Catéter Doble Jota Profile picture
Ingeniero (MSc, PhD) e historiador especialista en #HistoriaMedicina (PhD). En ocasiones doy clases a universitarios. @cateterdoblej@med-mastodon.com

May 28, 2022, 40 tweets

- ¡Aguanta cariño! -le dijo su marido mientras le cogía la mano-
- El médico va a tardar, viene desde Danville que está a casi 100 kilómetros de aquí y está todo nevado.
- No puedo más, es como si unas alimañas me comieran por dentro -dijo ella-
#HistoriaMedicina #hilo 🧵⤵️

Muchas horas después, el Dr. Ephraim McDowell llegó a la casa y tras decirle al esposo que saliera de la habitación, examinó a Jane Todd Crawford, que prácticamente estaba inconsciente por los dolores

El galeno tardó poco en saber lo que era. Salió a comentárselo al esposo:
- Estaba claro que no era un embarazo, ni de gemelos, por mucho que lo dijeran las vecinas, usted mismo dijo que lleva más de 10 meses así.
- Pero le ha ido aumentando poco a poco -replicó el esposo-

- Lo que tiene su esposa es un enorme tumor en la parte baja de la barriga, y o mucho cambian las cosas, o no hay nada hacer. Esa masa irá creciendo y la irá “consumiendo por dentro" provocando un terrible final

Ese 15 de diciembre de 1809 se le vino el mundo abajo al Sr. Crawford.
- Es joven y madre de 5 hijos ¿Seguro que no hay nada que pueda hacer? -dijo el afligido esposo-
A lo que el médico puso una cara como de “se puede hacer algo, pero…”

- Doctor, por favor, vamos dentro con ella e intente lo que sea…
Los dos hombres entraron en la amplia estancia y la mujer que parecía como si se hubiera enterado de todo, dijo:
- ¡Eso mismo!, haga lo que sea...

El Dr. McDowell les comentó que había una remota posibilidad que era abrirle el abdomen e intentar quitar ese gran tumor y esperar a ver qué ocurría

El marido con una cara de estupor impresionante dijo:
- ¿Abrirle la barriga? Eso solo se hace con los cadáveres. Está totalmente prohibido abrir a vivos. Es una auténtica aberración…

El médico les explico que efectivamente no se abrían personas vivas y que además sus compañeros de profesión eran totalmente contrarios a hacerlo y que lo denostarían si lo hacía, pero…

La mujer postrada en la cama con voz firme pese a los dolores dijo:
- ¡Hágalo ya!
El marido mirando el convencimiento de su mujer, asintió con la cabeza, a lo que el médico dijo que para hacerlo tenían que ir a su consulta

La mujer se despidió de sus hijos que se quedaron con el marido.
La última frase de ella antes de partir fue:
- Hijos os quiero; Tom, no me esperes, volverá solo el caballo…

Fue el viaje más largo de sus vidas, no solo por los dos días que duró, del 15 al 17 de diciembre, sino por la dureza de desplazar a Jane atada a la silla del caballo entre la nieve teniendo ese “bulto” en la barriga

Tras dejar el condado de Green, cuando llegaron a la consulta del Dr. McDowell en la pequeña localidad de Danville en Kentucky, Jane Todd Crawford pudo descansar mientras el arriesgado médico pensaba como acometía la cirugía

Faltaban años aun para que llegara la anestesia y el Dr. McDowell se iba a convertir en un asesino, ya que, para la ciencia de la época, abrir el abdomen de un vivo era sinónimo de matarlo. Los pocos intentos acontecidos habían acabado en peritonitis y muerte

Contra toda evidencia y tras días de dudas y planteamientos teóricos en la cabeza del Dr. McDowell, la Sra. Crawford entre dolores insistía que lo hiciera cuanto antes.

Llegó la Navidad…

La mañana del 25 de diciembre de ese 1809, ayudado por su esposa, uno de sus hijos y un aprendiz de cirujano/barbero, el Dr. McDowell se dispuso a operar a Jane Todd Crawford mientras el Sheriff estaba en la puerta

La intervención había llegado a oídos de sus vecinos que se habían agolpado a las puertas del consultorio acusando al doctor de sacrílego. El representante de la ley, amigo del doctor, era la única “barrera” que evitaba que asaltaran la casa

La improvisada mesa de operaciones, al igual que el resto de la sala, estaba impoluta. La pulcritud era absoluta, algo no tan frecuente en la época pese a lo que pueda parecer. El doctor era un fanático de la limpieza

Ni un solo vaso de whisky de anestesia, y mientras los ayudantes del doctor la sujetaban, la Sra. Crawford no gritó. Se pasó la intervención recitando y cantando salmos, eso sí, entre desvanecimiento y desvanecimiento

