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David León @DavidLeonRon
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Hilo de la selección argentina de cara a la Copa del Mundo de Rusia 2018.
La intención es dividir el hilo en diferentes bloques: los convocados, parte táctica, el once, psicología y expectativas y Messi.
Pero antes de comenzar, me gustaría mirar un poco al pasado, justo ahora que estamos a semanas de que se cierre un ciclo de siete/nueve años que he tenido el gusto de ir presenciando muy de cerca.
Los que me lean desde hace poco se extrañarán de que, así de repente, hable tanto de Argentina, con tantas referencias previas y tal. Para aquellos que no me leyeron en su momento, y para los locos que quieran repetir, aquí les dejo algunos artículos.
Agosto de 2012. Entre Maradona y Messi. El primero.
ecosdelbalon.com/2012/08/ariel-…

Septiembre de 2012. Lo que había antes de Messi y lo que dejó de haber ecosdelbalon.com/2012/09/analis…
Marzo de 2013. Todo lo que Messi (y amigos) lograron entre 2011 y 2013, justo antes del Mundial de Brasil
ecosdelbalon.com/2013/03/analis…

Mayo de 2013. El jugador del Pueblo asesinado.
ecosdelbalon.com/2013/05/analis…
Julio de 2015. El ciclo Messi. Lo que Leo recuperó para el fútbol argentino... antes de aquella maldita final de Chile ecosdelbalon.com/2015/07/analis…

Mayo de 2016. Banega, el centrocampista que no fue ecosdelbalon.com/2016/05/analis…
Este conjunto de artículos sirve para entender un poquito de todo lo vivido por Messi y los suyos desde que iniciaron su camino con Maradona y Sabella. Un ratito de lectura desde 2009 a la explosión dramática de USA 2016.
Si más dilación, arrancamos ya con el presente. Primer bloque de análisis.

