Aniela Rodríguez Profile picture
Escribo porque nunca tuve un Nintendo. Amante de las causas perdidas. ✍🏻 "El problema de los tres cuerpos" (Minúscula, 2019), Lista Granta 2021.

Sep 14, 2023, 27 tweets

Ahí les va pues el chisme de lo que me tocó vivir en el dichoso medio «buenaondita» (no tan buenaondita) que se dedica a hacer infografías de la y que muchxs, alguna vez, fuimos fans 🐽🐽

Antes que nada, quiero poner en contexto que todo esto sucedió en 2018, para que luego no digan que les barajé mal las cartas y que eso fue hace mucho y ñiñiñí ME VALE, YO VINE A CONTAR MI VELDÁ.

Entré a trabajar por marzo de 2018; entonces tuve que pasar por una serie de pruebas que me parecieron muy lógicas, en las que el direc evaluó mi ortografía, redacción, capacidad de síntesis y de argumentación lógica. Según él, fui la única candidata qué pasó los filtros.

Era el trabajo soñado: tres veces mi sueldo al momento, horario de 8:30 a 3:30 y «flexibilidad» para tomar vacaciones.
Esto último me venía bien. Mi papá había sido diagnosticado con cáncer y podría ir a visitarlo más seguido.

En cuanto me hicieron la oferta, no dudé en aceptar.

Pero la cosa empezó a ponerse macabrona desde los primeros días. Y aquí empieza lo mero bueno.

Para empezar, me di cuenta de que la hora de salida de 3:30 era, pues, subjetiva (por decirlo amablemente). Todos los días llevaba chamba a la casa y terminaba ya de noche (a veces a las 8, a veces a las 12, o cuando el direc se compadecía de mí y me mandaba a descansar).

¿Por qué me quedaba tanto tiempo trabajando?

Bueno, la respuesta es simple. Por más lindo que me quedara un copy, por más bien argumentado, por más veces que hubiera leído y releído en voz alta, siempre había «algo» que corregirme.
Vivía en ese loop todos los días.

¿Las razones que me daba el direc? Que el texto estaba «muy mal». Que «no podía publicar eso así». Y cuando le atinaba a uno y lograba bajarlo sin pasar por recortón, me decía «ah, pues qué chiste, ese estaba súper fácil».

¿Su reco? Volver a hacerlo todo de cero, siempre.

Es decir, aunado a lo cansada que estaba mentalmente y a lo poco que dormía, empecé a cargar un lastre en mi autoestima.

Si el mensaje era que, en eso que yo me consideraba medianamente buena (la escritura), no daba ni una, entonces me había quedado sin nada. Estaba vacía.

Un día le pregunté al direc cuándo podría salir un poco más temprano para hacer mis cosas (no podía ir a terapia; tenía que pasar pegada 24/7 al cel por si sucedía algo), su respuesta fue «cuando logres redactar algo sin que te lo regrese».

Ahí supe que había valido verga.

Un día, iba yo camino a la chamba cuando se descompuso el Metro. Ya desde las 8 estaba avisando al direc que llegaría tarde. Su respuesta fue: pues toma un Uber.
UN UBER. EN PLENA HORA PICO. EN PINO SUÁREZ.

Todo el que vive en esta ciudad sabe que es una misión infructuosa.

Entonces, atendiendo a mi lógica chilanga, no le hice caso. Llegué media hora tarde. En la oficina, me esperaba un cague monumental: ¿por qué no había sido capaz de prever que esto iba a pasar? Y prácticamente me condicionó a salir media hora antes de mi casa para evitar esto.

¿La razón? Todos los días, 8:30 am, había un war room: todos traíamos notas o columnas que habíamos encontrado el día anterior, para comentarlas y seleccionar las que bajaríamos ese día.
O sea, más tiempo extra-oficina que tendría que usar para investigar y aprenderme la info.

A menudo me tocaba revisar papers científicos y bajar de ahí la info. Un día tuve que leer uno de física cuántica, un tema que me gusta un montón… pero estaba TODO EN INGLÉS.

