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Aug 5, 2020, 14 tweets

Una vez asistí a un "Sábado Legionario"
Es un acto militar en un cuartel y abierto al público, pero cuando acaba hay un pequeño refrigerio solo para militares. Allí mezclados, los mandos con los legionarios, hacen una “comida de hermandad": tortilla de patatas, un vinito...
#HILO

Se hace una vez al mes. En sus orígenes suponía una jornada completa de actividades y de convivencia del coronel y todos los mandos del tercio con los legionarios.
Lo importante es estar unidos dentro y fuera del trabajo. Sentirse hermanos.
.

Cuando fui, por aquel entonces los nacionalistas amenazaban con el referendo. Hubo momentos que sentí miedo. Sentía rabia. Veía que nadie hacía nada. España se desintegraba y todo el mundo parecía mirar a otro lado. O eso sentía yo a veces.

Aquel fin de semana viajamos desde Madrid para asistir a ese acto, conocer Ceuta y de paso ver a mi hijo. Quiso hacer las prácticas como suboficial en la Legión.
Un día precioso en todos los sentidos. En el Acuartelamiento García Aldave considerado como la "cuna de la Legión"
.

y con una posición geográfica donde se controla todo el Estrecho de Gibraltar y el paso fronterizo que separa Ceuta de Marruecos. Un cuartel que ahora está cerrado.
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Ver a los legionarios tan de cerca; escuchar sus conversaciones; su actitud; su alegría...me transmitían mucha seguridad. Solo fueron unas horas, pero fue un chute de confianza. Es difícil trasmitir esa sensación.

Quizás sea la emoción del momento pero juro que jamás, nunca, sentí tanta confianza en que alguien defendería mis derechos como española. Nada ni nadie pondría en peligro a España. Ahí estaba la Legión.

Un video que grabó alguien que estaba a mi lado.

Hay 5 segundos que me ponen los vellos de punta. Cuando solo se oyen las botas de los legionarios contra el suelo y los tambores. Solo tambores.
A partir del minuto 1. Exactamente en el minuto 1:07.

El origen del vínculo de la Legión con el Cristo y la Congregación de Mena no la conozco bien, pero lei que fue una Semana Santa de los años veinte cuando varios legionarios (en plena guerra de África) y unos cofrades de Mena, compartieron una comida e hicieron gran amistad.

Desde entonces están hermanados. Hoy no se entienden el uno sin el otro.

Después del acto nos fuimos al comedor. La comida era de pie. Mi hijo se puso al lado nuestro en una mesa llena de legionarios con conversaciones informales, bromas, chistes... Qué auténtico era todo.

Eran como me había imaginado que eran. Españoles que en un determinado momento buscarían la muerte por un compañero y por España, pero allí eran como cualquier español: hablando alto, risas, gesticulando mucho...Buen rollo.

Después de la comida, la leche de pantera. Una bebida muy de legionarios. Un brindis. Y se acabó. Al menos se acabó formalmente, porque la gente no se iba. Se veía que estaban a gusto y que no era una obligación mensual sino un momento agradable para ellos.

Después de las prácticas a mi hijo le tocó otro destino. Tiene 28 años. Lleva 10 en el Ejército y cinco destinos distintos. Lo habitual si quieres ascender. No sé como consiguen mantener relaciones estables los militares.

Hoy guarda su chapiri con mucho cariño.

PD: Los familiares de los que estaban haciendo las prácticas pudimos entrar en el comedor y disfrutar de esa sencilla pero apasionante comida. Probé la Leche de Pantera hecha por ellos. 😋

Y recomiendo asistir a uno de esos Sábados Legionarios ...aunque solo sea el desfile.

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