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Sin sombra no hay luz.

Oct 3, 2020, 16 tweets

Hoy toca el turno en las #BiosdelHof a Luis Ernesto Aparicio (1934- ).

Electo al Salón de la Fama en 1984, la 46ta elección, con 341 de los 403 votos posibles, para un 84.6% de apoyo, en su sexta aparición en la boleta, tras subir en cada una de las oportunidades anteriores.

Nació en Maracaibo, Venezuela, el 29 de abril de 1934. Hijo de Luis Aparicio Ortega, una superestrella del campocorto local de los años 30s y 40s. Su tío, Ernesto, también es reconocido como un importante gestor deportivo, coach, mánager y dueño de equipo.

Impulsado por sus familiares, comenzó a jugar béisbol desde pequeño y, aprovechando que su tío Ernesto era dueño de un equipo, Gavilanes, empezó siendo batboy. Esto le permitió, no solo estar en un campo de juego, sino conocer a grandes estrellas locales y extranjeras.

Para 1953 jugaría en una Serie Mundial de Béisbol Amateur, resaltando como una de las estrellas del torneo por su acrobático fildeo. Ese año, el 18 de noviembre, debutaría como jugador, reemplazando a su padre en el campo corto del equipo.

Red Kress, el mánager de Gavilanes, era coach de los Indians de Cleveland, y le avisó sobre Aparicio, pero Hank Greenberg, ex pelotero, y ahora gerente general de esa divisa, pensaba que era muy pequeño para jugar en las Mayores y no lo firmó.

A su vez, el venezolano Alfonso ‘Chico’ Carrasquel, quien jugaba para los White Sox de Chicago, y conocía de Aparicio por jugar en Venezuela con un equipo contrario, les recomendó firmarlo “antes que alguien más lo hiciera”. El equipo lo firmo rápidamente, por $10.000.

Su paso por las menores fue complejo, dado que no hablaba inglés y se sentía muy limitado. En 1955 fue enviado a AA, pero estuvo a punto de desistir y regresar a Venezuela, hasta que su padre y Carrasquel lo convencieron de que siguiera jugando.

En octubre de ese mismo año, los White Sox cambiaron a Carrasquel a Cleveland, abriendo la puerta para que el joven Aparicio se convirtiera en titular en la siguiente temporada. Sería nombrado en Novato del Año, liderando su liga en bases robadas y sacrificios.

Ese título de robo de bases sería el primero de nueve consecutivos que alcanzaría Aparicio, quien ayudó a re-descubrir las estafas como un arte. Comenzó una revolución que devolvería la velocidad en las bases a la estrategia diaria del deporte.

En esas nueve temporadas sumaría 366 estafas. Para 1959 llegaría a la Serie Mundial por primera vez, y quedaría en segundo lugar en la votación para el MVP de la Liga Americana. Desafortunadamente, Chicago perdería el torneo contra los Dodgers de Los Angeles.

Seguiría con Chicago hasta 1962, para pasar al año siguiente a los Orioles de Baltimore, equipo con el que jugaría cinco temporadas más, y llegaría nuevamente a la Serie Mundial, en 1966, esta vez quedando campeón al derrotar a los mismos Dodgers.

Entre 1958 y 1970 ganaría nueve Guantes de Oro como shortstop, cifra máxima hasta la llegada de Ozzie Smith. También sería invitado a diez Juegos de las Estrellas, el último en 1972. En 1968 regresaría a Chicago, y en 1971 pasaría a Boston, con quienes se retiraría.

Al dejar de jugar, sumaba totales estimables, como 2.677 hits, ocupando para la fecha el puesto #32 de la historia. Sus 10.230 turnos al bate lo colocaban en la posición #7, y sus 506 robos de bases en el puesto #6 (sin contar a los jugadores del S. XIX).

Sus totales en las estadísticas de fildeo eran impresionantes y todavía, a casi cincuenta años de su retiro, sigue apareciendo en el Top 10 en categorías como Outs, Asistencias, juegos como campo corto, y doble plays. Fue líder en porcentaje de fildeo ocho años seguidos.

Luego de su retiro trabajó como mánager en diferentes equipos de la liga Venezolana, y también como narrador en televisión.

En 1984, su sexto año en la boleta para el Salón de la Fama, fue electo con 84.6% de los votos. El primer Venezolano en llegar a Cooperstown.

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