Breve desglose de los 23 futbolistas seleccionados por Jorge Sampaoli.
CABALLERO: Primer Mundial. Convenció ante Italia (no tanto ante España) y eso fue suficiente para hacerse fuerte en la Selección. La oportunidad que mereció y no tuvo en 2013 le llega en 2018, a los 36 años. (1).
Con buen dominio del juego de pies, siempre parece tranquilo y preparado. Sin Romero, apunta a titular por su mayor afinidad al estilo. (2).
ARMANI: Primer Mundial. Hace 6 meses nadie contaba con él, pero llega haciéndose gigante bajo palos en River. Portero grande, tapa mucha portería, llega a todos lados. Suele conceder rebotes. Estado de forma brutal, pero parece que partirá por detrás de Caballero. .
GUZMÁN: Primer Mundial. Entra por la lesión de Romero y no tiene opción de titularidad. Se dijo que podría ser el portero de Sampaoli por su facilidad con los pies, pero no ha tenido presencia relevante.
OTAMENDI: Segundo Mundial. Los últimos meses bajaron la euforia alrededor de su figura, pero su año es excelente. Contundente, bueno en el área, creció muchísimo con la pelota. Indiscutible desde 2015, no es exagerado decir que se trata del segundo futbolista más intocable.
MERCADO: Primer Mundial. Su desembarco en 2015 con Martino fue notable, sustituyendo al infravalorado Zabaleta (único buen lateral reciente del país). Sin tanta proyección atacante, cumplió con alto nivel defensivo y goles. (1)
Hoy llega en declive. Pesadísimo y desbordable como lateral, ya casi no puede subir. Ser central le ayuda a tapar carencias. Apuntaba a titular por la escasa competencia, pero su lesión en la espalda (causada curiosamente en una acción de ataque como lateral) nubla su futuro. (2)
FAZIO: Primer Mundial. Empezó a sustituir a Mascherano en algunos compromisos calientes de las Eliminatorias y hoy es titular. Llega subido en la ola del sueño romanista. (1).
Central cumplidor, capaz de pocos milagros pero que no transmite sensación de error. Dudoso en salida desde atrás (sobre todo en perfil izquierdo), poderoso en el área. Su nivel seguramente dependerá de lo que transmita Argentina como bloque. (2)
ROJO: Segundo Mundial. El milagro de 2014 queda lejos. Finales terroríficas de CA 2015 y 2016. Tras la lesión perdió piernas y ya no está para el lateral. Su partido ante España asustó. Su facilidad para ver tarjetas le hace un jugador poco competitivo. Le falta mucho talento.
TAGLIAFICO: Primer Mundial. Un par de subidas con energía en el amistoso ante Italia bastaron para crear sensación de optimismo alrededor de su figura. En su debut ante Brasil pareció un jugador de ritmo inferior a la élite, pero ha ido a más. (1)
Futbolista inteligente y reflexivo en todo lo que hace, con mucho concepto táctico. Buen timing para subir y pasar, sorprendente en sus apariciones entre líneas y sus intentos de pausar el sector de Di María. Lejos de ser garantía en un Mundial, pero llega con confianza. (2)
SALVIO: Primer Mundial. La convocatoria de Ansaldi no deja claro su rol definitivo. Volante externo típico de un 4-2-3-1, con Sampaoli siempre apuntó a carrilero de ida y vuelta y ese, el de lateral ofensivo, podría ser su papel en Rusia. Se le vio rápido ante Haití.
ANSALDI: Primer Mundial. Siempre en la frontera de ser convocado por la falta de laterales, su mayor credencial es la posibilidad de jugar en ambas bandas. Entró a última hora pero podría acabar jugando. Pasó por Atleti o Inter. No la rompió en ningún lado pero tiene experiencia.
ACUÑA: Primer Mundial. De los más destacados en los momentos más tensos de las Eliminatorias, donde mostró potencia y personalidad. Asistió ante Venezuela en una acción que definió su profundidad (1)
Sampaoli recurrió a él para el rol que Di María no parecía capaz de asumir por edad. Podría acabar como lateral izquierdo si Tagliafico no cumple, pero no es su posición natural (tampoco la de extremo). (2)
BIGLIA: Segundo Mundial. Indiscutible en la Selección desde que entrase por Gago en aquellos cuartos de final de 2014 ante Bélgica. Argentina agranda de sus defectos creativos. Pasador lento y sin capacidad de giro. (1)
Pero también un futbolista competitivo, de excelente interpretación posicional defensiva y que sorprende por su apreciable lectura (que no ejecución) de la salida de balón. Perdió ida y vuelta con la edad, y ahora juega de "5" puro. Era titular, ahora está en duda (2).
BANEGA: Primer Mundial. Una de las grandes decepciones de la generación. A excepción de algún pasaje con Martino (CA 2016), nunca rindió. Jamás complementó el juego de Messi y nunca pudo ser el medio pasador de la albiceleste. (1)
A las dudas habituales, suma el importante hecho de debutar en un Mundial, lo que añade más incógnita a su rendimiento. Sampaoli perdió la euforia inicial que mostró hacia él en los comienzos del ciclo y no apunta a titular. (2)