Olvidándose que le iban a prohibir ejercer la medicina, el doctor cogió una pluma y trazó la línea que debía seguir para abrir el peritoneo a siete centímetros y medio del músculo recto del abdomen

Cogió el escalpelo y rajó todas las capas necesarias hasta que se topó con que los intestinos salieron disparados hacia fuera y se desparramaron por la mesa mientras la respiración de Jane se volvía intermitente

El tumor ocupaba la mayor parte de la cavidad abdominal y el Dr. McDowell lo partió en dos trozos y con paciencia lo logró extirpar. Tras casi media hora, el abdomen de Jane estaba limpio de masa tumoral

Extrajo la sangre de la cavidad peritoneal, bañó los intestinos con agua tibia y los introdujo cuidadosamente en su sitio. Fue suturando las incisiones realizadas dejando descansar a la paciente que estaba totalmente extenuada y ya no se le oía recitar canciones religiosas

McDowell pesó el tumor, que era quístico, y eran más de 10 kilos (22,5 libras) de masa, que al ser rajado, dentro tenía un aspecto “sucio y gelatinoso” tal y como fue descrito por el propio doctor

Contó a sus ayudantes, y plasmó en el informe, que el tumor “era el ovario y la parte fimbriosa de la trompa de Falopio muy agrandados”. Que sacó 15 libras de tumor y que después ató una ligadura alrededor de la trompa y extrajo el saco, pesando este 7,5 libras más

La bascula quedaba justo frente a una ventana y por ella pudo ver como dos hombres ponían una soga en un árbol mientras señalaban hacia la casa. En ese momento la puerta se abrió…

Era el sheriff gritándoles que no podía contener más a la turba mientras ponía una cara de espanto al ver la sala llena de sangre por todos lados.
El doctor dijo: - Sheriff, la operación ha sido un éxito, ella está viva.

El representante de la policía y el médico salieron y pudieron apaciguar a los vecinos, que fundamentalmente estaban espoleados por el reverendo de la localidad. Les pidieron paciencia a ver como evolucionaba… era Navidad

El propio médico “ofreció su cabeza” si las cosas no iban bien, pero que esperaran…

Pasaron varios días complicados...

Al quinto día, el doctor, encontró a la mujer haciendo la cama y caminando por su propio pie y…

Pasados 25 días, Jane estaba perfectamente. De hecho, se empeñó en volver sola a su casa a caballo para abrazar a su marido y sus hijos… y así lo hizo.

Se había consumado “el milagro de la Navidad”

Jane vivió casi 33 años más y nunca más tuvo problemas ováricos, ni abdominales. Al poco tiempo, sus molestias y su cirugía solo eran un recuerdo

El Dr. Ephraim McDowell durante su ejercicio profesional practicaría doce ovariotomías más, en las que sólo perdió a una paciente. Su pericia y su "fanatismo" por la limpieza en sus “quirófanos” fueron factores claves para el éxito

McDowell se convirtió en el primer cirujano en extirpar con éxito un tumor de ovario, por lo que se le considera "el padre de la ovariotomía".
Esta técnica ha permitido salvar la vida de millones de mujeres

También fue el primero en documentar “abrir a una persona viva”, convirtiéndose en padre fundador de la cirugía abdominal, aunque cuando en 1817 envió el artículo informando de su técnica (tras realizar la tercera), nadie le hizo caso y lo tomaron por loco

Además de lo descrito en el relato, McDowell perfeccionó la técnica quirúrgica de litotomía para quitar cálculos que obstruían la vejiga urinaria. Sin ir más lejos, operó de esto y también de una hernia a James Knox Polk, que después sería el presidente de los EE.UU.

McDowell que había nacido en el condado de Rockbridge (Virginia) estudió tres años medicina en Stauton, continuando su formación en la Universidad de Edimburgo (Escocia) no obteniendo título reglado nunca

Por sus conocimientos y aportes, en 1825, la Universidad de Maryland le otorgó un título de médico honorario.
Ephraim McDowell (1771-1830) falleció de una apendicitis, una dolencia de la que se hubiera salvado si le hubieran aplicado la misma cirugía abdominal que él inventó

El relato que os he contado esta novelado por mí. Evidentemente hay adaptaciones, como lo de kilómetros, ya que los norteamericanos usan millas.
Yo descubrí parte de esta historia gracias al fabuloso libro de Jürgen Thorwald “El siglo de los cirujanos”, os lo recomiendo

Para más información

➡️tandfonline.com/doi/full/10.10…
➡️ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/P…
➡️pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15082968/
➡️ascopubs.org/doi/abs/10.120…
📕"Frontier Surgeon: The Story of Dr. Ephraim McDowell" de L. Henry Dowell

Espero os haya resultado interesante #muchasgracias

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