El otro día compré este ventilador de techo. Pasé no poco tiempo estudiando su instalación y, finalmente, logré conectar todo correctamente, pero al pulsar el botón de encendido del mando a distancia, las aspas no se movieron. Mi decepción fue mayúscula.
Lo desarmé, revisé todas las conexiones varias veces y vi un montón de tutoriales, pero todo resultó inútil: el aparato no funcionaba. Rendido y frustrado, me puse en contacto con el servicio técnico del vendedor.
Me atendieron muy amablemente y, tras varios correos, me sugirieron realizar algunas comprobaciones, la primera de las cuales llamó poderosamente mi atención.
¿Interruptor?
La historia concluye felizmente con mi correo de respuesta al servicio técnico, que adjunto en su totalidad aquí abajo.
Muchas gracias por vuestra atención y, si me veis por la calle con una bolsa de basura cubriendo mi rostro, espero que lo comprendáis.
Epílogo.
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