Este no es un hilo histórico, es algo diferentes, quizás intente ser un hilo que reivindique a un compañero que trabajó siempre a favor del bien común. Más allá de las diferencias que puedo llegar a tener con Ginés en algunas cuestiones, lo resalto como uno de los más grandes
defensores y exponentes de la salud pública argentina. Su salida del Ministerio de Salud, por más que justificada, no puede ni debe opacar la gran labor pública y profesional que el realizó durante gran parte de su vida.
Ginés González García nació el 31/08/1945 en San Nicolás,
Provincia de Buenos Aires. Se recibió de médico cirujano a los 24 años en la Universidad Nacional de Córdoba, hizo una carrera realmente brillante. Su vocación siempre fue la salud pública y es a ese sector al que le dedicó su vida profesional.
Se especializó, entre otras, en
Administración de Salud en la Universidad de Buenos Aires y en Sistemas de Salud y Seguridad Social en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. A principios de los 70 comenzó a brindar su incomparable aporte y militancia para mejorar la salud pública en varias provincias.
Se desempeñó como delegado sanitario federal, recorrió el país para lograr mejorar la infraestructura pública de salud. Después del 24/03/1976 se tuvo que exiliar en España a causa del golde de estado que produjo el advenimiento de la dictadura cívico-militar genocida.
Volvió al país luego del retorno de la democracia en 1983.
En 1987 fue convocado por Antonio Cafiero para ocupar el cargo de ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, función que desempeñó hasta 1991.
En 1991 fundó “ISALUD” y se apartó de la función pública para
centrarse en el trabajo en la institución que obtendría luego acreditación como universidad. Desde allí desarrolló varios programas sanitarios que pondría en práctica luego, en 2002, cuando retornó a la función pública, ya como ministro de Salud de la Nación, bajo la presidencia
de Duhalde. Permaneció en dicho cargo durante todo el mandato de Néstor.
El legado de Ginés en la salud pública es indiscutible y perdurará en el tiempo. Pocos/as recuerdan el “Plan Remediar”, que tenía como objetivo garantizar el acceso gratuito de medicamentos ambulatorios a la
población por debajo de la línea de pobreza y sin seguridad social y la La Ley 25.649 de “Prescripción de Medicamentos por su Nombre Genérico”, más conocida como "Ley de Genéricos", que se se sancionó en el año 2002. El espíritu de la ley apunta fundamentalmente a la ampliación
del derecho de los pacientes a elegir libremente el medicamento y que los laboratorios produzcan en el país aquellos medicamentos sobre los que pretendan una patente.
En 2007, desde el ministerio distribuyó una guía para la atención de abortos no punibles con el fin de evitar la
judicialización de los casos y un plan basado en la educación sexual, además promovió la libre distribución de preservativos y anticonceptivos. Esto le valió un furioso ataque de los sectores más conservadores de la Iglesia Católica. Quedará en el recuerdo aquella carta del
obispo Baseotto en donde haciendo alusión a Ginés citó un pasaje bíblico que dice: “Los que escandalizan a los pequeños merecen que le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren mal mar”.
Cuando fue convocado por el actual presidente, Ginés se encontró con el desastre
en que el macrismo había convertido a la salud pública, la cual ni siquiera contaba con un ministerio. Ni bien asumió el control del Ministerio de Salud, tuvo que enfrentar un gran brote de dengue y el estallido de la pandemia de COVID-19. Ha desempeñado una tarea ejemplar, dado
que logró mantener funcionando a pleno y sin colapsar al sistema público de salud, el cual fue reforzado contra reloj luego de ser arrasado por el macrismo. Estando Ginés al frente del ministerio, el país logró negociar antes que muchos países avanzados la llegada de la vacuna
Sputnik V. La antes denostada vacuna rusa, resultó ser de las más efectivas contra el coronavirus y hoy es requerida por países como Alemania.
A lo largo de su vida Ginés ha demostrado con dedicación, esfuerzo y constante trabajo, su compromiso con la salud pública. Su fin
último fue siempre el bien común y es muy injusto que un error, repudiable e injustificable, eclipse el fructífero legado de toda una vida.
El error no define al que se equivoca y si a los que tratan de sacar ventaja de la confianza ajena, esos que simulan ser “fieles perros”.
cuando en realidad son lobos traicioneros.
Los/as peronistas no descartamos, olvidamos ni abandonamos a los/as que luchan a favor de la causa de las mayorías populares/trabajadoras.
¡Muchas gracias @ginesggarcia ! Por tu vida militante al servicio de la salud pública.
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