Muy loco el #BatteryDay ayer. Elon Musk presentó cosas que no nos esperábamos y no presentó cosas que parecían ahí no más. Habló de largo plazo.
Lo que presentó ayer Elon Musk fue un plan completo de 5 partes para ponerse al hombro toda la industria automotriz eléctrica en 10 años, sobre todo en la producción de baterías.
Para reemplazar todos los autos de USA a eléctricos, Elon calcula que necesita producir 20000 GWh, lo que equivale a 135 de sus fábricas. Hoy tiene 3.
Para eso inventó una batería más grande que aprovecha mejor el espacio, se concentra en mejorar la forma en que se producen, busca metales nuevos, baterías secas y reducir drásticamente las piezas del auto.
Su plan es tener un auto de 25000 dólares en menos de 3 años. Para eso prevé que va a poder tener una reducción del 49% en el costo del KWh.
También quiere llevar sus fábricas a producir 100 GWh en 2022 y llegar a 3000 GWh en 2030.
Pero hay una cosa que no nos dice Elon Musk: no está solo, no es el único que produce autos eléctricos y la aceleración en el cambio a eléctrico necesita mucha más rapidez.
Para que tengamos vehículos que podemos usar con confianza necesitamos una infraestructura, y por una de esas cosas de la vida, estamos en una situación de locos:
Se transportan infinidad de litros de un líquido inflamable y volátil, se almacenan en una infinidad de tanques que están desparramados por nuestras ciudades.
Ese líquido contamina cuando se enciende, cuando se produce y se extrae del planeta que produjo por uno de esos milagros, una limitada cantidad de otro líquido espeso y negro que llamamos petróleo.
Mantener esa infraestructura es costosísimo en tantos niveles ─y molesta tanto─ que se me hace difícil pensar que no vamos a tratar de liquidar ese universo apenas tengamos una oportunidad.
Hay un punto de quiebre en el que la industria automotriz deja de soportar además a la increíble infraestructura de autopartes que un auto eléctrico no necesita porque es realmente más sencillo.
El auto a combustión es increíblemente complejo, una maravilla de la ingeniería que podría fallar mil veces más de lo que lo hace y que requiere un entramado de logísticas como nunca antes vimos.
Y si un tercio de los autos es eléctrico no se puede sostener. Cuando es mucho más barato, más fácil y más "cool" poner una estación eléctrica que una de nafta, el negocio se quiebra.
Cuando se reduce la cantidad de estaciones el costo del transporte de esos combustibles sube, las ciudades se vuelven más hostiles en su legislación ─y ya lo son─ y el público deja de apostar.
Al ritmo que vamos, las empresas automotrices van a saltar del bote en el que están y van a empezar a producir más autos eléctricos que de combustión en el mismo tiempo que calcula Elon para el futuro de su compañía.
Aunque, claro, ninguna empresa que produce baterías mostró un plan tan ambicioso ni invirtió tanto para cubrir la cantidad de energía que se necesitará cuando la mesa se de vuelta.
El mantra que tenemos que repetir es "Tesla no es una empresa que fabrica autos, es una empresa de energía"
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