Joaquín Villamizar Profile picture
Gineco-obstetra, demócrata, investigador de la Segunda Guerra Mundial y del beisbol. Ser bueno con el prójimo... ¡no es malo!

Oct 4, 2020, 25 tweets

1) Hoy vamos a hablar acerca de la muerte de Adolf Hitler, el hombre más odiado de la humanidad. Cómo murió? Cómo fueron sus últimos momentos?... ya avanzada la mañana del 30 de abril de 1945, el Tiergarten ( un enorme parque que alberga el zoológico de Berlín y otras áreas

2) históricas y comerciales), había sido tomado por los soviéticos, y según informes, una Unidad de Avanzada de los rusos estaba en una calle cercana al bunker en donde vivía y laboraba Hitler. Fue difícil apreciar si esta noticia afectó o no al Führer. Durante el almuerzo con

3) sus dos secretarias y la cocinera, conversó como si se tratara simplemente de una comida más con el círculo íntimo. Sólo que en esta ocasión estuvo más silencioso que otras veces. A Traudl Jünge ( secretaria de Hitler), le pareció un “almuerzo funebre”, tras la alegre fachada

4) de la resignación y la compostura. Pero no era un día corriente, y en cuanto las tres mujeres hubieren salido del comedor, el Führer las volvió a llamar, así como a Martín Bormann ( Oficial alemán y secretario personal de Hitler), a los Goebbels (Joseph Goebbels era el Jefe de

5) Propaganda del Reich) y a varios otros. Más encorvado que nunca, salió lentamente de su habitación con su esposa Eva, que se había puesto el vestido negro favorito de él e iba pulcramente peinada. El Führer comenzó a estrecharles la mano a todos, uno por uno. Estaba pálido y

6) había lágrimas en sus ojos. Miró directamente a Traudl ( cuando la tomó de la mano), pero era como si no la viera. Al contrario, Eva Hitler, con una sonrisa de tristeza, la rodeó con un brazo y le dijo: “Traudl, por favor! Por lo menos, trata de salir de aquí. Huye!”. Su voz

7) se quebró en un sollozo, diciendo: “y luego no olvides saludar a Múnich de mi parte!” (Traudl y ella nacieron en esa ciudad). Hitler, se llevó aparte a Otto Günsche ( Oficial alemán de la SS u Organización de Seguridad del Reich y asistente personal del Führer) y le dijo que

8) él y su esposa iban a suicidarse. Querían que sus cuerpos fueran incinerados y dijo: “Después de mi muerte no quiero que me exhiban en un Museo de Cera de Rusia”. Entonces, Günsche telefoneó a la habitación de Erich Kempka, chófer de Hitler, en el búnker. Le pidió algo para

9) beber y le dijo que iba hacia allá. Kempka, inmediatamente se dió cuenta que algo pasaba ya que en los últimos días, nadie había pensado en el alcohol. Luego, sonó el teléfono y era Günsche otra vez, diciéndole: “Necesito 200 litros de gasolina inmediatamente!”. Kempka pensó

10) que era una broma e insistió en saber para qué los quería. Günsche no podía decirle eso por teléfono y le espetó bruscamente: “Estúpido! Los quiero a la entrada al búnker del Führer sin falta!”. Kempka, le respondió que la única gasolina que le quedaba (unos 40 mil litros)

11) estaba enterrada en el Tiergarten... y esta se encontraba bajo fuego de artillería. Tendría que esperar hasta las 5 de la tarde, cuando el fuego cesara. Günsche, esta vez le gritó: “No puedo esperar ni media hora! Saque lo que pueda de los automóviles averiados!”. Hitler, se

12) despidió emotivamente de su piloto de aviación personal de tantos años, Hans Baur. Mientras se estrechaban la mano, Baur le rogó que escaparan en avión a Japón, a Argentina, o a algunos de los países árabes donde su antisemitismo le había granjeado buenos amigos. Pero, él

