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Aug 9, 2021, 85 tweets

Existía (o existe) un grupo de legendarios guerreros monjes y sacerdotes que ejecutaban en el “nombre de Dios”. La primer orden militar católica con más poder de la Edad Media.

Los Caballeros Templarios, ¿Quienes eran? ¿De qué se trataba su gesta? Acá te lo cuento

En este hilo voy a hablar sobre Los Templarios, no tocaré las guerras porque eso lo dejaré para otro hilo hablando sobre las cruzadas.

Para hablar de Los Templarios, es necesario viajar al Siglo XI, cuando en Europa estaba siendo dominada por los Vikingos y los Musulmanes. En el año 1099, Jerusalén fue capturada por los turcos.

Todo empezó cuando los turcos asaltaron la tierra más importante para los cristianos, Jerusalén, la tierra prometida de Dios. Jerusalén era una zona segura, pero sus al rededores no. Todo peregrino que quería congregarse allí, en el camino era asaltado, atacado o asesinado.

Ante el avance musulmán, el Papa Urbano II convoca El Concilio de Clermont, donde asisten 300 clérigos. Aquí acuerdan declararle la guerra a los musulmanes y recuperar la Tierra Santa de Jerusalén. Esto da como inicio a la Guerra Santa, la Primera Cruzada.

Esta Primera Cruzada se dividió en dos, la Cruzada de los Pobres liderados por el monje Pedro el Ermitaño y Gualterio Sin Haber, y la Cruzada de los Nobles que eran Príncipes, Barones y Caballeros (hablando de títulos) procedentes de Francia, Alemania e Italia.

Se llamó Las Cruzadas por la cruz que portaban los guerreros en sus pechos, brazos y escudos.

El lema del Papa para motivar a los guerreros era “Deus volt” (Dios lo quiere) y todo aquel que participase en esa batalla contra los paganos, se le perdonarían todos sus pecados y así irían tranquilos al cielo. De esta forma, pobres y ricos se unieron a esta causa.

La victoria en esta primera cruzada fue inminente para los cristianos. Se estima que el ejército de los cruzados era de 30.000 a 35.000, entre ellos, 5.000 eran de caballería.

Conquistada Jerusalén, 9 guerreros de los que participaron, deciden quedarse en Tierra Santa para protegerla, y a los peregrinos que rutinariamente eran atracados, atacados o asesinados durante su camino hacia Jerusalén.

2 de esos 9 caballeros de élite de nombre Hugo Payens y Godofredo de Saint-Omer, le propusieron al rey de Jerusalén una orden monástica para la protección de los peregrinos. El rey Balduino II acepta la solicitud y les da un palacio como cuartel general.

Ese templo sería la Mezquita de Al-Aqsa. Este Monte sería muy especial, porque estaba por encima de las ruinas del Templo de Salomón. Por eso toman el nombre Caballeros Templarios, en 1119, su nombre oficial era La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.

En ese momento, los 9 fundadores tenían muy poco dinero. Sobrevivían y dependían de las donaciones. Su principal iconografía eran dos caballeros en una montura que significaba “la pobreza y la humildad”.

No todo el mundo aunque quisiera podía ser Templario. El primer requisito era tener un origen noble. Así como tener dinero. Ellos mismos tenían que aportar todo el armamento necesario como armaduras, caballos, armas, y hasta sirvientes para ayudarles en todo momento.

La armadura templaria estaba compuesta por una metálica que les protegía de las espadas. Debajo de la armadura que era hecha a la medida, tenían prendas acolchadas para amortiguar los golpes cuerpo a cuerpo. Se calcula que pesaban 30 a 35 kg, luego las aligeraron a 20 kg.

El armamento incluía lanzas y espadas largas, hachas y mazos que se utilizaban cuando andaban a caballo. Cuando se enfrentaban a pie usaban dagas y espadas cortas.

Se entrenaban desde niños. Con apenas 8 años ya eran pajes desarrollando funciones de mensajero. Cuando cumplían los 14 años, pasaban a ser escuderos para aprender el arte de luchar. A los 21 ya podían ser nombrados Caballeros Templarios.

Tenían una rutina diaria basada en reglas y órdenes benedictinas. Por la noche se reunían los hermanos a rezar. Luego revisaban el armamento, caballos y afilaban las hojas de espadas y dormían hasta el amanecer. Al levantarse, hacían una misa principal temprano por la mañana.

