Ante los ojos del mundo occidental, hoy sucede el genocidio palestino.
¿El sionismo les recuerda el nazismo?
Pues tienen que saber esto:
Históricamente, sionismo y nazismo, han representado una amenaza para el judaísmo como religión, y han sido aliados antisemitas.
¡Va hilo!
Para comprender esta afirmación, es necesario retroceder al Congreso de Basilea de 1897, en el cual los sionistas exploraron diversas ubicaciones para la creación de un Estado judío exclusivo.
Consideraron alternativas como Argentina, Madagascar y Uganda, con Palestina como último recurso.
Una vez que se determinó el sitio, el sionismo dirigió su atención hacia el Imperio Ruso, Polonia y Ucrania, ya que, junto con Alemania, eran las tres regiones con la mayor concentración de judíos en el mundo.
La mayoría de estos judíos eran conversos jazaros y no tenían raíces originarias en el territorio palestino, sino que eran judíos europeos.
La misión consistía en trasladar a estos judíos a Palestina con el objetivo de establecer el Estado sionista.
Cuando el sionismo propuso la migración de los judíos a Palestina, no tuvieron mucho éxito inicialmente, porque a los judíos no les parecía atractivo dejar sus países, moverse a Palestina, tomar un fusil y matar a los campesinos palestinos.
No lo consideraban inteligente, ni funcional. Incluso, una enorme cantidad de judíos se opusieron a ese proyecto.
Frente a la resistencia de los judíos a emigrar a Palestina, el sionismo respondió, creando un partido conocido como el "Poale Zion" con la intención de establecer alianzas con partidos, incluyendo el bolchevique,
y buscando una federación para ser reconocidos como una nación aparte dentro de estos partidos. Este paso marcó el inicio de la transformación de la religión judía en un concepto nacional.
Lenin lo analizó. Y en el tomo 40 de las obras completas de Lenin hay una parte dedicada al sionismo, cuyo capítulo termina con
“por lo tanto, la idea sionista de una nación judía es, por esencia y forma, una idea reaccionaria llamada a servir a los intereses del colonialismo”.
Es decir, la posición de Lenin sobre el sionismo se relaciona con su perspectiva del imperialismo y su apoyo a las luchas de liberación nacional.
Lenin veía el sionismo como una ideología que promovía la creación de un estado judío en una tierra que ya estaba habitada por palestinos, lo que consideraba una forma de colonialismo.
Frente a este escenario crítico, los sionistas buscaron una alianza con el Zar con el propósito de culpar a los judíos de la Revolución Rusa.
Promovieron la narrativa de que el problema no radicaba en cuestiones como la estructura social, la discriminación, la pauperización de la población, la pésima situación del campesinado y del obrero soviético y ruso, sino a una conspiración judía para dominar Rusia y el mundo.
Es curioso que, en esos mismos años, surgió una obra perversa y antisemita conocida como "Los Protocolos de los Sabios de Sion". Esta obra carece de un autor conocido, información sobre la impresión o cualquier dato.
Existen indicios de que pudo haber sido creada por sionistas con el objetivo de promover el antisemitismo. Como dijo Theodor Herzl, "el antisemitismo está aumentando, y yo con él".
La idea detrás de esto era fomentar el antisemitismo, ya que no se observaba una intención real de emigración por parte de la comunidad judía.
Comienza una serie de pogromos y persecuciones contra los judíos. De manera sorprendente, los bolcheviques se oponen a estas acciones.
A medida que avanzan las investigaciones, se descubre que los pogromos eran perpetrados por la policía secreta y por individuos contratados por la organización sionista mundial.
Esta estrategia arroja resultados, ya que muchos judíos empiezan a huir de Rusia, Polonia y Ucrania para dirigirse a Palestina. Los palestinos no solo los reciben, sino que los acogen cálidamente.
Esta situación se detiene cuando los bolcheviques llegan al poder. A partir de entonces, los judíos dejan de emigrar. Los trabajadores judíos continúan participando activamente en la revolución y, como resultado, la migración a Palestina prácticamente se detiene por completo.
Fue en ese momento cuando el sionismo dirigió su atención hacia un sector diferente, uno con una importante población judía y un alto nivel cultural, intelectual y económico: Alemania.
Adolf Hitler llegó al poder en Alemania el 30 de enero de 1933, cuando fue nombrado Canciller de Alemania por el entonces Presidente Paul von Hindenburg.
El ascenso al poder de Hitler marcó el comienzo del período del Tercer Reich en Alemania y condujo a una serie de eventos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto.
Hitler y su partido, el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), también conocido como el Partido Nazi, gobernaron Alemania de manera autoritaria durante los siguientes 12 años.
El Acuerdo Haavara, también conocido como el Acuerdo de Transferencia, se estableció en 1933 entre los sionistas y las autoridades nazis en Alemania, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Este acuerdo permitió a los judíos acaudalados alemanes emigrar a Palestina, que en ese momento estaba bajo control británico, llevando consigo sus propiedades y activos desde Alemania.
La palabra "Haavara" (העברה) es de origen hebreo y significa "transferencia" o "traslado".
El Acuerdo Haavara se mantuvo oficialmente vigente durante varios años, desde su firma en 1933 hasta 1942, aunque su efectividad se limitó al período que abarcó hasta 1939, año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial.