Obvio cuando me contrataron, nadie me mencionó que era un requisito el entender inglés a nivel técnico.

Tampoco me mencionaron que enfermarme era una ofensa personal. Un día no podía más, fui a parar al IMSS por una contractura en la espalda por tanto estrés. Me incapacitaron, así que no fui a trabajar ese día.

Le escribí inmediatly al direc con todo y mi receta. Su respuesta: ok.

A todo esto, el medio sieeeempre tuvo sus haters (cómo toda página famosa, verdad). Lxs ilustradorxs tenían una forma de llamarles: «Irvings».

No tengo qué detenerme a profundizar en por qué esto es REPULSIVAMENTE clasista, ¿verdad?

En fin, todos los días era lo mismo: cargar con los reclamos de que tal cosa está del nabo. Con esos suspiros de hartazgo que salían del direc TODAS LAS VECES que le entregaba algo. Sin darme cuenta, mi autoestima se fue por los suelos junto con mi salud.

Un día, fui al baño y (cosa rara) no metí el celular. Supongo que quería tener un poco de paz en mitad del caos. Cuando regresé, literal 4 mins después, tenía otra cagotiza en msjs, interrogándome por qué no respondía al momento, pues mi responsabilidad era estar pegada del cel.

Y, por fin, un día sucedió. El direc me corrió.

Pero no lo hizo de la forma normal. Se esperó tres horas a que me hubiera despedido e ido a casa (ese día fue el único que me dejó salir temprano, el culero) para llamarme por la tarde y terminar la relación laboral así.

Pues nada. Era viernes y no pude volver nunca a la oficina. Pero aquí no acaba la cosa. Como ya lo dije, estaba morrita y medio pendejona.

Así que cuando llegué a RH saboreándome mi jugosa liquidación, oh sorpresa. NO EXISTÍA TAL. Estaba contratada por esquema mixto.

Algo que, por supuesto, nunca se me clarificó. Y que yo, pendeja y morrita, tampoco pregunté bien.

Es decir: tenía un horario laboral que cumplir, pero no tenía ninguna prestación ni me correspondía un peso al correrme. Y pude haberlo peleado, pero estaba demasiado cansada.

Todo esto es apenas un resumen muy breve y concreto. Además de eso, terminé aborreciendo el ambiente: muy pseudointelectualoide-buenpedito, muy woke deconstruide, pero en realidad estaba plagado de comentarios clasistas, machistas y blablabla.

Me recuperé de la depresión y el bajón de autoestima que me dejó ese trabajo muchos años después. Es cabrón escuchar todos los días cómo todo lo qué haces está muy mal. Cómo «eres buena para los libros, pero te falta mucho para dar el ancho»…

…aún cuando nunca supe cómo le habría ido a un texto mío. Nunca, ni por curiosidad, alguno de mis copies se publicó íntegro.

Una vez me aprobó uno. Se lo pasé para publicarlo. Borró todo mi texto y lo redactó desde cero.

Lo único que hizo fue parafrasearlo.

Y bueno, salí de 🐖 destrozada, sin un peso, sin nadie que me diera la cara, pero aliviada. Nunca volví a ver a nadie de la empresa. Había un ilustrador que era muy buen pedo conmigo y me echaba porras. Fue la única persona que me trató con humanidad y empatía. Nadie más.

Así que recuerden, amics: en las relaciones personales y en la chamba, nunca le crean a nadie que vaya por el mundo cacareando su wokeismo. Si tiene que presumirlo tan abiertamente, muy probablemente algo anda mal.

Ahora sí, adiós.

Pilón: cuando preparamos (es un decir, siempre me abrieron) el gran evento de ilustración, tuve que redactar un comunicado. Era sábado. Estuve ajustando hasta las 3 am. Al día siguiente tenía examen de admisión en la UNAM. No estudié nada.

Aún así, me quedé 😌 Tan pendeja no soi

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