Los actuales acontecimientos geopolíticos ameritan por parte de la vanguardia un posicionamiento que miré más allá de la vorágine militarista hacia la que nos aboca la burguesía, con el genocidio del pueblo palestino y la posibilidad de una guerra regional en Oriente Medio.
La reciente escalada militar apunta principalmente en una dirección: EEUU. Es desde la central imperialista del bloque occidental que han decidido soltar la correa a la bestia sionista, que oliendo la oportunidad, ha tratado de saltar sobre los cuerpos de los palestinos para
invadir Líbano y recrudecer sus ataques sobre Yemen. El objetivo estratégico no es otro que el de tratar de neutralizar las capacidades del principal rival a la hegemonía de EEUU en la región, la República Islámica de Irán.
Una región que es clave para la reorientación hacia Asia y el enfrentamiento con China por el dominio del globo. Oriente Medio y no otro ha sido el dolor de cabeza de todas las administraciones de EEUU desde el intento de los neoconservadores de reordenar el equilibrio de poder.
Estados Unidos e Israel percibían debilidad en un Irán que, tras un año de genocidio en palestina y con un nuevo gobierno reformista que quería volver a negociar el tratado nuclear, daba muestras de repliegue. De aceptar como un hecho consumado todo lo que hiciera Israel
sin responder, desde el asesinato del líder de Hamás (Haniyeh) al asesinato de importantes cargos de Hezbolá, atendiendo a una "paciencia estratégica". La burguesía estadounidense e israelí vieron la oportunidad de despedazar todo el entramado de alianzas
delicadamente desplegado durante décadas en la región. Así el descabezamiento de Hezbolá, con el asesinato de Hasan Nasralá, y la invasión del Líbano supone una ofensiva en toda regla al Eje de la Resistencia, que busca privar a Irán de su principal herramienta de disuasión
frente a un ataque contra su propio territorio y su programa nuclear. Sin duda, esto nos acerca a la opción nuclear, en tanto que el imperialismo occidental está achicando las opciones con las que cuenta la burguesía iraní para defender sus "intereses vitales". Al igual que con
Rusia el bloque imperialista occidental está empujando a Irán sin ninguna consideración sobre la peligrosa escalada nuclear a la que se desliza el conflicto. Pero dentro de la alianza sionista-estadounidense no hay que dejar de tener en cuenta las tensiones internas.
Para Washington se trata de desnudar a la República Islámica para someterla, obligándola a negociar bajo unos términos que le obliguen a renunciar a sus aspiraciones contrahegemónicas en Oriente Medio. Ya decía el MAI por 2015 sobre el Acuerdo Nuclear: nodo50.org/mai/Martinete/…
Mientras en Tel Aviv ya empiezan a cantar sobre el cambio régimen, pues Israel siempre se opuso a ningún tipo de compromiso con los ayatolás. Pues el principal objetivo de los sionistas es eliminar cualquier oposición a sus aspiraciones coloniales en Palestina.
Como durante un año se les ha atragantado la resistencia palestina, cuyos combatientes anti-imperialistas han sido capaces de plantar cara a toda la maquinaria genocida, con la invasión del Líbano buscan una salida del avispero de Gaza moviendo el eje del conflicto al exterior.
Al mismo tiempo, esto les permite eliminar cualquier oposición para, así, aislar militar y políticamente a los palestinos. Esta ofensiva conjunta avanzada por Israel, pero apoyada desde Washington, es lo que explica a su vez la respuesta iraní del 1 de octubre,
la cual pretende mandar un mensaje de fuerza para restablecer la disuasión y recobrar el prestigio entre un Eje de la Resistencia que, por momentos, parecía que se disgregaba. Pero no nos hagamos ninguna ilusión, la burguesía iraní no ha acudido al rescate del pueblo palestino,
en todo momento ha medido su respuesta cuidadosamente para garantizar su status de potencia y su esfera de influencia, según sus intereses geopolíticos. Es decir, sus ataques han estado medidos para garantizar que podía mantenerse al margen del genocidio, del que recoge enormes
beneficios diplomáticos, a la vez que garantizaba su prestigio dentro del Eje de la Resistencia. La burguesía iraní no ha respondido a la matanza del pueblo palestino, por el cual derrama lágrimas de cocodrilo. Su actuación ha estado limitada a sus preocupaciones de disuasión y
escalada militar. Esto se ha expresado en las tensiones internas que vive la burguesía iraní, entre un sector que se desvive por librarse del yugo de las sanciones occidentales y espera el momento de poder reconciliarse con el gran capital europeo y estadounidense.
Los reformistas así declaran abiertamente: cada pueblo que libre sus guerras. Mientras, los neoconservadores ven un horizonte en que cualquier reconciliación con Occidente es una ficción y la única garantía de preservar su autonomía e intereses pasa por forjar una estrecha
alianza con el imperialismo ruso y chino. Alternativa que parece efectiva desde la ruptura de Rusia con Occidente en 2022. Así este sector alienta por tomar un papel más activo enfrentando a Israel, para así tentar a los sionistas a abrir más frentes de guerra en sus ansias de
conquista, con el objetivo de desangrarles en un conflicto prolongado de desgaste. Aquí se encuentra el peligro para el pueblo palestino de que efectivamente dentro de este marco imperialista se conviertan en peones de una guerra entre Israel e Irán,
algo que desde la Línea de Reconstitución advirtieron hace ya un año, y que ahora, con la guerra regional más cerca que nunca cada vez parece más cierto. Es por eso que Hamás, como toda la burguesía palestina, que juega a la realpolitik con las grandes potencias,
termina subordinando la lucha palestina al estado de fuerzas entre bloques enfrentados y a la mesa de negociación con los sionistas. Sin el retorno comunista no será posible una política independiente que permita al pueblo palestino librarse de la opresión colonial sionista,
pues el Estado hebreo se concreta en la cadena imperialista como eslabón estratégico para la dominación de Oriente Medio.
Por eso la reconstitución ideológica y política del comunismo es el requisito para desarrollar consecuentemente la lucha democrática del movimiento de liberación nacional palestino y que esta lucha no se subordine a las agendas del imperialismo.
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