En la tarde hacían vigilias por las rutas, recibían instrucciones militares y entrenaban. Al crepúsculo, cenaban y bebían vino, revisaban sus caballos y los armamentos. Rezaban al menos 7 veces durante el día.

Los Templarios estaban muy bien organizados, tanto dentro como fuera del campo. Dentro de la organización habían 4 ramas, pero a la hora de votar todos valían por igual. Los ascensos se concedían por medio de logros.

El primero son los Dirigentes, que se dividen en 6: 1) El Maestre: era la máxima autoridad. Debía acatar las decisiones papales y respetar las sugerencias de obispos y reyes. 2) Senescal: reemplazaba al Maestre en caso de ausencia y cumplía funciones administrativas.

3) Mariscal: el responsable del entrenamiento y disciplina. En caso de faltar el Maestre en el campo de batalla, éste le sustituía. 4) Tesorero: jefe de la marina, administraba los bienes y el custodio De la Vera Cruz en batalla.

5) Vestiario: encargado de los vestidos, uniformes, escuderos y sirvientes. 6) Comendadores territoriales: habían solo dos, uno en Acre y otro en Antioquía. Gestionaban los castillos de su región y recibían las donaciones de sus provincias. También mantenían casas y monasterios.

Abad del Temple: Vivía en Jerusalén y era una autoriadad dentro de la Orden. Solían ser los que más alto nivel cultural tenían y ejercían como abogados para defender los intereses de la Orden. En su mayoría eran sacerdotes quienes administraban los sacramentos y oficiaban misas.

Clases Militares: era la élite de la Orden. Los únicos que podían llevar el manto blanco con la cruz roja. Tenían esclavos y tierras. A su cargo tenían escuderos y sirvientes y todos tenían que adoptar el voto de castidad.

Y por último los Cuerpos Auxiliares, que eran los artesanos, carpinteros y constructores que se encargaban de reparar y construir las propiedades que le cedían. Iban desde los campesinos hasta hijos bastardos que eran donados y no pertenecían a una familia noble.

Durante varios años, se dedicaron a cubrir rutas de peregrinación. Solo eran 50 guerreros, no podían hacer más que eso. Hubo un monje llamado San Bernardo de Claraval, que era sobrino de uno de los Templarios, quien se encargó de escribir sobre ellos y defenderlos.

Hugo de Payns, trató de hablar varias veces con el Papa para expresarle que la finalidad era brindar protección gratuita a los cristianos que peregrinaban en Europa con la intención de visitar los santos lugares, donde vivió y murió Jesucristo. Si eran reconocidos, ganaban poder.

San Bernardo habló reiteradamente con el Pontificado Honorio II en favor de los caballeros, hasta que el 13 de enero de 1129, se convocó el Concilio de Troyes, que es cuando la Iglesia Católica reconoce a la Orden del Temple.

Redactaron las reglas para la Orden, los votos serían sencillez, pobreza, oración, obediencia y castidad. Se detallaron el ropaje, las armas y todo aquello que debía rodear la vida de un Caballero Templario. No podían casarse ni tener lujos. El eje central era el servicio a Dios.

La cruz roja representa el martirio. La muerte en combate era gloriosa para ellos. Su estrategia clave se llamaba la carga en escuadrón, que era un grupo atacando de frente y juntos. El objetivo era romper la línea del enemigo y dispersarlos a izquierda y a derecha.

Tenían prohibido la violencia innecesaria, esto incluía la prohibición de cazar. Tampoco podían tener contacto físico con mujeres, incluso con aquellas que formaban parte de su familia. De ahí el manto blanco que portaban como símbolo de castidad.

Según las escrituras, los Templarios eran excelentes guerreros, tenían prohibido rendirse. Se dice que eran los primeros en llegar a los campos de batalla y los últimos en irse. En caso de perder una batalla, tenían que unirse a otras Ordenes Cristianas.

Luchaban siguiendo ordenes estrictas, tenían prohibido rendirse a menos que se les ordene, o si solo se encontraban en inferioridad numérica en más de 3 a 1. Nunca rompían filas, nunca huían ni tampoco desertaban.

Eran muy respetados por su aura y misticismo. Parte de este poder venía del Templo donde yacían, el Templo de Salomón y una de sus mayores motivaciones en combate era la reliquia más sagrada de la cristiandad: el Santo Grial, el cáliz donde Jesús bebió vino en la última cena.