DI MARÍA: Tercer Mundial. El monstruo de Sabella ya no existe. No tiene nivel de crack, aunque su temporada fue buena. Amaga pero no desborda. Sampaoli le probó como carrilero largo pero su físico ya no le permite heroicidades. (1)
Sampaoli podría aislarle del juego, reduciendo su participación abierto sobre la izquierda. Castigadísimo psicológicamente con la Selección, falta saber si su cuerpo puede tolerar la tensión de una Copa del Mundo sin romperse. (2)
MASCHERANO: Cuarto Mundial. Figura de difícil análisis. Lento para la media, oxidado para el mano a mano atrás, ni el propio Sampaoli tenía claro cómo aprovecharle cuando le convocó. A su favor, su emotiva actuación mundialista en Brasil. (1)
Muy expuesto como central en el amistoso ante Nigeria, cerrar partidos parecía que sería su rol dentro de un equipo con escaso talento defensivo en la media. Pero Biglia es duda y cada día parece más titular en una zona que ya le queda grande. (2)
LO CELSO: Primer Mundial. Sensaciones encontradas con el jugador del PSG. Flojo desembarco en la Selección ante Rusia y Nigeria actuando en la media, con labores organizativas y de creación (rol que recuerda a su desastroso partido en el Bernabéu). (1)
Ahí ofrece dudas en cuanto a velocidad y seguridad en la entrega. Sin embargo, su línea es ascendente. Bien ante Haití, de los pocos destacados ante España, partiendo desde zonas más adelantadas. Argentina parece necesitarle donde menos garantías ofrece. Huele a titular. (2)
LANZINI: Primer Mundial. Su gran actuación ante Italia le metió en Rusia casi sin sumar más méritos. Sin historial en la Selección, es un jugador de rol mixto cuya misión a priori será la añadir giro y desequilibrio en zonas cercanas a Messi. Hoy parece tener sitio en el once.
MEZA: Primer Mundial. El mejor ejemplo de que el rendimiento inmediato es tan extraño en la Selección que un solo partido puede alcanzar para quedarte. 26 años, dos veces internacional, debutó en la derrota 6-1 ante España, donde fue el mejor jugador argentino sobre el campo. (1)
Actuó de extremo libre y la rompió () con acciones de uno contra uno y grandes apariciones por dentro enfocadas al juego. Representa la juventud y piernas frescas que Sampaoli ha buscado en el fútbol local para abastecer externamente a Messi. (2)
PAVÓN: Primer Mundial. Una de las apariciones recientes más interesantes del fútbol argentino. Extremo, diestro, juega en cualquiera de las dos bandas, logrando ser profundo en ambas. Aunque desborda con balón controlado, su mejor cualidad quizás es la ruptura al hueco. (1).
Se desmarca muy bien al espacio libre y abarca grandes cantidades de terreno gracias a su prodigioso físico. Recuerda al Alexis Sánchez de Italia, incluso en la silueta de su cuerpo. Llega en gran estado de forma. (2)
Si aguanta la presión de los focos (ya ha sido bautizado como "el socio de Messi" por las repetidas conexiones que logran cuando coinciden), apunta a revulsivo interesante dentro de una Selección vieja y lenta. (3)
DYBALA: Primer Mundial. Tremendamente frío siempre con la Selección. Su difícil unión con Messi distrajo del hecho objetivo de su bajo rendimiento propio. Decepcionó ante Nigeria (sin Leo y en su puesto) y Sampaoli descartó invertir en él. Sin opciones de titularidad.
AGÜERO: Tercer Mundial. La gran decepción de la generación de Messi. El segundo futbolista más talentoso del país afronta su última oportunidad. 0 goles en Mundiales. Llegará tras una operación y más de dos meses sin partidos oficiales. (1).
Sampaoli le veía de 9 titular. Gran arraque con goles en los amistosos ante Rusia (donde además se mostró desequilibrante) y Nigeria. También anotó ante Haití. Una incógnita absoluta tanto en lo físico (donde será muy exigido como único punta) como en lo mental. (2)
MESSI: Cuarto Mundial. El héroe de las Eliminatorias y causante casi exclusivo de la clasificación argentina. Se dice que llega mejor que nunca al torneo. Este Mundial representa para él un reto inédito justo en el único aspecto donde a veces se mostró humano: la paciencia (1)
Cualquier éxito, incluso el a priori más asequible, demandará un Messi heroico y maduro. Manejar la esperanza y fe de un plantel triste y limitado queda en los pies y la cabeza del Diez. Jugar al fútbol como el número 1 de su tiempo esta vez está muy lejos de ser suficiente. (2)
HIGUAÍN: Tercer Mundial. Su caso excede lo futbolístico. Pasa por el mejor momento de su carrera en cuanto a juego, pero el pasado es una losa irremontable. Salta al campo sin derecho a fallar. El mínimo error supondrá su salida mental del encuentro y casi del torneo (1).
Su rendimiento entre 2010 y 2016 fue sin duda bueno, no así su actualidad. 0 goles en los últimos 8 partidos, uno en últimos 13, uno desde 2016. Todo parece pesarle demasiado a estas alturas. Parte como suplente, pero Agüero deberá estar y rendir para que no acabe de titular. (2)
CONCLUSIONES express de la LISTA de 23:

