Pienso cuál sería el mejor modo de empezar este hilo para #adoptenNiñesgrandes y
en mi mente resuena la historia de nuesta "niña grande" y todo lo que nos interpela este oxímoron. Pienso, también, que su historia le pertenece.
¿Cómo reconocerle el mayor protagonismo, sin exponerla?
Escribo a su lado y en este relato, encuentro un hito. Por un lado, una madre adolescente con un amor tan inconmensurable que la finalidad de su propia adopción, fue la de darle a su hijo la posibilidad de crecer en familia.
Por otro lado, nosotres que ya éramos una familia de dos pero que buscábamos ampliarla a través de la adopción. Y a partir de ese momento, un punto en que nos encontramos para emprender este camino juntes, en el que poco a poco nos fuimos ensamblando.
Nuestra hija fue muy valiente en tomar la decisión de confiar en nosotres para cumplir ese objetivo.
Y ese es un gran privilegio.
De ahí en más,
con aciertos y errores comenzamos a construir y también a reparar: las familias por adopción nos movemos en este binomio.
A veces las olas tiran más hacia un lado y a veces hacia otro.
Por momentos, ese mar se pone bravo, y es entonces cuando nos sostenemos entre todes. Tomándonos bien fuerte de nuestro proyecto de familia.
Un proyecto que pensamos para ambos y que ella nos confió. Sostenerla en su rol de crianza y que, en la medida de lo posible, pudiera hacer la vida de cualquier adolescente. Y cumplir con lo que ella espera de nosotres, para garantizar el bienestar de nuestro nieto.
A diferencia de lo que se cree, las olas más bravas no suelen gestarse desde dentro. Las olas bravas vienen de afuera.
Pudimos entender entre otras cosas lo cruel que puede ser esta sociedad con las madres adolescentes cuando las invisibiliza, las revictimiza y hasta pretende disciplinarlas. Cuando se las confina a un lugar de no salida.
Intentamos con todas nuestras fuerzas protegerles y no siempre lo logramos, pero algo estaremos haciendo bien. Nuestra hija nos confió que ya no pensaba que esto era sólo por su hijo, que estando con nosotres se dio cuenta que también necesitaba una familia para ella.
Yo no sé lo que es gestar, no sé lo que es llevar un niñe en mi vientre, no sé lo que es parir, mi compañero tampoco sabe de acompañar ese proceso.
Pero que una hija te elija, es la experiencia de vida más alucinante que hayamos podido imaginar y que aquí nos tiene: mapadres, abuelos y nieto, apostando a esta historia diversa, atípica y -a riesgo de perder objetividad- profundamente bella.
Share this Scrolly Tale with your friends.
A Scrolly Tale is a new way to read Twitter threads with a more visually immersive experience.
Discover more beautiful Scrolly Tales like this.