Justo en ese Templo, Jesucristo alcanzó a predicar. Fue construido por el rey Salomón en el siglo X a.C. 4 siglos más tarde, los babilonios lo destruyeron y los judíos lo reconstruyeron. Este Templo arrojó la sagrada Arca de la Alianza. Se dice que el mismísimo Dios vivió aquí.

En la época de las Cruzadas, los judíos construyeron una mezquita encima de las ruinas de este Templo, que sigue en pie hoy en día. La cúpula de la roca.

Reconocidos por la Iglesia, su popularidad comenzó a esparcirse por toda Europa. Inmediatamente recibieron donaciones, tierras, negocios y hombres que querían morir defendiendo la Fe Cristiana. Así fue como engrosaron sus filas y de ser 50, pasaron a ser cientos de miles.

Otro beneficio fue que Inocencio II en 1139, los eximió de leyes locales. Esto quería decir que los Templarios podían pasar libremente las fronteras y no estaban obligados a pagar ningún impuesto y exentos de toda autoridad. Por encima de ellos solo estaba Dios y el Papa.

Sus mayores fortalezas, el Reino de Jerusalén y la ciudad de Acre, que era un punto estratégico que comunicaba con Jerusalén, Belén o Nazareth. Fue el mayor puerto y el mercado principal de la costa Sirio-Palestino. El producto de mayor exportación era el azúcar.

Con tanto poder crecieron muy rápido. Escoltaban a reyes, miembros de la Iglesia, y en las Cruzadas, eran un cuerpo élite de avanzada, ya que iban fuertemente blindados, entrenados en la maestría de jinetes y en el uso de armas pesadas. Factores que usaban para romper las líneas.

Los Templarios fueron importantes en la reconquista de la península ibérica. Cada vez más recibían donaciones de reyes, señores feudales y demás gente acaudalada que los ayudó a crecer como la espuma. Con tanto dinero, crearon fortalezas en toda Europa.

También derecho a construir iglesias, castillos y palacios sin permisos, tanto en Europa como en Oriente Medio. Como el castillo de Monzón, en Huesca. El de Peñíscola en Castellón de La Plana. El Castillo de Jerez en Badajoz y el de Miravet en Tarragona, entre otras.

La más famosa es la Iglesia del Temple en el corazón de Londres, que exhibe su sello Templario (los dos caballeros sobre la montura). Se calcula que el monto gastado par construir estas iglesias equivale a hoy en día la financiación de un viaje a la luna.

Una vez al año, tenían derecho de percibir las limosnas o diezmos de todas las iglesias. Tenían miles de granjas y plantaciones por toda Europa. Se cree que para el año 1250 contaban con 9.000 granjas y casas rurales y un ejército de 30.000 hombres.

No todos los Templarios eran combatientes. Algunos se dedicaron a administrar la infraestructura financiera. Cuando un noble dejaba sus tierras para participar en las Cruzadas, podría colocar todos sus activos bajo la administración de los Templarios mientras estaba afuera.

Así acumularon enormes riquezas en todas las tierras cruzadas y en los estados de ultramar. También comenzaron a generar cartas de crédito para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Los Templarios tenían tanta solvencia económica que prestaban dinero hasta a los reyes.

Los peregrinos depositaban sus valores en algún puesto Templario en Europa, recibiendo un documento con símbolos que solo los Templarios entendían, que indicaba el valor del depósito. Luego utilizaban estas cartas en Tierra Santa para recuperar sus fondos de las arcas Templarias.

Este innovador acuerdo se puede considerar como una forma de banca y puede haber sido el primer sistema formal de cheques, que mejoró la seguridad de los peregrinos al evitar ser atracados en sus viajes. Los Templarios cobraban una comisión en porcentajes.

Por esta razón se puede decir que los Templarios fueron los inventores del cheque. Contaban con sus propia flota de barcos que comercializaban y expandieron sus redes financieras, lo que los convierte en la 1era multinacional de la historia. No le rendían cuentas a ninguna aduana

Para 1170 tenían tierras en casi todo 🇵🇹 , 🇬🇧 , 🇮🇹 , 🇩🇪 y 🇪🇸. Lo que hoy se conoce como Chipre alcanzó a ser todo de ellos. La isla se la compraron al monarca inglés Ricardo Corazón de León, pero se la devolvieron porque sus habitantes no aceptaron el dominio templario.