-El 65% del plantel (15 jugadores) disputará su primera Copa del Mundo. La mitad podría estar en el once inicial. Un factor muy a considerar dado el terrible peso actual de la camiseta argentina dentro de un campeonato mundial.
-Pese a esto, Argentina no maneja un equipo joven. Todo lo contrario. La media de edad de un posible once titular estaría en los 30 años.
-Desde esta ausencia de físico TOP se explican convocatorias como las de Pavón o Meza (jóvenes con piernas para correr) o la reubicación de volantes como Acuña en el lugar de laterales/carrileros como Rojo, Mercado o Di María, que ya no pueden hacer la banda como antaño.
-La lesión de Funes Mori deja en alto riesgo la rotación de la defensa. Otamendi-Fazio no llegan al nivel de Hummels-Boateng, Varane-Umtiti o por supuesto Piqué-Ramos, pero son aptos. La respuesta del banquillo ante cualquier contratiempo de los zagueros, dramática.
-Sampaoli repite sin cesar que Argentina solo puede afrontar y enfocar este Mundial "desde la absoluta convicción de atacar todo el tiempo". La lista avala el discurso. Talento defensivo hay muy poco.
Vamos ahora con el segundo bloque de análisis.

El Ciclo SAMPAOLI. Realidad táctica de Argentina para Rusia 2018.
Sampaoli debutó justo hace un año ante Brasil. Sin tiempo ni partidos, cada minuto contaba, así que había que actuar rápido. Primera elección: defensa de tres.
El motivo, el conocido desde hace dos décadas: Argentina no tiene laterales de élite. Para el arranque, 3-4-2-1. Gómez (Lanús) y Di María de carrileros.
Gómez no desagrada, pero se lesiona en semanas posteriores y ya no vuelve. Di María, en un esfuerzo insostenible, rinde. Argentina va así contra Uruguay, debut oficial.
Ese día juega Acuña por derecha. Zurdo a pierna cambiada, no profundiza. Le sustituye Lautaro Acosta. Di María explota de tanto esfuerzo y llega su inevitable lesión ante Venezuela. Acuña va a la izquierda y rinde, parece su puesto ideal como carrilero largo.
Pero lo que matará para siempre el 3-4-2-1 será el mal funcionamiento de ese "2", la dupla esperada: Dybala y Messi.
Además del reparto de espacios tan comentado, lo que sacará a Dybala del once será su dificultad para caer (o vivir) a la izquierda, obligación que crece por las necesidades del sistema.
Al jugar con un solo hombre en banda, el 3-4-2-1 exige que el mediapunta izquierdo (Dybala) se abra siempre para apoyar al carrilero. Sin libertad para moverse y ser él, Paulo sufre. "Conmigo tiene que abrirse más a la izquierda y le cuesta", dijo Messi en su defensa.
Pero Sampaoli no le espera más. Adiós Dybala, adiós 3-4-2-1.
Ante Perú, Sampaoli coloca un 4-2-3-1 bastante típico, con Messi libre detrás del 9, Papu Gómez y Di María en bandas y Banega y Biglia en el doble pivote.
La simplicidad sienta bien a Argentina, que produce ocasiones para golear y recibe escasas llegadas. Pero hay truco: todo nace de milagros individuales de Messi. No se logra complejidad colectiva, solo Leo.
Ecuador, el partido de mayor presión en décadas, será una simple apuesta por la jerarquía. Di María libre para correr, Mascherano en el campo y el célebre Enzo Pérez en modo jugador de Selección.

