1. Un tipo apellidado De Quinto, que parece fugado de un club de carretera en una película de Bigas Luna. Alguien a quien pones de matón en unos billares alrededor de 1978 y te cuadra.
Aquí va su historia, grotesca, sórdida, trágica, no apta para estómagos sensibles... ⬇️
2. De Quinto en la mesa del fondo de un bar donde, el que menos, tiene dos condenas y tres cicatrices. Hablando de lo que le dejan las niñas a la semana, paquete de Rex en la mesa, Gordons-cola aguado, tele de tubo con muñeca de la mili. Escena descartada de El Crack.
3. De Quinto en una feria. Camiseta de tirantes salpicada por una berenjena encurtida. Echa cinco duros al puching ball. Dice a la banda que le rodea, extras de un western almeriense, que si el pilla a Dum Dum Pacheco lo tumba.
Le mira las tetas a la Tere con expresión simiesca.
4. De Quinto en un Seat Fura, ambientador de pino en el retrovisor, esterilla de bolas, un par de dados de gomaespuma en la bandeja del maletero, pegatina de Penélope, tirillas para la estática, emblema de "turbo".
Pita a todo el mundo. Les hace gestos desafiantes de barbilla.
5. De Quinto en el auditorio del Parque de Atracciones. Actua Dyango. Ha llegado cocido y cuando el astro interpreta "Esta noche quiero brandy" da la nota como un legionario excitado. La gente le silba. Conato de gresca hasta que tropieza y se cae rodando por las escaleras.
6. Bar de carretera en La Mancha. Ruedas de carro y tinajas. Moscas, bocadillos de cinta de lomo y camioneros como Sancho Gracia. De Quinto en la barra diciendo a voces que él se hace Madrid-Valencia en dos horas y que ponerse el cinturón es de maricones.
Se masca la tensión.
7. De Quinto pide otro sol y sombra al camarero. También cacahuetes de muy malas formas. El hombre, que no quiere líos, le sirve en silencio. El cabezón se crece al detectar debilidad, se ríe gargajeando. Se pone aún más torpe y faltón.
Plano exterior. Ruido de cristales rotos.
8. Sale por la puerta trastabillado, la ceja rota, sangra como un gorrino. Manuel, un camionero que transporta ovejas en un Iveco, le ha calzado una hostia de escándalo. Después le ha dicho que se fuera y no volviera más. Que estaba invitado. Nadie ha movido un dedo en el local.
9. Verano. De Quinto en el Pasapoga. Traje blanco, camiseta de redecilla: es Don Johnson macerado en un bote de altramuces. Baila de forma ridícula. Las mujeres le evitan. Se acerca a una y le dice "chati" mientras emite un ruido sórdido con la saliva. Lleva los mocasines sucios.
10. De Quinto en una terraza de la Castellana. Presume de que es amigo de Tita, la condesa de Montarco y Nico Vallejo Nájera. De fondo suena Modestia Aparte. Nadie se cree las fantasmadas pero todos ríen. De vez en cuando una tipa de permanente ostentosa le pide un "toquecito".
11. Una finca a las afueras de Algete. En la radio un Logroñés-Sabadell. Una batería de coche da luz al chamizo. De Quinto va a comprar una pistola a un tipo que las trae de Irán. Cuando le da los diez mil duros, el fulano le da algo envuelto en un trapo. Le dice que se vaya.
12. Ya en el coche guarda el hierro en la guantera. Pesa. Se pone hasta cachondo imaginando los vaciles, mientras que vuelve por la de Burgos y suena "Celos" de Francisco en el casette auto-reverse .
Se acuerda del bar de La Mancha.
Ya volverá a darles un escarmiento.
13. En el primer hueco que ve, aparca. Saca el trapo con algo metálico dentro. Lo desenvuelve. No es una pistola. Es una llave de tubo oxidada. Hay una nota, caligrafía horrible, donde se lee: "CABESÓN". Al lado, una polla torpemente dibujada eyacula sobre un monigote. Es él.
14. En la finca de Algete, el iraní, que realmente es de Villarrobledo y está moreno de coger melones, cuenta el dinero con una señora rubia a la que le falta un diente. Hace un canutillo y se lo guarda en el escote. Se ríen y se dan besos sonoros. El iraní sabe que no vuelve.
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