Tenían tanta fama que comenzaron a ser el centro de rumores y leyendas, muchas de ellas por la ocupación temprana de la Orden en el Templo de Jerusalén y las excavaciones que realizaron allí durante muchos años.

Estos datos han sido confirmadas como verídicas a partir de 1867 en adelante, cuando un grupo británico de arqueólogos, comprobaron luego de exhaustivas y precisas investigaciones que han sido ampliamente documentadas mediante libros y mapas.

Gracias a estas investigaciones, se sabe que los Templarios eran expertos en estas labores de excavación por la red de túneles que hicieron cuando ocuparon la ciudad de Acre, que hoy por hoy existen.

Estos arqueólogos confirmaron que profanaron el Templo enterrado de Salomón y encontraron reliquias como El Santo Grial, el Arca de la Alianza o el mítico pergamino con los secretos de la magia salomónica escondido debajo del trono de Salomón.

Además, un mapa de un tesoro que en realidad es un pergamino grabado en cobre que detalla el lugar exacto donde están escondidos los tesoros judíos. Fueron escondidos con instrucciones precisas por rebeldes judíos cuando en el año 70 d.C. el ejército romano conquistó Jerusalén.

Pero el poder lo que acarrea es división, ambición y disputas, los caballeros se habían dividido en tres, Los Hospitalarios, Templarios y Teutónicos. Se cree que esta división vino gracias a las excavaciones y saqueos al Templo de Salomón. Algunos no estaban de acuerdo.

Los Hospitalarios se dedicaron más que todo a hospedar y a curar a los enfermos que llegaban a Tierra Santa, y los Teutónicos a proteger a los peregrinos en sus viajes (labores olvidadas por los Templarios). Se formaron en la Tercera Cruzada, en Palestina, en el año 1190.

Todas estas diferencias, había generado la pérdida de su cercanía con el Papa. Y tras años de disputas internas, ocasionaron un debilitamiento en las posiciones aliadas cristianas, política y militarmente.

Sin un propósito militar concreto, el apoyo de la Orden comenzó a disminuir. Durante 200 años, los Templarios se habían convertido en algo cotidiano para la cristiandad.

El ingreso a sus filas de hijos de casas nobles durante dos siglos, los habían ligado con las familias aristocráticas durante toda Europa y otorgándoles un considerable poder político.

El Papa Clemente V llamó al gran maestre de los Templarios Jacques de Molay para convencerlo de Fusionarlos con los Hospitalarios y Teutónicos. La reunión se dió en Poitiers, Francia, pero fue un fracaso y el destino de la orden fue sellado.

Tanta fama, poder y “libertinaje” que tenían provocó envidia entre varios reyes y clérigos, especialmente cuando los Templarios mostraron interés en montar su propio estado monástico, tal como lo habían hecho los Teutónicos en Rusia y los Hospitalarios en Rodas.

Quien empezó metiéndole cuento al Papa fue el rey Felipe IV de Francia. Según este rey, acusaba a los Templarios de pecados como sacrilegios, herejías, blasfemias, orgías, etc. Basándose en el testimonio del espía Esquieu de Floryan.

Bastaron estas declaraciones y la presión del rey Felipe IV “El Hermoso” para iniciar una persecución contra todos los Templarios en Europa. Oficialmente Clemente V deshizo la Orden mediante bulas papales en el Concilio de Vienne en 1312, no los condenó pero sí disolvió la Orden.

El rey Felipe IV le debía mucho dinero a los Templarios (ellos financiaron su guerra con Inglaterra) e hizo todo lo que estaba a su alcance para no pagarles la deuda. Varios veranos después se supo que había sido planeado. El espía fue encarcelado por falso testimonio.

El objetivo de esta persecución era encarcelarlos y confiscarles sus bienes. El Papa Clemente V no quería arrestarlos, hasta que el rey Felipe IV logró convencer a 72 caballeros que confesaran sus crímenes. En ese momento el Pontífice ordena sus órdenes de captura.

Un viernes 13 de octubre de 1307, la mayoría de Templarios fueron capturados junto con su Maestre, Jacques de Molay. Algunos creen que la superstición moderna del viernes 13 viene de esta fecha. 127 cargos se les fueron imputados.

