Un Tal Bernardieux DCO Profile picture
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Sep 30, 2020, 33 tweets

¡Ese Personal! Circula por ahí una nota que dice que Samsung está a punto de irse de la destilería paraíso. Además, el maestro @erickussalas puso este twit,

y yo, que no sé estarme quieto agarré y, luego de lavarme las manos y cambiarme el tapabocas, saqué mi bola de cristal, y le pregunté cómo podrían gestionar el problema si eso llegaba a suceder. Y la bola de cristal no me puso ninguna imagen, ni nada parecido...

nomás agarró y me puso dos palabras:

No, y
Mamen.

Es que la bola de cristal se pone punk a veces.

Pero bueno, les voy a contar una historia real de un proyecto en el que estuve hace ya muchos años en Qatar. El proyecto era la construcción y el commissioning del que en aquel

entonces era el ciclo combinado más grande de la zona del Golfo Pérsico. 6 turbinas gas, 3 de vapor, y 2 auxiliares gas/diesel para generar 2000 MW de potencia.

El proyecto tiene 3 subestaciones GIS (selladas), y una de ellas (400kv) era en aquel entonces la más grande del mundo

(creo que todavía lo es). Se excavó un túnel de 7 kilómetros de longitud para traer agua del mar a las plantas de tratamiento para los circuitos de refrigeración, y toda una bola de chuladas parecidas. Vamos... que, como todos los ciclos combinados, es una condenada

maravilla de ingeniería, ni más, ni menos.

En ese momento, el proyecto era el más importante de la empresa para la que yo trabajaba, porque significaba una lanota si lo hacíamos bien (se vendió con una utilidad del 8%, que es una locura, y esperábamos conseguir un 5%, que en el

mundo del EPC es toda una proeza). Teníamos un PMC que era terriblemente difícil por bueno (es decir, que sabían lo que estaban haciendo, y realmente nos dejaban aprovechar ese conocimiento, pero nos traían como pinches locos todo el día... que es lo que un PMC debe hacer).

Cuando llegamos al sitio donde iba a estar la obra, instalamos una oficina pequeñita donde entrábamos 5 y el refri, y las juntas con los distintos potenciales contratistas (civiles, mecánicos, eléctricos, instrumentación y control, plantas paquete, equipos especiales, etc.)

eran en un hotel, porque no cabíamos en la oficina.

Total, que un día vienen unos turcos y nos dan un muy buen precio para hacer toda la parte mecánica/eléctrica, e incluyen la supervisión de la parte civil, que ejecutaría un contratista libanés muy grande y famoso por bueno.

Para no hacerles la historia demasiado larga, resultó que los turcos no sabían cómo hacer un proyecto de ese tamaño, y a 6 meses de arrancada la obra, lo único que estaba listo eran las cimentaciones principales de las unidades de turbinas (léase un 9% de las cimentaciones, que

es nada). Esas las había hecho el subcontratista libanés, y -todo hay que decirlo- eran perfectas.

Pero lo demás estaba del carajo... no había maquinaria, equipos o instalaciones temporales, y ni siquiera estaban cerrados algunos contratos súper importantes (por ejemplo, no

tenían cerrado el contrato para las subestaciones, que incluía el suministro del cable para llevar power desde los transformadores principales, del que necesitábamos 98 kilómetros, y que es una obra de arte que tiene que fabricarse en secciones de una pieza).

¿En qué terminó el asunto? Pues en que rompimos el contrato con los turcos, y nos quedamos con los civiles libaneses -que la neta eran un poco catastróficos, pero sabían lo que estaban haciendo.

Y aquí es donde dice uno “no, pos a huevo, pinshi Bernardieux... se quitaron a esas lacras de encima, y pudieron dejar esto bien chidísimo”.

Pero ¿qué creen?... pues que cancel christmas... lo bueno apenas empezaba porque, como ya no teníamos un solo contratista mayor (o dos),

hubo que partir todos los paquetes en contratos pequeños para acelerar la obra, y así terminamos teniendo que coordinar 8 contratistas, más sus subcontratistas para un total de 48 empresas y 9,000 personas. Esa fue la única forma de conseguir acelerar el proyecto para que el

retraso no fuera catastrófico (quiero decir con esto que, para cuando se empezó a ver “obra”, ya teníamos 9 meses de retraso, y eso, como dice la bola de cristal es para decir “no mames” todos los días, religiosamente, cada hora).