Messi prácticamente no jugará más, se interrumpe la búsqueda táctica.
Frente a Haití, en la vuelta de Leo, Argentina mantiene más o menos ese 4-2-3-1. La banda derecha (Lanzini) se acerca al juego, la izquierda (Di María) se aleja y Messi vuela libre. El dibujo parece definitivo a la espera del último amistoso ante Israel.
CONCLUSIONES:

El ciclo Sampaoli es la historia de una urgencia. Argentina llega a Rusia en un estado de precariedad difícil de creer en el fútbol actual, consecuencia de un cúmulo de fatalidades.
Por un lado, lo obvio: la final de la Copa América 2016 puso fin al ciclo actual, convirtiendo a una generación relevante en deportistas destrozados psicológicamente. ()
Por otro lado, las ausencias de Messi en las Eliminatorias (solo 7 puntos de los 28 sin Leo) fueron complicando el proceso. Consecuencia: Fuera Martino. Fuera Bauza.
Si Messi hubiera disputado toda la Eliminatoria, como en 2014, incluso esta Argentina golpeada habría logrado el pase con muchas fechas de antelación, lo que hubiese significado continuidad en el trabajo y tranquilidad.
Esa urgencia de puntos impidió ir introduciendo un recambio generacional necesario que Argentina no pudo acometer. Chicos como Bustos, Tagliafico, Pavón o Paredes (el caso más dramático) se plantaron en 2018 sin trayectoria en la Selección.
En lo táctico, más de lo mismo. Del 4-3-3 de Martino al intento de línea de tres y 3-4-2-1 de Sampaoli, pasando por el 4-2-3-1 rígido de Bauza. Argentina hoy no tiene memoria táctica.
A diferencia de 2014, donde se realizó un proceso de tres años que le dio a Argentina los matices para entender defensivamente el Mundial de Brasil, la albiceleste hoy no tiene proyecto.
Esto deriva en una indefinición muy poco competitiva. Argentina con Sampaoli no tiene entrenado el repliegue en partidos. Nunca defendió. Argentina hoy no está para aguantar 320 minutos sin encajar ante Hazard, De Bruyne, Robben, Sneijder o Alemania como en 2014.
El nivel de caos lo resume un hecho: ahora mismo, el 35% del once del Mundial es una incógnita. Un amistoso a 7 días del debut podría cambiarlo. Del mismo modo, todo indica que existirán pocas similitudes entre el equipo que empiece y el que acabe.
¿Acabará el Mundial Agüero? ¿Cuánto tardará en entrar Higuaín? ¿Terminará Mascherano de titular en el centro del campo? ¿Será titular Lanzini con apenas 150 minutos en dos amistosos como aval? ¿Jugará Ansaldi pese a entrar en el último segundo? Todo parece probable.
En definitiva, Argentina llega sin ningún tipo de base sólida y apenas un intento emotivo de su entrenador por crear algo a la carrera. Ojo al siguiente detalle.
Ante Brasil, Nigeria o España, por citar tres ejemplos, lo mejor de Argentina llegó en la primera mitad, mientras que en los segundos tiempos, el rival fue terriblemente superior.
En esas primeras mitades, contemplamos trazos de la pizarra de Sampaoli que resultaron admirables por la prontitud con la que Argentina logró asimilarlos.
Ejemplos: la salida de balón en la ocasión de Higuaín ante España ()

Misma acción. Di María ante Brasil. ()
El gol de Agüero ante Nigeria.
().

Tagliafico (lateral) entrando entre el 9 y el extremo. ().

Jugadas de laboratorio que los futbolistas memorizaron.
Pero cuando el rival lee el partido y lo reinterpreta... entonces se desvela que Argentina no tiene base a la que agarrarse y acaba incluso goleada. Y un Mundial es, por sobre todo, un ejercicio de adaptación a diferentes situaciones.

