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Jul 23, 2020, 21 tweets

En multitud de ocasiones escuchamos hablar de la importancia de la validación en terapia. Sin embargo, ¿qué hay de cierto y exacto en lo que se dice sobre ella? #psicohilo

La validación es concebida dentro de algunas terapias, como la DBT, como un proceso diferente a la terapia de conducta tradicional.

Mientras la TC o TCC pretendería cambiar comportamientos, este enfoque pretende elicitar el cambio a través de la validación del usuario/a, y asume que hay personas que sólo cambiarán a través de la validación.

Aquí nos encontramos con el primer problema. Si miramos este proceso desde la óptica del análisis de conducta (la base de la terapia de conducta, sea de 1ª o de 3ª generación), no habría un proceso que diferencie la "validación" y la incitación al cambio.

Técnicamente, ambos serían procesos de cambio, pues la conducta de la persona siempre está cambiando, en tanto que la intervención de la terapueta cambia las contingencias a las que la persona está expuesta.

Volvamos al concepto de validación. ¿En qué consiste? Según Marsa Linehan: "comunicar al paciente que sus respuestas emocionales tienen sentido y son entendibles dentro de su historia y/o contexto actual" (Linehan, 1993).

Aquí surgen algunas cuestiones a considerar: si desde la perspectiva analítico-funcional, uno de los principales objetivos (tanto por importante, como por empezar por aquí)

es evaluar y entender qué variables han originado y mantienen las conductas problema de esa persona, ¿no está inmersa, en la misma perspectiva del análisis de conducta, la validación?

Vayamos más allá y supongamos que no es suficiente con hacer entender el problema de la persona consultante. Muchas veces, se dice necesario "validar la expresión de emociones" (verbalizaciones de contenido emocional). ¿Por qué? Desde perspectivas como la DBT se supone que

se da un "proceso dialéctico", que permite la "síntesis de las polaridades". Pero ya sabemos que los procesos de cambio (y mantenimiento) no dependen de relaciones dialécticas, sino de los principios del aprendizaje que rigen el comportamiento.

Podemos entender el validar una expresión emocional como el "reforzar su expresión", o bien instigar a su verbalización en un contexto de extinción de los procesos de castigo que ha llevado aparejada esa expresión emocional en esa persona, lo cual le conllevaba problemas.

Hay muchas razones por las que puede ser uno de nuestros objetivos (intermedio o final) el que la persona emita más verbalizaciones de cierto tipo sobre cómo se siente, o sobre sus circunstancias inter e intrapersonales, en contextos apropiados, pero esto ya daría para otro hilo.

Esta "validación" que se realiza cambia esa conducta de la persona, pues ya no está mantenida por las mismas contingencias que antes. No hay, por tanto, una síntesis dialéctica o validación, sino puros procedimientos operantes de cambio conductual.

Podrían identificarse, siguiendo las definiciones de validación, multitud de situaciones en las que el/la terapueta lleva a cabo validación de la conducta de esa persona, o incita a ello.

Cuando se realiza un autorregistro, se validan (refuerza) explicaciones alternativas de su comportamiento, diferentes a reglas previas, que contenían valoraciones negativas de este.

Cuando se exploran las reacciones de una persona ante una situación determinada, estos se validan, se le enseña a darles relevancia, pues es relevante ser consciente de ellos, identificarlos, tactarlos, medirlos, antes de cambiarlos.

Incluso cuando una persona expresa "ideas irracionales", y estas se explican, en base a una historia y contexto particular.

En este último ejemplo no es que se refuerce la verbalización irracional en sí, sino que se refuerza una regla verbal diferente

que resume la explicación alternativa de esta como resultado de una historia particular de aprendizaje.

Esto "facilitaría el cambio", en tanto que, ante situaciones similares, estas nuevas verbalizaciones cambiarían el valor de seguir esas reglas irracionales

(ya no reflejan la realidad, sino un aprendizaje), de forma que perderían su valor motivacional.

No es que "todos me odien", es que "dado X e Y en mi historia/contexto, he aprendido a pensar que todos me odian y me siento de tal forma".

Como conclusión, parece ser que la "validación", lejos de ser una intervención nueva, diferente o exclusiva de algunos enfoques, ya está (y probablemente estaba) incluida en multitud de procedimientos terapéuticos que son concebidos como "clásicos", y no se contrapone al "cambio"

Quizás si esta, así como otros procedimientos, se entienden desde las gafas del análisis de conducta, sea una mejor y más versátil aportación para el trabajo dentro del proceso de cambio comportamental que es el trabajo psicoterapéutico.

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