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Feb 28, 2024, 33 tweets

El Estado de Israel siempre ha negado ser una versión del ‘apartheid’ sudafricano. Pero la historia entre ambos regímenes dice otra cosa… 😬

¡Ahí les va! en versión hilo 👇👇

A comienzos de 2024, Sudáfrica acusó a Israel de "conducta genocida" ante la Corte Internacional de Justicia, poco después de haber roto relaciones diplomáticas con Tel-Aviv en reacción a sus bombardeos indiscriminados contra Gaza

news.un.org/es/story/2024/…

Sin embargo, esta ruptura es sólo el último capítulo de una relación que, en un pasado oscuro (y casi secreto), fue muy estrecha, y no exactamente por buenas razones

Cuando se proclama el Estado de Israel en 1948, las autoridades sudafricanas de entonces lo reconocen de inmediato. Coincidencias del destino, fue el mismo año en que la política del ‘apartheid’ se instala oficialmente en Sudáfrica. Vaya. Separados al nacer, como quien dice 😅

Al principio, la relación entre ambos fue como la de un amor no del todo correspondido, con Pretoria en el papel de pretendiente desbordado por la pasión y Tel Aviv en el de dubitativo objeto del deseo

El apartheid del régimen sudafricano pronto se volvió famoso o, mejor dicho, infame, a nivel mundial en general y africano en particular y las autoridades israelíes por entonces trataban de tener buenas relaciones con los Estados poscoloniales
de África

Por eso, durante las décadas de 1950 y 1960, no hubo ‘match’ entre ambos, a pesar de las miradas arrebatadas de Pretoria hacia Tel Aviv, al que [spolier de sarcasmo] por quién sabe qué motivo las autoridades racistas y segregacionistas sudafricanas veían como una potencial media naranja ideal

Sin embargo, a mediados de los años 70, el Estado de Israel comenzó a dejarse querer por su insistente pretendiente del sur. ¿Qué había cambiado? ¿Cómo surgió ese amor?

No, no fue por el fervor ni por la labia de las autoridades del ‘apartheid’, sino porque tras la guerra del Yom Kippur, casi todos los Estados africanos cortaron sus relaciones con Tel Aviv y el Gobierno israelí temió quedar tan solo como ya lo estaba el de Sudáfrica

Y, a pesar de tantos titubeos iniciales, ese consentimiento derivó una relación estrecha, seria y estable: durante las casi dos décadas siguientes, Tel Aviv fue, con diferencia, el principal proveedor y asesor del Gobierno sudafricano en materia militar

El intercambio comercial entre ambos durante ese periodo ascendió a unos 10.000 millones de dólares, una cifra bastante considerable para la época y tamaño de sus economías

Pero, además de estrecha y estable, se trató de una relación bastante discreta, como si ambos temieran
ser vistos agarrándose de la mano o besuqueándose en público con alguien despreciable. Por eso muchos de sus acuerdos de colaboración tuvieran un carácter secreto y oscuro

Por ejemplo, en 1975, como para subrayar que la cosa entre ambos iba en serio, Tel Aviv ofreció suministrar
armamento nuclear a Pretoria

Y no era un ofrecimiento alocado producto del exceso de oxitocina: tal como comentamos en un hilo reciente y en un video anterior, para entonces el Estado de Israel ya estaba en plena capacidad de cumplir su palabra

Según documentos de la época revelados ya en este siglo, el ministro de Defensa sudafricano de aquellos años se mostró interesado en la propuesta y su homólogo israelí (y futuro presidente), Simon Peres, le ofreció proyectiles con carga nuclear “en tres tamaños”

Finalmente, la transacción no llegaría a completarse, pero eso no acabó con la dulce luna de miel que vivían ambos. Otra vez en 1975, y también a instancias de Tel Aviv, se creó una “secretaría conjunta
de guerra política y psicológica” (¿verdad que suena dulce y romántico?)

La idea central era llevar adelante una campaña de publicidad para limpiar la imagen internacional de Sudáfrica, que lucía bastante roñosa, por cierto


A cambio de tantos ofrecimientos ‘desinteresados’, Israel esperaba garantizarse el flujo de uranio sudafricano, vital para desarrollar su propio programa nuclear, ya que incluso sus aliados occidentales eran reticentes a enviarles, conocedores de para qué lo destinarían

De hecho, pocos años después, la relación entre los dos alcanzó uno de sus apogeos, cuando en 1979, en medio de fuegos artificiales (es un decir) llevaron a cabo una prueba nuclear conjunta y secreta en el océano Índico, conocida como el “incidente Vela”

Pero, tal vez el momento geopolítico más significativo entre ambos fue la visita de Estado del primer ministro sudafricano a los territorios controlados por Tel Aviv, en 1976

No tanto porque fue un poco como la confirmación pública de su relación, que también, sino porque el ‘premier’ John Vorster, en su juventud, durante la Segunda Guerra Mundial para más señas, había comandado un sector paramilitar de la organización sudafricana Ossewabrandwag

Ossewabrandwag fue una organización nacionalista afrikaner con fuertes vínculos con el nacionalsocialismo, que simpatizaba abiertamente con Hitler y apoyaba sin reservas su proyecto geopolítico

Y, francamente, no se sabe qué resulta más peculiar: que el Gobierno israelí invitara con todos los honores a un exmilitante nazi o que el exmilitante nazi aceptara gustoso

Finalmente, como ocurre con todo matrimonio sólido
y fundamentado en valores comunes, sus integrantes permanecen unidos contra viento y marea y solo se separan cuando a uno de los dos lo sorprende la muerte

Y así fue también en este caso. Porque, iniciando la década de 1990, la salud del ‘apartheid’ sudafricano comenzó a resentirse gravemente y así, quien más había apostado inicialmente por aquella relación, cerró sus ojos definitivamente en 1994

Y es que 1994 fue el año en que Nelson Mandela asume la presidencia de Sudáfrica, dando sepultura al régimen segregacionista. Bueno, a uno de ellos 😬

Y, ya que mencionamos a Mandela, no deja de resultar interesante recordar cómo la estrecha afinidad
entre Tel Aviv y Pretoria durante buena parte del ‘apartheid’ sudafricano también tuvo su reflejo en sus respectivos némesis

Porque el Congreso Nacional Africano (CNA) liderado por Mandela y la Organización para la Liberación Palestina (OLP), bajo el mando de Yasser Arafat, sintonizaron sus posturas anticoloniales y se apoyaron mutuamente en sus luchas contra el régimen que les tocó en ‘suerte’ a cada una

A pesar de los intentos de Hollywood por, con perdón, blanquear a Mandela, está a la vista de quien quiera verlo que el líder sudafricano siempre manifestó su apoya la causa palestina en general y a la OLP en particular

Mandela consideraba a los luchadores palestinos sus “camaradas de armas” y siempre señaló las coincidencias que veía tanto entre quienes oprimían a los palestinos y quienes oprimían a los sudafricanos negros como, todavía más, entre quienes se levantaban contra esos opresores

Y tal vez la afinidad entre Tel Aviv y el régimen sudafricano del ‘apartheid’ no constituya por sí misma una prueba que responda a la pregunta de hasta qué punto estamos o no ante sistemas equivalentes

Pero combinada con el hecho de que también lo vean así quienes lucharon durante décadas contra esa forma de segregación, sin duda es un aporte importante a la hora de encontrar la respuesta

Si llegaron hasta acá, indudablemente les gusta leer. Pero si también disfrutan lo audiovisual, lo que acaban de leer es una versión escrita de nuestro video sobre el tema:

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