Hoy Argentina no puede competir un Mundial.
EL ONCE:

Llegados a este punto, las dudas marcan todo en la selección argentina. Por supuesto, también la confección del once. Pero tras todo lo expuesto, el equipo base que se presume como titular sería el que sigue.
Caballero; Mercado, Otamendi, Fazio, Tagliafico; Mascherano, Lo Celso, Lanzini Di María; Messi, Higuaín.
Apuntes rápidos:

-Mascherano. Nunca fue capaz, ni siquiera en el Barça 2011, de capitalizar una salida como único "5". Hablamos exclusivamente de la lectura de movimientos del sistema. Inferior a Biglia en ese aspecto, transmite todas las dudas imaginables.
-Lo Celso. Dudas como pasador ya comentadas, un punto muy positivo como pivote es su dinámica. Se mueve. Rompe línea. Crea. Llega. Argentina no encajó goles en finales por el Biglia-Mascherano, y no los marcó por idéntico motivo. Lo Celso hace cosas.
-Agüero o Higuaín: ¿están para estirar al equipo con desmarques? Messi viene de sufrir a Suárez en la Champions. Necesita energía, y Argentina ya tiene poca.
Tercer bloque.

PSICOLOGÍA, EXPECTATIVAS Y REALIDAD.

Argentina acude a Rusia envuelta en un contexto histriónico, en el que dos realidades chocan violentamente: la exigencia de su historia y la presencia de Messi contra la realidad deportiva y el peso psicológico.
El primer grupo habla de una camiseta que disputó 5 finales y que cuenta con uno de los grandes futbolistas de la historia, nacido en el mismo país de otro jugador de rasgos y nivel común, lo que instala en el pensamiento del hincha la demanda de victoria más allá de la lógica.
En otras palabras: se espera que "Messi" gane un Mundial porque otro lo ganó. En otro tiempo, en otra circunstancia, en otra vida. Argentina es candidata "porque tiene a Messi". Y ya. El objetivo está fijado.
Por eso, palabras como las de Higuaín ("el listón lo hemos puesto alto") hoy conllevan rechazo violento incluso de ex-jugadores que saltaron a un campo y conocen la fina línea que separa victoria de derrota.

Perder la final en la prórroga en Rusia sería hacer el ridículo.
Poco importan los factores comentados en el segundo grupo. La realidad deportiva es un aspecto secundario en el manejo de las expectativas. Que hablemos, seguro, de la peor Argentina en más de dos décadas es irrelevante.

"Está Messi".
Hoy Argentina tiene carencias terribles en su plantel, boquetes irreparables que no tenía hace cuatro años (laterales, calidad defensiva en la media, poder físico y despliegue), más allá de los defectos crónicos que el fútbol argentino tiene (centrocampistas pasadores TOP).
Recordemos que en 2014, Argentina tenía en Mascherano y Di María a dos futbolistas con rango de estrella. El primero actuó como el número 1 en su estilo. El segundo, lo poco que estuvo, como el MVP de una final de CL y figura destacadísima del Real Madrid. Hoy "ya no están".
También, a modo de ejercicio curioso, cabe analizar los clubes donde actúan jugadores tan fundamentales en el nivel de un equipo como son los centrocampistas.
Mientras que los medios claves de Francia, Brasil, Alemania o España juegan en Madrid, Barcelona, Juventus, Bayern, Chelsea o United, los de Argentina lo hacen en West Ham, Hebei Fortune, Sevilla, Independiente o el actual Milan.
El nivel individual del ciclo Messi descendió inevitablemente. Y si bien esto no caló en las expectactivas ("está Messi"), sí lo hizo en la conciencia de los futbolistas.

