En #BiosdelHOF toca el turno a Edwin Donald “Duke” Snider (1926-2011).
Electo al Salón de la Fama en 1980, la 42da elección, cpn 333 de los 385 votos posibles, para un 86.5% de apoyo en su décima tercera aparición en la boleta, tras obtener 71.3% el año previo.
Nació en septiembre de 1926 en Compton, California. Recibió el sobre nombre de “Duke” (“El Duque”) de su propio padre, que se enorgullecía de la forma confiada de caminar de su hijo. Al llegar la adolescencia, ya medía 1.88 mts, pero solo pesaba 68 kgs.
En la secundaria destacó en todos los deportes de la escuela, siendo líder anotador del equipo de basquetbol, quarterback en el de football, destacándose en pista y campo, y actuando como lanzador y cuarto bate del equipo de béisbol.
Al tener la oportunidad, se destacó en una invitación para jugar frente a los Dodgers, quienes le ofrecieron un bajísimo bono de $750 y un salario mensual de $250. Al enterarse, Pittsburgh le ofreció $15.000 por firmar, pero Duke prefirió honrar su acuerdo con Brooklyn.
En 1944 jugó su primer año como profesional, en las menores de los Dodgers. Aunque su rendimiento no era nada malo, su comportamiento sí. Tenía muy mala actitud, en parte por estar solo sin su familia, con apenas 19 años de edad.
Al final de esa campaña, se enlistó en la Marina, dejando de jugar por todo 1945 y parte de 1946. Al retornar a casa, pudo jugar 68 encuentros en AAA, bateando apenas para .250. Pero Branch Rickey, gerente general del equipo, confiaba mucho en muchacho.
En su camino a las Mayores, Duke coincidió con Jackie Robinson, y cuando ambos fueron ascendidos en 1947, aprovechó para tener una cara conocida en el dugout, compartiendo mucho tiempo juntos y tratando de proteger a Jackie de los ataques racistas.
A mitad de año fue regresado a AAA, donde bateó para .316 con doce cuadrangulares en 66 juegos, por lo que fue regresado al equipo grande, pero prácticamente se mantendría en la banca, no jugando ni una sola vez en la Serie Mundial.
Comenzaría 1948 de vuelta en las menores, pero Rickey asignó al legendario George Sisler para que le ensañara a Duke a controlar la zona de strike. Aunque el trabajo fue lento y duro – la personalidad de Duke no era fácil – los resultados no tardaron en aparecer.
Batearía .327 con 17 jonrones y 77 carreras remolcadas, antes de ser llamado de vuelta al equipo grande, donde se quedaría definitivamente. Para la temporada de 1949, se le asigno la titularidad del jardín central y el tercer puesto en el line-up.
Más tranquilo y confiado, Duke remolcó 92 carreras gracias a 23 vuelacercas, liderando al equipo en jonrones junto a Gil Hodges. Sería el titular del equipo en las próximas diez temporadas, incluso cuando se mudaron de Brooklyn a Los Angeles.
En 1950 tuvo su primera gran temporada, liderando la liga con 199 hits, bateando para .321 y superando la centena de carreras remolcadas por primera vez en su carrera. Tras un leve desliz en su producción en las próximas dos campañas, comenzaría su mejor momento.
Entre 1953 y 1957 promediaría 116 carreras anotadas, 117 remolcadas, 41 cuadrangulares, y una línea de bateo de .311/.407/.618, con 161 de OPS+. En el ’55 ganaría la única Serie Mundial de las seis a las que asistiría con el equipo.
A partir de 1958, los Dodgers tendrían un nuevo hogar en Los Angeles. Desafortunadamente para Duke, los nuevos estadios en los que jugaría en California no serían tan benevolentes con él como Ebbets Field, con su poca distancia por la línea del left.
Aunque sus promedios de bateo se mantuvieron por encima de .300, las dimensiones del Los Angeles Coliseum le robaron casi todo su poder, apenas conectando 38 cuadrangulares, tras batear 207 en las cinco temporadas previas en Brooklyn.
Adicionalmente, varias lesiones comenzaron a aparecer, sufriendo en las piernas, el brazo de lanzar y la espalda. Fue movido a las esquinas, para reducir la necesidad de correr en el center field, pero después de 1960 no volvería a jugar 130 juegos en una temporada.
Tampoco volvería a batear por encima de .300, ni a conectar 20 jonrones. Sus números, y sus juegos, comenzaron a decaer, y para finales de 1962 fue vendido a los Mets de New York. Pensó en retirarse, pero fue convencido a regresar a la ciudad de sus inicios.
Pero la fuerza ya no estaba allí, y para complicar más las cosas, el equipo era, por mucho, el peor de la liga. Al año siguiente regresaría a California, pero con los Giants en San Francisco. Jugó apenas 91 en la última campaña de su carrera.
Al retirarse, Duke sumaría 407 jonrones, para el momento, el 10mo total más alto de la historia – superado, entre otros, por Mays y Mantle, los otros dos legendarios center fielders de New York, celebrados en la canción “Talkin' baseball (Willie, Mickey and the Duke)”.
Se mantuvo trabajando con varios equipos, los Dodgers, Padres y Expos, en diversas actividades entre coach, scout y comentarista hasta 1986. En 1987 sufriría un infarto que lo limitó físicamente, haciéndole perder más de 10 kgs. Sufriría de diabetes y presión arterial.
En 1980 sería electo al Salón de la Fama, en su 10er año en la boleta. Con él, los tres jardineros neoyorquinos de los 50s se reunirían en Cooperstown. 31 años después, en 2011, fallecería de 84 años de edad.
La carrera efectiva de Duke Snider duró relativamente poco, pero su fama como líder de los Dodgers de los 50s, y los 400 jonrones, le ayudaron a mantener un perfil público que le ayudó, finalmente, a llegar al Salón de la Fama.
Fuentes: @SABRbioproject / @bbref / @baseballhall / @Wikipedia
Su página en Baseball-Reference: baseball-reference.com/players/s/snid…
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