Muchos (una persona) nos habéis pedido que hagamos hilo del paper que nos publicaron el otro día sobre metacognición, rumiación y depresión a Julia Cano, @martin_salguero, @RamosCejudo y a mí. ¡Allá vamos! #tuiteomipaper 1/16 doi.org/10.1007/s10862….
A día de hoy, aunque sabemos mucho sobre la depresión, aún hay muchas personas que lo pasan mal por este problema. Por eso algunos equipos seguimos investigando qué hace que las personas se depriman, para así poder diseñar mejores intervenciones. 2/16
La investigación ha mostrado que un aspecto clave de por qué las personas se deprimen es cómo regulan sus emociones. Todos nos sentimos mal pero no respondemos a ese malestar de la misma manera. Utilizamos diferentes estrategias de regulación que nos resultan +/- efectivas. 3/16
La investigación ha mostrado que la rumiación (pensamiento repetitivo negativo, “darle vueltas a la cabeza” con un tema) es una estrategia de regulación emocional desadaptativa que exacerba y prolonga el afecto negativo y los síntomas depresivos. 4/16
La pregunta es ¿por qué si es una estrategia desadaptativa la gente la sigue utilizando? Papageorgiou & Wells (2003) proponen un modelo metacognitivo de la rumiación y la depresión para explicar esto. 5/16
Se destacan dos tipos de creencias metacognitivas (lo que una persona cree sobre qué es la rumiación) creencias positivas y negativas. Las creencias positivas referidas a la utilidad de la rumiación (e.g. “Necesito rumiar para encontrar respuestas a mis problemas”). 6/16
Y creencias negativas destacando dos subtipos: creencias de incontrolabilidad y daño ( e.g. “no puedo parar mi rumiación”) y sobre las consecuencias negativas sociales (e.g. “todo el mundo me abandonaría si supiese cuánto rumio”). 7/16
En un 1er paso del modelo, ante problemas y malestar, las creencias positivas animarían a la persona a rumiar. Si es útil, tiene sentido que rumie. 8/16
Sin embargo, la rumiación comienza a fomentar el afecto negativo, a sobrecargar cognitivamente a la persona y a interferir en el proceso de solución de problemas, lo que activaría las creencias negativas ( ver figura). 9/16
Esta creencias negativas llevarían a la persona a evaluar su propia rumiación como incontrolable y peligrosa (“no puedo controlar esto, me está haciendo daño”), facilitando la accesibilidad a emociones/pensamientos negativas y a incrementar y mantener síntomas depresivos. 10/16
Esto quiere decir que la propia rumiación que en un principio se considera útil, acaba convirtiéndose en un problema añadido para la persona. 11/16
En este estudio teníamos 3 objetivos. 1. Hemos adaptado al castellano y mostrado datos de la validez de las escalas para evaluar creencias positivas y negativas de la rumiación (PBRS y NBRS). 12/16
2. Hemos encontrado evidencias de una estructura factorial diferente a la propuesta en el modelo ( 2 factores) sobre las creencias negativas destacando tres factores: creencias de incontrolabilidad, de daño y de consecuencias sociales. 13/16
3. Hemos aportado evidencias en muestra española del modelo metacognitivo, destacando el papel de las creencias negativas sociales. En este punto hay disparidad de resultados en la literatura sobre cómo se relacionan las creencias negativas con la depresión. 14/16
Hay limitaciones en este estudio que en el equipo estamos intentando superar pero es un paso más en la investigación del modelo metacognitivo. Esperamos que esto contribuya al diseño de intervenciones eficaces para la depresión. 15/16
Y hasta aquí el hilo, si has llegado hasta aquí, gracias Juan Ramón @unnombrealazar por cumplir tu palabra. A los demás, supongo que os perdí 7 tweets arriba, pero gracias también por leer 😊. 16/16
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