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Sin sombra no hay luz.

Aug 8, 2020, 19 tweets

En #BiosdelHOF toca el turno a Charles Herbert “Chuck” Klein (1904-1958).

Electo al Salón de la Fama en 1980, la 42da elección, por la vía del Comité de Veteranos, tras aparecer 12 veces en la boleta, obteniendo un máximo de 27.9% de los votos.

Nacido en Indiana en octubre de 1904, tendría una vida sencilla en su infancia, con la oportunidad de jugar en equipos locales o regionales, donde nunca fue visto por scouts de equipos profesionales, a pesar de su excelente rendimiento con el bate.

Jugó también en la secundaria, destacándose no solo por su bate, sino como lanzador. Al graduarse, su situación económica le impidió ir a la universidad, por lo que buscó trabajo. Tuvo la fortuna de conseguir empleos físicos que lo ayudaron a desarrollar su enorme fuerza.

Jugando en las ligas inter-compañías firmó con un equipo de ligas menores, y pasó varios años destacándose como un gran bateador, hasta que, en 1928, fue firmado por los Phillies de Philadelphia, quienes ofrecieron 50% más que lo que los Yankees habían propuesto.

Ese mismo año debutaría en Grandes Ligas, llegando a jugar en 64 encuentros como jardinero derecho. Sus números sorprendieron al equipo, conectando para .360/.396/.577 en 253 turnos, y soltando once cuadrangulares. Obtendría la titularidad para el siguiente año.

En 1929 comenzaría una seguidilla de cinco años que se cuenta entre las más fenomenales de bateador alguno. En el lapso batearía para .359/.414/.636, con 161 de OPS+, promediando 36 cuadrangulares con 132 anotadas y 139 remolcadas por temporada.

En esos años lideraría la liga en jonrones en cuatro oportunidades, en anotadas en tres, y en hits, dobles y remolcadas dos veces cada una. Sus 43 jonrones en 1929 establecieron una marca para la liga Nacional, y sus 250 hits de 1930 son el cuarto total más alto de la historia.

Adicionalmente, en 1933 se llevaría la Triple Corona, liderando el viejo circuito con 28 jonrones, 120 remolcadas y un promedio de bateo de .368. Ganaría el MVP en 1932, y en 1931 y 1933 quedaría en 2do lugar en la votación. Con apenas 6 años activo, ya sumaba más de 1.200 hits.

Los Phillies, en una pésima situación financiera, se vieron obligados a cambiar a su estrella, enviándolo a Chicago al final de la temporada de 1933. Su rendimiento decaería enormemente, principalmente por causa de una lesión en una de sus piernas a principios de 1934.

No solo le restaría tiempo de juego (solo 234 juegos en dos años), sino que le robaría casi todo su pode: no volvería a batear más de 25 jonrones en una campaña, y solo volvería a remolcar más de 100 carreras en 1936. Su promedio de bateo también disminuyó notablemente.

Sus números también bajaron por su salida del Baker’s Bowl, el estadio de Philadephia, famoso por tener uno de los jardines izquierdos más cortos de la historia – apenas 280 pies por la línea de la tercera – ideal para un bateador derecho como Klein.

En 1936, los Cubs lo devolvieron a Philadelphia y, casi de inmediato, sus números volvieron a niveles “Baker’s Bowl”. Para una alegría temporal, conectó cuatro cuadrangulares en un juego en Forbes Field, un estadio muy espacioso, haciendo pensar que su poder había vuelto.

Pero no fue así, y como prueba de ello, para 1938, cuando el equipo dejó el Baker’s Bowl y se mudó por un tiempo a Shibe Park, el estadio de los Athletics de Connie Mack, los números de Klein (y de muchos otros) prácticamente desaparecieron.

Después de esa mudanza, apenas pudo batear por .236/.307/.363, promediando solo 4 jonrones en los últimos siete años de su carrera, toda con los Phillies, excepto una pasantía de 85 juegos con los Pirates de Pittsburgh, con quienes sí tuvo buen desempeño.

Se retiraría en 1944 a los 39 años, dejando promedio de .320/.379/.543 con 2.076 hits, 398 dobles y 300 jonrones, y sumando 1.168 anotadas y 1.201 remolcadas en 1.753 juegos. Se mantendría como coach de los propios Phillies hasta 1945.

Desafortunadamente, su salud comenzó a empeorar casi de inmediato, sufriendo un ACV que le dejó paralizado de la pierna izquierda, y presentando problemas motores, verbales y hasta de memoria. Luego fue diagnosticado con una enfermedad en su sistema nervioso.

Pasaría el resto de su vida sin poder trabajar, siendo atendido por su familia. Fallecería en 1958 a los 53 años.

22 años después, sería electo al Salón de la Fama en 1980 a través del Comité de Veteranos.

La carrera de Klein es particular, con cinco extraordinarios años, ocurridos en plena “época de los bateadores” y en el campo más “fácil” para batear en la historia.

Normalizando esos valores, su carrera no llega a los niveles meritorios para el Salón de la Fama.

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