Los nazis habían puesto en marcha políticas de confiscación de propiedades y persecución contra la comunidad judía, lo que implicaba la incautación de sus bienes y activos.
En virtud del acuerdo, los judíos que emigraban tenían la posibilidad de transferir una parte de sus activos a Palestina, lo que les permitía preservar parte de su riqueza.
Más que un acuerdo para rescatar personas fue un rescate de capitales para llevar dinero a Palestina y fundar allí un Estado sionista a costa del pueblo palestino.
En el período posterior a la IGM, Palestina estaba bajo control británico, y estos impusieron restricciones a la inmigración, incluyendo un requisito financiero significativo de al menos 1.000 libras de la época, una suma considerable que no todos los judíos podían cumplir.
Aquellos que cumplían con este requisito veían cómo las autoridades británicas a menudo cerraban los ojos ante las cuotas oficiales de inmigración, permitiendo que más personas de lo estipulado accedieran a Palestina cada año.
El Mandato Británico ejercía un control sobre la cantidad de judíos que podían entrar en Palestina.
En ese momento, el nazismo estaba lidiando con problemas económicos considerables, que incluían el Tratado de Versalles y severas restricciones al desarrollo económico,
agravados por un boicot internacional liderado por organizaciones judías que desaconsejaban la compra de productos alemanes.
El sionismo, que en ese período tenía un significativo control de los capitales financieros en Estados Unidos y Europa, propuso una solución para eludir el bloqueo alemán y superar las limitaciones económicas.
A cambio, ofrecieron apoyar el desarrollo económico alemán a condición de que los alemanes comenzaran a trasladar a los judíos adinerados a Palestina.
La premisa que a menudo no se menciona es que, de alguna manera, el Acuerdo Haavara contribuyó a financiar y revitalizar la economía alemana.
La dinámica operativa se desarrollaba de la siguiente manera: los judíos que se acogían al pacto compraban, adquirían, materias primas en Alemania, manteniendo así el flujo de dinero en el país.
Posteriormente, emigraban a Palestina con dichas materias primas, y una vez allí, las vendían para recuperar una parte de su capital, pagando una comisión al banco encargado de mediar la operación.
Muchos de los productos que compraron, beneficiaron a la corporación química IG Farben, cuya filial, Degesch, comercializaba el gas empleado en la ejecución del genocidio judío durante el Holocausto.
Este acuerdo entre sionistas y alemanes resultó en que una de las empresas más prósperas estuviera involucrada en el exterminio de millones de judíos.
Un total de 60,000 judíos emigraron a Palestina a través de este pacto, en comparación con los trágicos 6 millones de judíos asesinados en Alemania.
Aunque el porcentaje de personas que migraron fue ínfimo en relación con la población asesinada, la cantidad de capital transferido a Palestina para financiar el Estado sionista fue significativa,
lo que contribuyó al despojo de tierras a los habitantes palestinos.
El capital rescatado, según muchas fuentes, gracias al acuerdo Havara, correspondió entre el 40 y 60% del dinero circulante en la economía judía en Palestina.
Esto les permitió en un comienzo comprar tierras en Palestina, pero luego comprar armas y entrenarse para despojar la tierra a los palestinos.
Hasta este punto, solo el 1% de los judíos alemanes adinerados emigró a Palestina bajo el auspicio del sionismo. El movimiento sionista parecía enfocarse principalmente en aquellos con recursos económicos, sin prestar atención a los judíos pobres.
Al comparar la ideología política del nazismo con el sionismo, se revela una selección basada en diferentes criterios.
Mientras que el nazismo se centraba en la raza, el sionismo priorizaba a individuos considerados más "idóneos" para su proyecto. Se ha documentado que muchos judíos que deseaban beneficiarse del Acuerdo Haavara fueron rechazados.
El perfil "idóneo" se caracterizaba por ser principalmente capitalista, lo que requería tener al menos 1,000 libras y la capacidad de trasladar alrededor de 4,000 libras esterlinas en materias primas fuera de Alemania.
Además, se valoraba la juventud para contribuir al trabajo, la procreación y la formación de un ejército.
No es muy difícil ver este libreto histórico en la actualidad, considerando la alianza entre el nazismo y el sionismo.
Un ejemplo actual se encuentra en Ucrania, donde una figura sionista como Zelensky, quien lidera batallones neonazis, ha aprovechado la guerra en Ucrania, con apoyo financiero y armamentístico de diversas corrientes sionistas.
Esto ha resultado en la migración de aproximadamente 100,000 judíos ucranianos hacia el Estado de Israel, que continúa con el exterminio del pueblo palestino con el objetivo de apropiarse de toda la tierra palestina.
Estos acontecimientos han llevado a muchos judíos a comprender que el sionismo, en la práctica, representa una amenaza para el judaísmo como religión, y que, paradójicamente, algunos de los peores antisemitas son aquellos que abrazan el sionismo.
FIN.
Todo el hilo tiene como guía las siguientes dos fuentes:
1. Libro del historiador Iván Gómez Avilés [youtube.com/watch?v=GgHpal…]
2. El programa "Conflictos | Haavara, el pacto secreto entre nazis y sionistas" publicado en "Al Mayadeen Español"
[youtube.com/watch?v=EYLZ6c…]
ANEXO 1
¿Ahora entiende el porqué para el sionismo es tan inevitable hacer apología del nazismo?
ANEXO 2
Vamos a repasar la historia completa:
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