería de estudiaren serio las propuestas de actualización del marxismo, y dejar de considerar a la escuela posmoderna,
a la escuela hegemonista y a la sociología burguesa las únicas escuelas capaces de explicar la realidad actual. O en caso de que ya lo esté haciendo, al menos que no falte al respeto a todo marxista imaginario.
En lo que respecta al supuesto cambio en 'las clases',
en el 'tipo de trabajo' o en el 'modo del poder' analizado por la pluralidad de escuelas que se instauran en el paradigma posmoderno, hay que decir que ninguna ha sido capaz de negar la centralidad del trab. asalariado (por mucho que la centralidad pase del industrial al 3ciario,
del empleo fijo a la temporalidad, etc... para lo cual el marxismo tiene mayor poder de explicación), ni tampoco de negr que el poder central de la sociedad actual es el Capital, ni tampoco de negar la existencia del proletariado y la burguesía como clases económicas esenciales.
Puede que el proletariado no haya sido una clase política a lo largo de las últimas décadas en occidente, pero tampoco puede decirse que el hegemonismo haya conseguido articular al proletariado en torno a una estrategia eficiente, más bien al contrario, y en lo que respecta
al centro imperialista, ni siquiera ha conseguido articular a secas al proletariado en torno a nada, mucho menos a su propuesta substitutiva de la revolución socialista por la 'Revolución Democrática' mediante una tecnología del discurso que no acaba de funcionar.
Lo que haría Marx si reviviese no lo sabemos, y ecurrir a esas prefiguraciones es síntoma de debilidad argumentativa, como equivocarse en los ejemplos lo es de dejadez hacia el mundo empírico, al decir que los trabajadores de una empresa de taxis como uber van en bici.
El profesor Ahedo insinúa a continuación que es de 'tarados mentales' tratar de articular a una clase que 'ya no existe'. ¿Acaso se refiere al proletariado? La existencia económica y crecimiento exponencial del proletariado europeo desde finales de los 90 es un hecho estadístico,
por lo que la única opción es interpretar esa inexistencia como un fenómeno 'social' o 'político'. Precisamente esa rearticulación política está mediada por la lucha ideológica, que construye sobre esa base económica las condiciones políticas para la emancipación, atendiendo,
xsupuesto, a las actualizadísimas bases culturales, que ni el marxismo de principios del XX, ni el posmodernismo de finales del XX son capaces de analizar, sino únicamente nuevas tesis en todos los frentes, que es lo que está intentando hacer el joven movimiento socialista de EH,
y es lo que debería d ser objeto de análisis y crítica, no de burda caricatura.
Tampoco parece claro que la Historia Humana sea la Historia de cnstrucción del individuo. Eso es la proyección que la soc. burguesa, al menos desde Kant y Hegel, hace sobre la Historia q le precedió.
En lo que respecta a mayo del 68, este movimiento no tuvo más relevancia que la que se le da a nivel mediático, y ninguna relevancia fuera de occidente. No cristaliza sino la derrota temporal de la aspiración del proletariado a controlar el mundo y formar una sociedad más justa
en términos de totalidad. Y desde luego que no descubrió ni inventó el nacionalismo, el feminismo, ni la sexualidad, presentes como focos de tensión política desde finales del siglo XVIII.
En lo concerniente al neoliberalismo, tampoco es correcto afirmar que 'pone a la cmpetencia
como mecanismo de regulación'. Eso fue el liberalismo clásico. El neoliberalismo pone más bien al estado y a los bancos centrales como mecanismo de regulación y producción de competencia, para evitar el monopolio y los desequilibrios comerciales. Esa es la época en la que hemos
crecido como generación, y ahora nos adentramos en lo desconocido ante el golpe de estado mundial de los bancos centrales con agresivas políticas financieras, flexibilización monetaria y compra masiva de activos. Eso es lo que hay que analizar, para lo cual quizá intelectuales
de la talla del profesor Ahedo podrían resultar muy útiles, si dejan de perder el tiempo en tratar de humillar a la juventud comunista.
Es evidente que en su hilo, el profesor Ahedo no se refiere a nadie en concreto. Es un disparo al aire, pero todos sabemos a quienes se refiere,
todos sabemos quienes le han dado fav y quiénes usan su hilo ufanos y satisfechos. Y le pido, con todo el respeto, que no falte al respeto, que no considere de imbécil anacrónico al interlocutor, que aprenda a escuchar a la juventud, porque por esa vía del solipsismo intelectual
no se llega a nada. Si quiere, que ponga en tela de juicio las tesis de control proletario de Erraki, la tesis de proletarización, la tesis de problemática juvenil de GKS o de problemática de género de ITAIA, a ver dónde ve ahí dejadez/enemistad hacia la articulación de luchas.
Porque al fin y al cabo de lo que esto trata no es de la articulación en sí, sino del significante general, del programa político general en torno al que se articulan las diversas luchas: Reforma Democrática del Estado o Poder Socialista.
¿O acaso resulta anacrónico plantear ante la debacle capitalista en la autoorganización comunista creciente y disciplinada?
Un saludo para el profesor Ahedo, por quien no siento la más mínima enemistad, y en quien estoy seguro de encontrar una figura de gran talla intelectual.
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