Long story short: 14 meses de retraso,

y reclamaciones del cliente por muchos millones de dólares, que dejaron la utilidad neta en un ridículo 0.02%. Todavía hoy se están definiendo varios peritajes en París, o sea que la empresa sigue perdiendo lana años después de terminar la obra.

¿Cómo se compara esto con la salida de KBR y Samsung -si es que sucede- de la destilería paraíso? Pues es fácil: Si no consiguen que se quede Samsung para ejecutar sus asignaciones, y quieren tener eso funcionando en el 2022 (permítanme reírme un poco aquí: ¡JAJAJAJAJA!)

van a tener que hacer exactamente lo mismo que hicimos en Qatar: partir los paquetes, y dárselos a un montón de contratistas. Tal vez algunos sean muy buenos, pero muy posiblemente no todos tendrán el nivel que hace falta para construir una destilería de esas dimensiones.

¿Y eso en qué resulta? Pues en una pila de broncas, pero les pongo dos ejemplos:

1) Ejecución = desmadre. La coordinación de los trabajos se convierte en un dolor de cabeza, porque todo mundo quiere avanzar para cobrar, y entonces las empresas se amontonan unas encima de otras.

A nivel piso, unos civiles vienen con su zanja, pero unos mecánicos quieren montar un tubo, y unos eléctricos quieren colocar su bandeja de cable, todo en el mismo metro cuadrado.

Además, todo esto pasa mientras por arriba de ellos hay otros mecánicos (tubos para otro sistema)

que está soldando soportes en una sección de un rack, pero el suministro y montaje de ese rack está subcontratado a otro mecánico (contrato de racks), y no está completo porque no consideraron los cambios de diseño que se hicieron antes de generar sus órdenes de fabricación, y

sólo tienen una parte de las piezas (sí... los racks no se piden como si fuera uno a la tlapalería... son como un lego y cada pieza va en un lugar específico).

Y por si todo esto fuera poco, los especialistas en turbinas les están pasando por encima con piezas de los soportes

para la turbina de vapor, que son unas monadas de 15 toneladas cada uno y que se llevan con grúa a la sala de turbinas, que está 14 metros más arriba. Todo esto genera condiciones muy peligrosas no sólo para la gente, sino para los materiales y equipos, porque es muy fácil que

un contratista dañe o afecte los materiales o equipos de otro. Es un entorno que se define perfectamente con una palabra: Caos.

2) Control y gestión del proyecto = otro demsmadre. El control de avance/costos se convierte en un auténtico desmadre, porque en lugar de revisar y certificar avance de dos o tres empresas, hay que sentarse con cada uno de los 25-30, y asegurarse de que lo que están reportando

es cierto antes de pagarles. Esto termina siendo causa de errores que cuestan mucha lana, porque los controles son un gorro. Un ejemplo: las soldaduras se cobran por pulgada, y si no se controlan bien, el contratista dice que son 4000 pulgadas en la semana, y 4000 hay que pagarle

... y rezar para que tenga las 4000 pulgadas hechas.

En resumen: ¿Cuál es el problema realmente? Que parece ser que Samsung necesita más lana para poder ejecutar la segunda etapa de su paquete, y eso es imposible, porque el proyecto de la destilería se pensó con un presupuesto

mal hecho. Para quienes vienen a quejarse y a decir que es una lanota, eso quedó claro desde el momento en que -como lo hemos dicho muchas personas muchas veces- los primeros invitados, que eran los meros-meros, dijeron “ni a ese precio, ni en ese plazo”,

y se fueron con la música a otra parte.

Se pone peor: Si Samsung se va, el plan de aceleración que van a necesitar tendrá que ser diseñado con pinzas, y ejecutado y coordinado a la perfección si quieren que el proyecto salga con retraso y sobre costos más o menos “razonables”.

¿Quién tiene que coordinar? Pues el EPC, bajo la supervisión del PMC, que es quien vigila y garantiza que el proyecto hace lo que el cliente quiere... ah cabrón... ¿se van dos de los EPC grandes?... ¿no hay PMC?...

me permito parafrasear -otra vez- a la bola de cristal... ¡No mamen!

Y pues es una pena, la neta, porque con la lana de la destilería se podrían haber hecho muchas cosas chidas, pero los caprichos y las visiones equivocadas terminan siempre teniendo resultados equivocados.

Mil gracias por leer todo este pergamino, Ese Personal. Cuídense, protéjanse y protejan a Ese Personal que está alrededor de ustedes. El control de la pandemia pasa también porque todos seamos responsables.

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