Pensamiento Disidente Profile picture
Cuenta dedicada a la reflexión en temas políticos, sociales y culturales. Machista y mangina según preguntes. Amante del debate. Colecciono bloqueos de radfems.

May 21, 2023, 39 tweets

¿Puede una mujer violar a un hombre? ¿De qué maneras puede una mujer forzarte a ti, varón, a mantener relaciones sexuales?

En este hilo vamos a hablar acerca de los hombres forzados a penetrar, una realidad bastante desconocida e invisibilizada pero existente.

ABRO HILO ⬇️

Todos estamos familiarizados con la violación del hombre hacia la mujer, con el concepto del hombre que somete a la mujer y mantiene relaciones sexuales con ella en contra de su voluntad.

Ahora bien, tenemos que entender que la violación no es una conducta únicamente masculina.

Ser forzado a penetrar es una de las experiencias de violencia sexual más desconocidas que existen debido al escaso volumen de investigaciones que hay al respecto, pero afortunadamente he conseguido reunir unas cuantas.

Pese a lo desconocido del fenómeno, hay directrices claras.

La jurisprudencia del TS determinó en 2005, en una reunión del 25 de mayo de ese mismo año, que son conductas equivalentes acceder carnalmente de manera forzosa y forzar a otra persona a que te acceda carnalmente.

Es decir, que es algo que en principio el TS considera violación.

Teniendo en cuenta esto, en principio hablamos de una conducta que la legislación española califica como violación, ¿no?

Cuando entró en vigor la LO 10/2022 o Ley de Libertad Sexual, el ámbito de aplicación de esta ley excluyó a los hombres adultos, como podéis ver en pantalla.

¿Qué significa esto? Que dentro del sistema de prestaciones que otorgaría esta ley para víctimas de violencia sexual, los hombres estarían manifiestamente excluidos.

Además, se incluiría una circunstancia agravante de género en el artículo 180 del Código Penal.

Esta agravante concreta se encontraría en el artículo 180.4 del Código Penal, que tras la modificación que esta ley realizó recogería que sería una circunstancia agravante que la víctima fuese esposa o mujer (o ex) del agresor.

Teniendo en cuenta que la penetración forzada es una forma de violencia sexual que suele darse por conocidas o incluso parejas, en la práctica esto derivaría en una asimetría penal. Una nueva asimetría penal.

Pero podemos encontrarnos con noticias verdaderamente sangrantes.

Noticias verdaderamente sangrantes como esta que os voy a mostrar aquí, que nos habla de un joven de 23 años que fue secuestrado y violado por tres mujeres en Sudáfrica.

El joven fue interceptado sorpresivamente por las tres mujeres que desviaron su vehículo del trayecto.

El hombre fue exhortado a sentarse en el asiento de delante y una de las mujeres irrumpiría a su lado, le insertaría una aguja en el cuello y lo dejaría totalmente inconsciente.

A las pocas horas se despertaría en una habitación desconocida, en una cama simple.

Se le forzó a tomar una bebida energizante antes de violarlo numerosas veces al día. Al día siguiente sería abandonado en un campo abierto en la ciudad sudafricana de Benoni.

Casos como este nos deberían hacer pensar si esa crueldad propia de los violadores es solo masculina.

Pero un único caso no es lo único que nos habla acerca de la cantidad de casos existentes al respecto y esto es importante entenderlo. De todas formas, el CDC (Centro de Control de Enfermedades) en Estados Unidos ha hecho varios estudios sobre violencia sexual en ambos sexos.

El primero que os mostraré aquí es del NISVS, organismo especializado en violencia en la pareja y sexual dependiente del CDC, que constituye una especie de sumario del año 2010 para el cual se empleó una muestra de n = 16.507 (16.507 participantes).

Se estimaría, en base a las respuestas obtenidas, que aproximadamente 1,3 millones de hombres habrían sido forzados a penetrar en el año 2010. A lo largo de sus vidas, ese porcentaje ascendería a 5.451.000 varones, siendo más frecuente por parte de la pareja o ex-pareja.

Otro estudio de la misma organización realizado en el año 2015 con un n de 10.081 participantes, ya mostrado en un hilo anterior (el de la cultura de la violación) nos muestra un cuadro bastante preocupante.

El panorama que se nos presenta en este informe del NISVS es que el número estimado de víctimas masculinas forzadas a penetrar fue de 827.000 al año, siendo la técnica más frecuente la de usar alcohol o drogas para incapacitar a la víctima y facilitar la violación (648.000 casos)

Este estudio también divide a los hombres que declaran haber sufrido esta forma de violación en grupos de edad, encontrando que aproximadamente 3,1 millones de hombres sufrieron esta forma de violación entre los 18 y los 24 años y 1,5 millones en el rango entre los 11 y los 17.

