Viendo el #FluzoSanidad, hay un aspecto curioso que hay que destacar sobre la teoría de los miasmas (que ha contado muy bien Carmen Guillén).
Y tiene que ver con algo que ha pasado hace nada: sí, lo adivináis, la COVID.
Hablamos de una cuestión de distancias: si los miasmas circulan por el aire, llegan a cualquier parte. Lo de los miasmas se asociaba mucho al olor.
Quizá por eso, tras el verano del "Gran Hedor" de Londres, montaron un sistema de alcantarillado, por aquello de que no era sano.
Pero cuando se asentó la teoría microbiana, se dieron cuenta de que las bacterias no llegaban a cualquier parte: de hecho, se descubrió que se transmitían a través de las gotitas que expulsamos al hablar, toser... El término técnico es gotitas de Flügge
Es decir, que no podías infectarte a través del aire; tenías que estar medio cerca del paciente que te lo transmitía. Y ésa fue la nueva verdad científica que se estableció.
Dicho esto, pensad que muchos enigmas de las enfermedades contagiosas (incluso las más comunes) seguían sin resolverse. Por ejemplo, no sabíamos por qué hay más gripe en épocas invernales, y se atribuía al hacinamiento propio de aquella estación, o a otros factores.
Entonces llegó la COVID. Y descubrimos que pasaba una cosa muy rara: cuando estábamos en interiores, dejaban de importar las distancias. Podías contagiarte incluso hallándote muy lejos de la fuente de infección. Parecía como si volviéramos a la teoría de las miasmas.
¿Las causas de este fenómeno? Probablemente varias. Seguramente tienen que ver los sistemas de ventilación, y el hecho de que la aireación no es igual en un edificio cerrado. En todo caso, quedaba claro que en interiores no valían las mascarillas quirúrgicas (hacía falta FFP2)...
... y que la distancia de 1,5 metros recomendada no era suficiente.
Pero este descubrimiento tuvo una resistencia inesperada: y fueron los propios médicos y científicos
¿Por qué? Porque llevábamos tanto tiempo despotricando en contra de la teoría de los miasmas, que volver a decir algo muy similar sonaba a teoría primitiva y medieval. Hasta la OMS tardó mucho en asumir la evidencia científica de que, en interiores, las cosas cambiaban.
La COVID ha cambiado muchas cosas: entre otras, nos ha descubierto nuevos factores en la transmisión de enfermedades, los cuales quizás explicarán detalles irresueltos acerca de determinadas patologías.
Ése era mi comentario. Espero que os haya aportado algo.
Ya sabéis, si queréis más hilos sobre medicina y salud, aquí: . Tenemos de todo: malaria, sífilis, lepra, y hasta gatos.
BONUS: No sería la primera vez que una teoría periclitada resulta ser cierta de modo puntual. Por ej., el lamarckismo, vencido por el darwinismo, resultó tener parte de razón: algunas modificaciones del DNA (a nivel epigenético) que dependen del entorno se transmiten a los hijos
Como comprendo que el tuit anterior es muy complejo, pero también soy consciente de que sois muy listos, os dejo a vuestra elección decidir si merece la pena que lo explique en profundidad:
Ya sé que la encuesta no ha terminado, pero no me podía quedar sin responder a la solicitud de un follower que me reclama información. Así que, ya sabéis: pedid y se os concederá...
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