VOLAR OTRA VEZ
Comencé a militar en la Escuela Secundaria y cada 16 de septiembre era para nosotros el verdadero día del "estudiante militante". En ese tiempo, algunos recordábamos que ese mismo día de 1955 una dictadura anterior a la del 76 había derrocado a Perón. (Hilo)
Que criaturas más extrañas, memoriosas, éramos. Reivindicar a las organizaciones populares de los 60 y 70 en nuestro país. Hablar de peronismo y América Latina, de comunismo, de Cuba, de China, Vietman y Argelia, de Evita y el Che en una Escuela Pública de MT de Alvear y Callao.
Era posible, pintoresco, real y genuino a su vez. No era una pose pasajera ni una moda autoimpuesta: era la historia de la que queríamos ser parte y seguir escribiendo con nuestros lápices.
Cuánta fragilidad en esas voces, cuánta potencia, entre tierna y omnipotente. Serían los sueños que anidaban en nosotros/as que nos impulsaban a abrir la historia de las flores caídas en el camino que ya habíamos decidido, en el 2001, seguir caminando, sumando nuevas manos.
Una generación que despertamos con el fuego de las Madres, de los Hijos, de los piquetes, en una Argentina en donde ponerle un punto final a la impunidad y al neoliberalismo parecía un problema estructural sin solución.
Entonces aportamos a romper un mito: los compañeros desaparecidos, que habían organizado nuestro mismo Centro de Estudiantes años atrás, no solo habían sido víctimas del terrorismo de Estado, sino fundamentalmente militantes que anhelaban una patria justa, libre y soberana.
En la cual la educación no podía ser un privilegio encerrado en pocos colegios céntricos de la capital porteña. Debía ser una herramienta de igualación y emancipación social.
Así impulsamos en esos años la vinculación de nuestro Centro de Estudiantes con las problemáticas de barrios populares vecinos, como la Villa 31 de Retiro, además de movilizarnos y organizarnos por el boleto estudiantil, contra las injusticias cotidianas, contra lo imposible.
Así elijo recordar a los militantes de mi secundaria detenidos desaparecidos, a mis compañeros del recreo, de aula, de asamblea, al puchito en el patio antes de cada mitin, la rateada a la Plaza o quedarse en la puerta organizando cualquier reunión, de marcha y aula magna.
Así elegimos siempre la política, no como un medio de vida, si no como un modo de estar juntos, con otros, para hacer algo, que convierta los dolores del mundo propio y compartido en esperanzas íntimas y universales.
Así quiero recordarme adolescente, así quiero seguir el perfume del crisantemo, el de todos nuestros muertos, el de todos nuestros santos, el de todos nuestros 16.✏️
*El vídeo es extracto de "Flores de Septiembre" que se puede ver completa en Youtube
#LaNocheDeLosLapices
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