Recortes, despidos, reformas anti obreras y anti populares, discursos xenófobos y elitistas, saqueo imperialista voraz, represión, persecución, silenciamiento, no son medidas o prácticas aisladas, son un proceso llevado por la burguesía internacional en TODO EL MUNDO.
Ello no depende de qué facción de la burguesía está gobernando. No tiene que ver con el “modelo neoliberal” -cliché de reformistas, progres y socialdemócratas-. No se detendrá con un “gobierno -burgués- de izquierda”. Es algo mucho más profundo y estructural. Tiene su raíz en la
crisis que arrastra el sistema capitalista imperialista desde el 2008, intensificada por la pandemia y otros hechos. Esa crisis busca descargarse, como siempre, en las espaldas de las masas. A esa crisis se suma la aparición de dos potencias imperialistas -Rusia y China-
que desafían la hegemonía norteamericana y reducen sus márgenes de beneficio. Esta disputa interimperialista conduce indefectiblemente a la guerra. En tiempos de crisis y preparación de la guerra, la burguesía exprime a los trabajadores, los explota mucho más, atenta contra sus
reivindicaciones históricas y prepara a las fuerzas represivas para asesinar y desaparecer. Los elementos señalados son DOMINANTES en relación a otras contradicciones que se dan en la sociedad, influyen sobre ellas, las condicionan. Por lo tanto, si la burguesía internacional
atenta contra las reivindicaciones básicas de los trabajadores, como parte de un plan necesario para sí, sería iluso creer que un partido o gobierno -burgués- pueda alterar esta lógica. Ello corresponde solo a las masas y al proletariado. Más aún en un país SEMICOLONIAL, donde
las políticas vienen impuestas desde afuera. Un país como Ecuador, con una burguesía servil a EEUU o China, no decide PRÁCTICAMENTE NADA sobre su economía o las medidas que se ejecutan. Correas, Noboas, Lassos, son perros de la gran burguesía. Y si la gran burguesía ha decidido
recortes, represión, conculcación de derechos, pues lo aplicarán.
Aún hay ingenuos que creen que con un modelo “no neoliberal” se garantizarán los derechos de la gente y que el estado dejará de reprimir. Lloriquean por el “estado de derecho” y un “retorno a la democracia”. No se dan cuenta que NO HAY RETORNO.
Que todo ello que añoran ha sido pulverizado. Que la burguesía no retrocederá, ni hará concesiones. Que de esas medidas depende su propia supervivencia como clase. Y que los únicos que pueden transformar esto son los trabajadores y todos los sectores explotados y oprimidos.
Ir detrás de una u otra facción de la burguesía solo acentuará su tutelaje y control. Hoy más que nunca el proletariado debe afirmar su independencia de clase, y demostrar la naturaleza de la dictadura burguesa y la descomposición del sistema capitalista imperialista
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