Los Templarios fueron torturados, y esto dio motivo a admitir crímenes. El Papa quiso perdonarlos y organizó una ceremonia en la Catedral de Notre Dame. Frente a todos, Jacques de Moley gritó que era inocente y denunció las torturas que había sido sometido para confesar.

Sin embargo, Jacques tras 7 años en prisión y torturas, fue atado a una estaca y quemado frente a la Catedral de Notre Dame, el 18 de marzo de 1314. Otros Templarios fueron condenados a la hoguera y el resto muertos en cautiverio. Otros absueltos.

Antes de morir Jacques de Molay auguró estas palabras: “Dios sabe que mi muerte es injusta y un pecado. Pues bien, dentro de poco muchos males caerán sobre los que nos han condenado a muerte. Dios vengará nuestra muerte”. Dicen que Dante Alighieri presenció esta muerte.

No se sabe si este testimonio fue verídico o no. Lo cierto es que el Papa Clemente V murió un mes después. Guillermo de Nogaret (consejero del rey) en mayo, y Felipe IV en noviembre, todos ese mismo año.

Todos sus bienes y riquezas fueron confiscados (salvo Portugal) y repartidos entre todos los reyes y La Orden de los Hospitalarios. Algunos Templarios nobles fueron indultados gracias a sus familiares y fueron reubicados en la Orden de Santa María de Montesa.

Algunas teorías afirman que una parte del tesoro desapareció en Francia y que vieron a unos carruajes cargados saliendo de París. Hoy en día, el tesoro de La Orden del Temple es buscado por toda Europa.

Según los historiadores, los Templarios más comprometidos con la Orden huyeron hacia Suiza y Escocia, donde el Papa no tenía poder. Allí se reagruparon y siguieron con una serie de ritos y tradiciones que supusieron el origen de la Masonería.

Siguieron operando en la clandestinidad pero sin poder social. Fueron protegidos en Escocia por la familia Saint Clair y darían origen a lo que hoy se conoce como Protomasonería, que desembocaría con los años en el rito escocés de la Masonería. La Capilla Rosslyn era resguardo.

Prueba de esto son los símbolos y rituales Templarios incluidos en la Masonería, la mayoría de las cuales se encuentran dentro de un cuerpo masónico denominado Órdenes Militares y Masónicas Unidas del Templo de San Juan de Jerusalén, Palestina, Rodas y Malta.

Otra prueba de esto es que según el rey Felipe IV, los Templarios adoraban a una figura llamada Bafometo o Baphomet. Para la Iglesia es una deidad diabólica representada en imagen antropomórfica para prácticas satánicas. Curiosamente para los Masones es un dios “portador de luz”.

En el siglo XIX y en XX, la Orden ha tratado de ser restaurada, y han surgido diversos grupos o asociaciones que se reconocen así mismos como los descendientes de los Templarios, pero sin ninguna importancia o influencia política real.

La batalla más famosa que ganaron fue la de Montgisard en 1177, cuando el rey cristiano Balduino IV con 4mil hombres y 375 Templarios, derrotaron por sorpresa a los 27mil del rey islámico Saladino. Según las crónicas, Balduino llevó la Vera Cruz (con la que crucificaron a Jesús).

Su gran derrota fue la batalla del desfiladero de los Cuernos de Hattin (hoy Israel) en la que se enfrentaron a los musulmanes comandados por uno de los grandes gobernantes del mundo islámico, Saladino. En ese año (1187) perdieron el Reino de Jerusalén, su más preciado tesoro.

En 2001, una paleógrafa empleada de los archivos secretos del Vaticano llamada Barbara Frale, encontró accidentalmente el documento conocido como el Pergamino de Chinon que se consideraba perdido. Aparentemente había sido archivado en el lugar equivocado.

Según la maestra en paleografía, esto es un registro del juicio de los Templarios, y el Papa Clemente V que tuvo la intención de absolver a los Caballeros de todas sus herejías en 1308 antes de disolver formalmente a la Orden. También interpreta que su persecución fue injusta.

También que no había nada inherentemente malo en la Orden o su regla y que el Papa Clemente fue en realidad presionado en sus acciones por la magnitud del escándalo público y la influencia dominante del rey Felipe IV de Francia.

“Un Templario es realmente un caballero valiente y seguro en todas partes, porque su alma está protegida por su armadura de la fe, al igual que su cuerpo está protegido por la armadura de acero. Es doblemente armado y no hay que temer ni a los demonios ni a los hombres”.

Fin🛡⚔️

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