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Licenciado en Economía.

Sep 5, 2020, 13 tweets

¿Sabían que en el siglo XVIII muchos europeos se podían bañar y lavar la ropa con jabón gracias a Canarias?
Hilo va 👇

Recordando de qué hemos vivido en Canarias en los últimos 500 años, casi nadie se acuerda de nuestro protagonista, pero si lo hacemos de otros productos que hemos tenido siempre muy presentes:
Azúcar 👍
Vino 👍
Cochinilla 👍
Tomate 👍
Pesca 👍
Plátano 👍
Turistas 👍

Pues me refiero a la Mesembryanthemun crystallinum. Que por aquí conocemos como la barrilla. Una planta muy abundante en todas las zonas costeras de las islas, que coloniza de forma extraordinaria los terrenos cargados de sales.

Con las ramas de la barrilla, que se dejaban secar durante algunas semanas, se quemaban, produciendo con sus cenizas y agua una piedras de sosa.
Esta sosa era fundamental para la elaboración de jabones y vidrio de la época.

Se necesitaban unos 2000 kilos de la planta para conseguir una piedra de sosa de unos 300 kilos de peso

Canarias se convirtió en el siglo XVIII en uno de los mayores productores del mundo de sosa. Se comenzó a exportar a Londres, donde se hacían jabones con los que se bañaba gran parte de europa.

A Venecia se exportaba la sosa para la producción de su famoso vidrio.

En islas como Lanzarote y Fuerteventura llegó a ser tan importante, que con el impuesto a la exportación de la Barrilla (17 maravedies por quintal) se pagaron las escuelas, el médico y la botica de los pueblos.

Para que se hagan una idea de su importancia, en el año 1808 Lanzarote llegó a exportar 5.000 toneladas de barrilla.
Las islas que vieron florecer su ecomonía gracias a la sosa fueron Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y el sur de Tenerife.

Visto el negocio que daba la sosa, en Europa se comenzó a denunciar el fraude que venía desde Canarias, pues cuando se realizaba la combustión de las ramas de barrilla, introducían ramas de otros arbustos e incluso cantos de piedra, para que la producción pesara más.

Todo se vino abajo cuando en 1870 el belga Leblanc perfeccionó el método para obtener sosa de manera industrial, que aún siendo más caro, era preferido por los productores europeos para no lidiar con lo sosa fraudulante que cada vez con mas asiduidad llegaba desde las islas.

Como peculiaridad, en el yacimiemto aborigen de la restinga, en la isla de Gran Canaria, se descubrió como se había reutilizado una gran estructura aborigen para utilizarlo en el tratamiento de la barrilla, con la construcción de hornos donde se conseguían las piedras de sosa.

Pues ya conocemos otro producto más del que hemos vivido en los últimos años los canarios y nosotros sin saberlo.

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