ESCÁNDALO #PHCredicorp
Acompáñanos en esta historia donde el judío Michael HARARI (Ceo Regency) y Mauricio de la Guardia (Internacional de Seguros) viajan juntos en el tiempo desde una Notaría, y más...
#PHCredicorp
NOTA DEL EDITOR
En Asimistmo vamos a tratar este tema en algunos de los siguientes posts con humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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En Asimistmo vamos a tratar este tema en algunos de los siguientes posts con humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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En Asimistmo vamos a tratar este tema en algunos de los siguientes posts con humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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En Asimistmo vamos a tratar este tema en algunos de los siguientes posts con humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
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En Asimistmo vamos a tratar este tema en algunos de los siguientes posts con humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
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En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
La escritura original y la misma alterada ya se encuentran disponibles en la web de asimistmo: asimistmo.com
NOTA DEL EDITOR
En Asimistmo estamos tratando este tema de forma novelada y con un toque de humor con el objetivo de hacerlo más digerible en el contexto de las redes sociales. No obstante, consideramos que la gestión irregular de un PH es un tema muy serio. La historia reciente de Panamá está salpicada por sucesos como los del PH Crystal, PH Urbana y Costa Mare y otros menos conocidos. En general, al daño causado viene sumado el hecho de que ni el Estado haya vigilado que las leyes se cumplan ni la justicia haya sabido resarcir si quiera algo del infinito daño causado a las victimas, y, en alguno de estos casos, el hedor a corrupción para que la causa legal se malogre es insoportable, especialmente si observamos ciertos nombres y apellidos de participantes en el proceso.
Panamá está enferma de una pandemia llamada corrupción, causada por una élite empresarial, podrida, que ahuyenta cualquier posibilidad de inversión orgánica, tan necesaria ahora. Esto se ve exacerbado por la inseguridad jurídica e incluso la inseguridad física cuando ni en el propio hogar o lugar de trabajo los trabajadores de las empresas transnacionales que deberían ser el objetivo a seducir, con amplios departamentos de RRHH, legal, etc. que prestan estricta atención a estándares de salud y seguridad para su personal, se pueden sentir a salvo.
En este caso, además, los protagonistas son dos personas relevantes, por un lado tenemos al mayor casero comercial del país, Michael Harari y Regency, cuya familia posee también un banco, el Credicorp, frecuentemente envuelto en el escándalo y la cuarta compañía de seguros, Internacional de Seguros, de la cual es presidente el otro, además de otros negocios y ser socios del respetable Grupo Inditex, dueño de Zara, para Latam.
La escritura original y su versión alterada ya se encuentran disponibles en la web de asimistmo:
asimistmo.com
... Preguntada, 2 veces, la (ex) notario Tatiana Pitty si las alteraciones a la escritura fueron hechas en su notaría respondió:
“ ... puedo indicarle que el documento fue presentado por una firma de abogados para ser protocolizado... ”
Es decir, no lo aclara.
Y así, Michael Harari y Mauricio de la Guardia, consiguen finalmente inscribir una escritura ALTERADA, con sellos de la notaria distintos según la página y que SIGUE SIN CUMPLIR con los requisitos por los que fue rechazada 2 veces anteriormente.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
La escritura 2777 de 2024 ALTERADA puede ser encontrada en el Registro Público entrada 125947/2024 (original) y 158559/2024 (alterada) y en nuestra página.
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