A través de estos datos, podemos deducir que lejos de ser un fenómeno poco importante, la penetración forzada tiene cifras bastante preocupantes (al menos en Estados Unidos).

Pero, ¿qué técnicas suelen usar las violadoras para forzar a un varón a penetrarlas?

Este estudio de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) cuenta con una muestra bastante pequeña (154 participantes), pero lo pongo igualmente porque no hay muchas investigaciones que analicen este fenómeno. A estos participantes se les realizó un cuestionario de 36 preguntas.

En el estudio precisamente se nos habla del principal problema que existe respecto a la investigación de este fenómeno: la falta de investigaciones e informaciones previas al respecto, con lo que se estaría ante un campo de estudio nuevo cuyo tratamiento es aún embrionario.

La mayor parte de los participantes de este estudio oscilaron en edad entre los 26 y los 35 años, así como resultaron ser la mayoría heterosexuales (87% del total) e ingleses (aproximadamente 110 de los 154 participantes).

La mayoría de los participantes, al momento de los hechos, tenían edades comprendidas entre los 16 y los 25 años, siendo la penetración vaginal forzada la más frecuente con un 62% del total de los casos.

Las estrategias más reportadas fueron las amenazas y el chantaje, así como también la fuerza física. A diferencia del caso estadounidense, el uso de sustancias para conseguir sus propósitos fue la estrategia menos frecuente.

Aquí se encuentra la tabla de estrategias empleadas por la perpetradora que se relatan en el estudio.

A la derecha, encontramos una radiografía de la relación entre los encuestados y su agresora, siendo que ella era su amiga o novia EN LA GRAN MAYORÍA DE LOS CASOS.

Según relatan los encuestados, el impacto emocional fue severo en la mayoría de los casos. Asimismo, la mayoría de ellos describieron su experiencia como violación.

Es decir, que incluso a nivel psicológico-emocional ellos tuvieron incluso el sentimiento de haber sido violados.

Asimismo, también fueron reportadas otras formas de violencia sexual, siendo la más frecuente los tocamientos sexuales no consentidos en la zona genital.

El estudio detalla que una de las principales dificultades a la hora de aproximarse a este fenómeno es la subestimación de las capacidades coactivas de las mujeres, así como el llamado "síndrome del chico afortunado".

Este síndrome vendría a consistir en la creencia de considerarse a sí mismo como una persona afortunada por haber sido forzado sexualmente por una mujer, creencia que en muchos casos es refrendada por la propia sociedad y que influye en la percepción de las víctimas.

Como resultado, la mayoría de las víctimas masculinas de penetración forzada sufren sus problemas en silencio, siendo el ratio de denuncias de estos hechos a la policía de un 1,7%, en comparación con el 15% que muestran las víctimas femeninas.

También se detalla que en el 80% de los casos los hombres víctimas ni siquiera cuentan estos hechos a su familia y amigos, lo que sumado a que el 74,5% de los hombres víctimas no cuentan con una buena red de personas en la que apoyarse, genera un clima de soledad y desasosiego.

En este otro estudio, un metaanálisis que analiza varios estudios estadounidenses sobre victimización en cuestión de violencia sexual, nos encontramos también con datos reveladores sobre la prevalencia de la perpetración de violencia sexual por parte de mujeres.

Concretamente, en el estudio se detalla que el 79,2% de los varones que sufrieron penetración forzada reportaron que habían sufrido estos hechos a manos de una mujer.

El estudio, además, detalla los resultados de otros estudios que muestran en todos los casos datos elevados tanto de prevalencia femenina como de prevalencia femenina en compañía de un perpetrador varón, siendo así incluso en casos de jóvenes detenidos y prisioneros varones.

En resumen, la penetración forzada es un fenómeno poco estudiado por los siguientes motivos:

- No encaja con lo que tradicionalmente se entiende por una violación, que viene a ser el acceso carnal violento e inconsentido de un hombre contra una mujer.

- En adición al punto anterior, la mayoría de códigos penales ni siquiera lo consideran violación al no adherirse a esta definición clásica de violación (pese a que el caso español parece estar más avanzado al respecto que el anglosajón).

- El número de investigaciones al respecto es muy bajo, y las que se hacen acaban pasando inadvertidas.
- La sociedad muchas veces considera a estos hombres como "afortunados" al entenderse siempre al hombre como el "hambriento de sexo" que nunca ofrece una negativa al sexo.

Podríamos extendernos mucho más en los problemas de los que adolece la investigación en este campo, pero probablemente sería una repetición de afirmaciones en torno al mismo punto central, que es el de no encajar con los arquetipos tradicionales de violador y víctima.

Dicho esto, espero que os haya gustado el hilo y procederé a dejaros las fuentes empleadas a continuación:

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