1) Otra de las cuestiones que quizás estamos subestimando y nos podría servir para comprender lo que nos ocurre es el modo en que los comportamientos sociales se ven determinados por lo que hacen los demás, su carácter propiamente social. Abro hilo al respecto
2) Numerosos estudios de psicología social se han encargado de demostrar que nuestra acción se encuentra fuertemente determinada por la acción de los demás. Dos de los más provocativos son los de Stanley Milgram y John Darley & Bibb Latane
3) En el caso de Milgram, 63% de los sujetos estaban dispuestos a aplicar descargas eléctricas a un desconocido con la excusa de un experimento en Yale University para memorizar sustantivos y adjetivos, constatación tremenda de nuestra obediencia a órdenes incluso criminales
4) Sin embargo, si otro sujeto q participaba del mismo experimento se rebelaba, dicha obediencia bajaba al 12%. Por el contrario, si ese otro sujeto continuaba obedeciendo, la obediencia del primero aumentaba a más del 90%
5) La experiencia de Darley y Latane llega a conclusiones similares. El 80% de los sujetos suele socorrer inmediatamente a alguien que grita en otro cuarto. Pero, si se encuentran en un cuarto con otras personas y nadie más interviene, dicho porcentaje baja a menos del 30%
6) Nuestras acciones, por lo tanto, se encuentran profundamente afectadas por las acciones de los demás. Incluso mucho más que por los llamados ideológicos a hacer una u otra cosa, a implementar cuidados o a descuidarnos
7) Este es quizás uno de los motivos más preocupantes de la decisión de abrir bares y restaurantes con mesas al aire libre en el medio del pico de contagios, a diferencia de la gran mayoría de las otras actividades
8) En casi todas las actividades, la relación costo-beneficio se calcula entre el riesgo sanitario concreto de la actividad (cantidad de gente que se expone, tipo de exposición, protocolos posibles) y el beneficio económico de la actividad o el costo de sostenerla cerrada
9) Pero en el caso de la apertura de actividades recreativas existe un costo sanitario adicional, que se vincula no solo a lo que ocurre en el propio lugar (donde además se dificulta la aplicación y cumplimiento de protocolos) sino en el efecto social que genera en el conjunto
10) La observación de gente apiñada en mesas de un bar, por lo general sin tapabocas ni distancia y compartiendo los alimentos y bebidas genera una sensación de relajación general que hace sentir fuera de lugar a quien hasta ese momento respetaba distancias y cuidados
11) Lo mismo puede decirse de la exagerada visibilidad mediática de quienes hacen gala de la falta de cuidados, desde su participación en marchas anticuarentena, quema de barbijos, declaraciones públicas negacionistas, etc.
12) Por mucho que se critiquen esas imágenes, observar a quienes hacen fiestas o se burlan de los cuidados al tiempo que no existen imágenes de quienes sí respetan los cuidados (que no son pocos, pero parecen invisibles) tiende a incidir de modo negativo sobre el conjunto
13) Al aparecer el descuido como más importante de lo que es y el cuidado como menos importante, aquellos que se cuidan tienden a sentir que su práctica es innecesaria y minoritaria y pueden sentirse empujados a relajarse y descuidarse o a minimizar o abandonar los cuidados
14) Aquel que ya se descuidaba siente que de todos modos su cuidado es superior al de quienes aparecen en los medios con formas muy extremas de descuido y tiene problemas para identificar sus propios descuidos como tales o para comprender la gravedad de los mismos
15) Por último, se suma un discurso de algunas autoridades q, en simultáneo con la difusión de las imágenes de descuido, felicita a la población por el cuidado y respeto de protocolos. Esto genera la sensación de que las imágenes que se observan son "el respeto de los protocolos"
16) A la ratificación de la negación y naturalización se suma entonces la incertidumbre con respecto a cuáles son los cuidados necesarios y cierta percepción errónea acerca de que eso que estamos haciendo cada vez peor estaría "más o menos bien"
17) Y todo ello suma a la desesperanza y al enojo con las autoridades o con la situación de por qué si estamos haciendo las cosas bien, los contagios siguen subiendo, el pico nunca llega y las muertes se siguen acumulando
18) Aun los Estados que no implementaron restricciones más severas a la actividad económica (el caso de Suecia, más allá del debate sobre su eficacia) lograron instalar cuidados básicos en relación al distanciamiento social para disminuir las tasas de circulación del virus
19) Sea cual sea la dirección que se decida seguir en cada jurisdicción nacional, necesitamos reinstalar normas básicas de cuidado (uso correcto del tapabocas, respeto de la distancia social, higiene, restricción de la movilidad innecesaria de carácter social) y, sobre todo,
20)... reconstruir la percepción de que no somos pocos quienes queremos cuidarnos y que la copia de comportamientos no vaya en desmedro del cuidado sino, por el contrario, nos permita generalizar la posibilidad y necesidad de cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean
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