Joaquín Villamizar Profile picture
Gineco-obstetra, demócrata, investigador de la Segunda Guerra Mundial y del beisbol. Ser bueno con el prójimo... ¡no es malo!

Sep 27, 2020, 25 tweets

1) Hoy vamos a hablar acerca del día anterior a la muerte de Adolf Hitler, ser maléfico, causante de la Segunda Guerra Mundial que acabó con la vida de 60 millones de personas... a media mañana del 29 de abril de 1945, las Fuerzas de Tierra rusas se dirigieron al búnker en donde

2) habitaba Hitler en Berlín y lo fueron rodeando en tres ofensivas principales: desde el Este, desde el Sur y desde el Norte. A 1 km de allí, el secretario privado del Führer, Martín Bormann, hacía los preparativos para enviar el testamento de Hitler, así como su última voluntad

3) personal a su sucesor, el almirante Karl Dönitz. Para garantizar la entrega, Bormann decidió despachar a 2 emisarios: su propio ayudante y a Heinz Lorenz (diputado del Partido Nazi). Una tercera copia del testamento político de Hitler fue confiada al edecán militar del Führer,

4) el general Wilhelm Burgdorf, quien ordenó se le entregase al recién nombrado comandante en jefe del ejército, el Mariscal de Campo, Ferdinand Schörner. Se le concedió también al mensajero, una nota manuscrita en la que explicaba que el testamento se había redactado “bajo los

5) efectos demoledores de la noticia de la traición de Heinrich Himmler (Jefe absoluto de la SS u Organización de Seguridad del Reich), y que ésta era una “decisión inalterable del Führer”. Debía hacerse pública “tan pronto como Hitler la ordenara, o tan pronto como se confirmara

6) su muerte”. Ese día 29 de abril, Eva no se levantó hasta el mediodía. Una ayudante la saludó llamándola, “Gnadiges Fräulein” o “ amable joven” en tono vacilante. Con una sonrisa, ella le dijo que lo correcto en adelante, sería: “Fräu Hitler”. Le pidió a su doncella, Liesel,

7) que entregara su camisón y su anillo de bodas a su mejor amiga, Herta Schneider, y a ella le dió un anillo como recuerdo. Un poco más tarde, regaló a Traudl Junge, secretaria del Führer, su grande,pesado y exclusivo abrigo de piel de zorro plateado y le dijo: “siempre me ha

8) gustado estar rodeada de gente bien vestida. Quédatelo! Y espero que te resulte agradable vestirlo”. Traudl, se sonrió y pensó que igual esa prenda se iba a quedar allí ya que sería absurdo huir de Berlín con eso tan pesado y estrambótico puesto. El día transcurrió lentamente

9) para los que estaban en el búnker. Había poco que hacer, aparte de fumar y charlar. Ahora ya todos ( inclúso Eva) fumaban abiertamente ( hay que recordar que Hitler era enemigo del tabaco y no se permitía que nadie fumara cerca de él), pero el humo ya no parecía molestar al

10) Führer. A las 6 de la tarde, Hitler reunió a su círculo íntimo en el Estudio que estaba separado de la antecámara por una cortina de terciopelo rojo con flecos dorados. Después de anunciar que el general Wilhelm Wenck, comandante del Duodécimo ejército alemán) no llegaría,

11) dijo que él y su mujer morirían salvo que ocurriera un milagro. Repartió ampollas que contenían cianuro para el que quisiera suicidarse (siempre con la muerte en su pensamiento, este ser malsano. Aunque él decía que era para que no los agarraran los rusos). Goebbels se

12) preguntaba si las ampollas habían perdido su efecto mortal con el tiempo. Al Führer le asaltaron las dudas, las ampollas se las había suministrado el traidor de Himmler. Mandó a llamar a su nuevo médico, el Dr Ludwig Stumpfegger, quien propuso que probaran entonces una

13) ampolla con Blondi ( la perra de Hitler). El Fuhrer estuvo de acuerdo y forzaron al animalito a tragarse la píldora... Blondi murió en el acto! Al atardecer llegó un mensaje de Milán: Mussolini y su amante habían sido asesinados por los partisanos (civíles armados italianos

14) en contra del régimen fascista de Mussolini), que habían colgado sus cadáveres por los pies en una gasolinera de Milán. Al escuchar esto, el Führer, gritó:”No caeré en manos del enemigo ni vivo ni muerto! Cuando muera mi cuerpo deberá ser incinerado para que nadie lo descubra

15) jamás!”. Las noticias de Italia deprimieron mucho a Hitler. Sus generales comenzaron a hacer reuniones secretas para rendir todas las fuerzas alemanas a los aliados. La batalla, sin embargo, era grande en las calles. Las Divisiones militares alemanas se habían convertido en

16) batallones (una División está conformada en muchos batallones). La moral era baja, las municiones escasas. Goebbels agitó un periódico de campaña de una semana antes y dijo que a lo mejor Wenck venía a salvarlos con su ejército. El general Helmuth Welding, que dirigió la

17) defensa de Berlín al final de la guerra), dijo: “las tropas no son estúpidas. Estos engaños las amargan más. Predigo que la batalla llegará a su fín a favor de los rusos antes de 24 horas”. Goebbels ( que hay que recordar que era el Jefe de Propaganda del Reich), casi que se

18) cae a golpes con Wedling, pero Bormann lo calmó, diciéndole: “Joseph, escúchalo! Está diciendo verdades!”. Entonces, se impuso un silencio de angustia. Wedling, le rogó al Führer que abriera una brecha para huir ( se refería a que Hitler, huyera con ellos también). Hitler,

19) le dijo: “tiene ud aquí todos los mapas, huyan, igual ya nadie le hace caso a mis órdenes”. Hitler se levantó penosamente y dijo: “permitiré la salida de grupos pequeños. Pero aquí nadie capitula!”. Wedling salió y atravesó el vestíbulo preguntándose que habría querido decir

20) el Führer. Acaso la salida de grupos pequeños no era una capitulación? Luego, Wedling, envió mensajes a los demás generales para reunirse al día siguiente en el Cuartel General de las Fuerzas Armadas alemanas. Después de la medianoche, Hitler se despidió de un grupo de unos

21) 20 oficiales y de las secretarias en el comedor principal. Tenía los ojos enjugados en lágrimas y veía a lo lejos. Pasó frente a la fila dando la mano a cada uno, y luego descendió por la escalera hasta su suite. En el búnker todo cambió! Las personas al darse cuenta que la

22) guerra había virtualmente terminado, las barreras sociales se desmoronaron y oficiales de alta graduación conversaban familiarmente con sus subordinados. En el comedor de los soldados y ordenanzas se organizó un baile que no estaba previsto. Se armó tal algazara que un

23) mensajero de Bormann tuvo que ir a pedirles que hicieran menos ruído. La naturaleza de la gente, floreó! A las personas normales,no les gusta la guerra! Bormann estaba concentrado redactando un mensaje para el almirante, Karl Dönitz, sucesor del Führer. Se quejaba que toda la

24) información llegaba controlada por el Mariscal de Campo, Wilhelm Keitel y le ordenaba que actuara inmediatamente y sin misericordia contra los traidores y que si encontraba a algún judío lo matara en el acto. Pero, ya él mismo sabía que los tiempos habían cambiado... sólo le

25) quedaban horas al monstruo más sanguinario que ha tenido la humanidad! Es historia, amigos.

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