13) se negó a escucharlo. Le dijo: “ Hay que tener valor de enfrentarse a las consecuencias de tus actos! Doy todo por terminado aquí en esta vida! Sé que mañana, millones de seres benevolentes me maldecirán; el destino lo ha querido así”. Le agradeció a Baur sus numerosos

14) servicios prestados y le dio su querida pintura de Federico el Grande ( Hitler adoraba al tercer Rey de Prusia, Estado europeo que existió desde 1701 hasta 1918 que correspondió al final de la Primera Guerra Mundial y que geográficamente abarcaba desde Alemania hasta el oeste

15) de Rusia, incluyendo a los Estados Balcánicos. Federico el Grande, gobernó de manera tiránica durante 46 años (1740-1786) y fue considerado de los máximos representantes del despotismo del Siglo XV,debido a su energía para castigar a sus súbditos,eso trastornó al Führer.

16) por supuesto, gracias a estas acciones de Federico el Grande se terminó convirtiendo en alguien paradigmático para Hitler. Por fin, el Führer le dijo a Baur: “No quiero que este cuadro se pierda! Quiero que se conserve para el futuro! Tiene un gran valor histórico!”. Luego,

17) tomó a Baur de las manos y le dijo: “Baur ( le susurró), quiero que escriban en mi tumba: “Fue víctima de sus generales”. Los Hitler se fueron sólos a su suite... se sentaron juntos en un sofá y detrás de ellos, en la pared, estaba el espacio vacío que antes ocupaba el enorme

18) cuadro de Federico el Grande... Eva, fue la primera en morir: se envenenó. Alrededor de las 3 y media de la tarde, Hitler empuñó su pistola, Walther 7.65 ( la tenía desde hace muchos años). Sobre una consola había un retrato de su madre cuando era joven. El Führer apoyó el

19) cañón de la pistola contra su sien derecha y apretó el gatillo. En la Sala de Conferencias, Joseph Goebbels, Bormann, Artur Axmann ( Diputado del Partido Nazi) y Otto Günsche, vacilaron por un momento después de escuchar el disparo y luego, entraron en la antecámara de Hitler

20) con Goebbels a la cabeza. El primero en ver a Hitler fue Günsche y estaba en el sofá, tirado boca abajo sobre una mesita. A su izquierda estaba Eva, caída sobre un brazo del sofá, con los labios apretados, y las narinas descoloridas por el cianuro. Tenía el vestido empapado,

21) pero no de sangre. Una jarra de agua que estaba sobre la mesa debió de volcarse cuando el Führer se desplomó hacia adelante. Muy nervioso, Günsche volvió a la Sala de Conferencias, donde se le aproximó Kempka (que no sabía nada aún) y le dijo: “Por el amor de Dios, Otto! Qué

22) pasa? Debes estar loco para enviar a unos hombres a una muerte casi segura, sólo por 200 litros de gasolina”. Günsche, no le contestó, pasó de largo y cerró la puerta que daba al guardarropa del Führer y dijo: “ el Jefe ha muerto!”. Kempka, pensó que Hitler había sufrido un

23) ataque al corazón. Günsche, aunque había visto el agujero en la sien derecha de la bala que mató a Hitler, producto de los nervios, simuló una pistola con el dedo y se apuntó a la boca. Este gesto de Günsche, dio pie a la creencia generalizada que Hitler se pegó el tiro en la

24) boca. Kempka, que sentía gran cariño por Eva, ella le tenía gran afecto, le preguntó: “En dónde está, Eva?”. Y él le contestó: “está con él”. Günsche tardó unos minutos en relatar entre tratamudeos todo lo ocurrido. Ya todo había pasado! Hitler, por fín había muerto!

25) Es historia, amigos. P.D. En la próxima entrega, hablaremos que hicieron realmente con los cuerpos de Hitler y su esposa.

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