Ro Llamozas - Santana, Abreu & Félix Stan Profile picture
Sin sombra no hay luz.

Aug 18, 2020, 18 tweets

En #BiosdelHOF toca el turno a Robert “Bob” Gibson (1935- ).

Electo al Salón de la Fama en 1981, la 43ra elección, con 337 de los 401 votos posibles, para un 84.0% de apoyo en su primera aparición en la boleta.

Nacido en Omaha, Nebraska en noviembre de 1935, el menor de siete hermanos. Quedó huérfano desde infante, por lo que fue criado por su madre y su hermano mayor, quien administraba un centro juvenil, donde se encontró por primera vez con el básquetbol y el béisbol.

Ya en la Universidad destacó de tal manera, que varios equipos, incluyendo los Dodgers, Yankees y Phillies entre otros, se interesaron en él, pero ninguno le hizo una oferta que valiera la pena. Igualmente, un solo equipo de básquetbol, Minneapolis, le habló.

Finalmente aceptó una oferta de los Cardinals de St. Louis, casi a la vez que recibiera una de los Harlem Globetrotters, para ir de gira con ellos. Logró un acuerdo bajo el cual jugaría en las menores y luego cuatro meses con Harlem.

Después de eso negoció un acuerdo para quedarse solo con St. Louis, donde pasaría un par de años en las menores, sufriendo los violentos tratos de una sociedad racista en el sur del país, mucho más agresiva que la que él conocía de Nebraska.

Par 1959 llegaría a las Mayores, pero su propio mánager, lo maltrataría, a él y a Curt Flood, por racismo. Esta situación duraría hasta mediados de la temporada de 1961, cuando el mánager fue despedido. Hasta entonces, Bob solo había lanzado 162.1 innings en dos años.

Con la llegada del nuevo mánager, a quien Gibson conocía y admiraba, las cosas cambiaron. Tras haber sido usado como relevista y abridor ocasional, pasó a ser parte de la rotación del equipo, terminando con marca de 13-12, 10 juegos completos y 166 ponches en 211.1 innings.

A partir de ahí se convertiría en el as del equipo, y uno de los mejores lanzadores de la liga. Ganaría 20 o más encuentros en cinco ocasiones, ponchando a más de 200 contrarios en nueve ocasiones, usualmente asistiendo al Juego de las Estrellas.

Y luego, está el año de 1968. Una de las mejores temporadas en la historia para pitcher alguno, que, además, estuvo enmarcada en un campeonato para su equipo y una reñida Serie Mundial que St. Louis perdió frente a los Tigers de Detroit.

Ese año terminaría con marca de 22-9 y una increíble efectividad de 1.12 en 304.2 entradas, Completaría 28 juegos, 13 de los cuales fueron blanqueos. Lideraría la liga en ponches con 268, y obtendría su primer premio Cy Young, además de llevarse el MVP de la Nacional.

En 1970 repetiría el Cy Young, liderando la liga con 23 victorias. Sumaría 274 ponches, el tope de su carrera.

Durante el lapso 1962-1972, 11 temporadas, promedió 19 victorias, 270 innings, 20 completos, 5 blanqueos, 228 ponches y 2.66 de efectividad.

Lanzaría en tres Series Mundiales, ganando el MVP en dos de ellas (1964, 1967), terminando con marca de 7-2, efectividad de 1.89 en 81.0 innings, ponchando a 92 contrarios. Lanzó 9 juegos y completó 8 de ellos. EN 1968 ponchó a 17 contrarios en un juego.

A partir de 1973, sus fuerzas comenzaron a bajar: no volvería a ganar más de 12 juegos, ni a ponchar más de 150 contrarios. En 1974 tendría una última gloria, convirtiéndose en el segundo lanzador en la historia en llegar a 3.000 abanicados, solo superado por Walter Johnson.

Se retiraría en 1975, después de su peor campaña (3-10 y 5.04 de efectividad), dejando registro de 251-174 con 2.91 de efectividad, completando 255 de 482 aperturas, lanzando 3884.1 entradas en las que ponchó a 3.117 bateadores. Tuvo 56 blanqueos.

En 1981 fue electo al Salón de la Fama en su primera oportunidad. El resto de su vida lo ha pasado alejado del béisbol, teniendo problemas para conseguir trabajos con ningún equipo – solamente Joe Torre lo ha contratado en tres ocasiones como coach.

No hay pruebas, pero una opinión popular es que la organización de St. Louis ha movido sus influencias para evitar que otros equipos le ofrecieran trabajos a Gibson, al parecer, porque en su discurso de entrada a Cooperstown olvidó agradecer a los dueños del equipo.

Bob Gibson tuvo una carrera estelar, ayudando a derrumbar barreras que aún existían para los peloteros de color. Un lanzador con una fuerza y unas ganas de triunfar pocas veces vistas. Su temporada de 1968 sigue siendo un estándar difícil de alcanzar.

Share this Scrolly Tale with your friends.

A Scrolly Tale is a new way to read Twitter threads with a more visually immersive experience.
Discover more beautiful Scrolly Tales like this.

Keep scrolling