Biglia: "Sin Messi somos un equipo normal".
Un Biglia que sirve de conexión con el apartado social y psicológico. Un jugador nunca inferior al nivel medio de la Selección, que rindió, y que es despreciado por el aficionado de manera cruel.
La psicología es, por encima de las carencias, el punto negro de toda aspiración albiceleste en Rusia. Aquí la sentencia es clara: por más que pueda aplicarse maquillaje, hablamos de un grupo absolutamente destrozado en su condición de deportistas.
Para entender la trascendencia deportiva que tiene esto, basta con acudir al amistoso España-Argentina, o al más reciente ante Haití.
Un error de Higuaín en el remate, tan claro como carente de importancia al tratarse de un amistoso, sacó completamente del partido al delantero, consciente de lo que significaba su fallo.
Cualquiera que haya jugado a algo sabrá que la cabeza determina todo. Y a estos niveles, mucho más. Competir sin derecho a fallar es garantía de hacerlo. El nivel de Higuaín carece de importancia con su contexto emocional. Y eso aplica a toda la Selección.
Tarde o temprano, como es normal, llegará un error de Higuaín en el Mundial, un momento de auténtica dificultad para Argentina. Un gol abajo, algo. Y entonces será muy difícil que este grupo tan castigado pueda lidiar con la tensión y no explote.
Dijo Messi que muchas veces pensaba "cómo habría sido todo si hubiesen ganado la final a Alemania". A buen seguro tendrían una Copa América, quizás las dos. Y hoy esta Argentina vieja sería temible por su colmillo retorcido y ganador.

Pero la pelota no entró en Maracaná.
Entonces, ¿a qué aspira Argentina? La respuesta está... en Messi.

Último bloque:

MESSI en RUSIA. Buscando sus límites.
La verdad es que Messi no ha tenido suerte. Más allá de una jugada a favor, una tanda de penaltis ganada o perdida, a Leo no le han acompañado los tiempos.
Como cuento en uno de los artículos, Messi nace cuando su país "está muriendo". La gran Argentina productora, fábrica de talento dispar en los Ayala, Verón, Riquelme, Batistuta, Redondo, Ortega, Aimar, Samuel, Sorín, Zanetti o Crespo, cierra el grifo cuando Leo aterriza.
Sudáfrica 2010 es su Mundial de juventud, admirable por momentos, pero que no le correspondía por madurez y ascendencia dentro de un grupo a caballo entre dos épocas.
Brasil 2014 era su Mundial. Pero todo lo que pudo salir mal a nivel de "allí y ahora"... salió. Leo llegó destrozado, con casi una decena de lesiones que íncluso amenazaron con lo peor en algún momento de la 2013-14.
Como una vez me dijo con acierto @KojiroHyuga1, era un futbolista que quería dar más y, simple y llanamente, su cuerpo no podía ofrecerlo.
Con un corazón poco ponderado, con lo poco que tenía, Leo tiró del carro de una Selección que creyó a través de él, al tiempo que se quedaba sin Di María y que antes lo había hecho a efectos prácticos con Agüero.
Rusia 2018 será algo extraño y de nuevo desafortunado. A priori, Messi nunca llegó mejor a un Mundial. Maduro, aparentemente sano y con unos meses previos no muy cargados en lo mental.

Pero esta vez sin equipo.
Es por esto que Messi, que ya dio mucho, necesita ir más allá. Debe repetir lo de 2014 pero con más fuerza. Si en Brasil, gente como Romero expresó que "luchamos porque tenemos al enano que puede aparecer", el concepto esta vez es ese... multiplicado por cien. Por mil.
En Brasil, cada partido de Argentina fue mejor que el anterior. Pero los inicios fueron horribles, con actuaciones terriblemente malas ante Bosnia e Irán, resueltas por la jugada puntual del crack.
Argentina fue creciendo a golpe de victoria, encontrando el equipo (Demichelis, Biglia) y una tranquilidad que, sin Messi (autor puntual de los cuatro primeros triunfos) nunca habría existido.
Islandia, Croacia, Nigeria... Messi debe inspirar y vestir de éxito colectivo cada logro, porque nada viene dado para Argentina. Nada sería sorprendente en exceso, ni siquiera una eliminación en primera ronda.
Para ello, Messi debe exhibir una fortaleza mental absoluta, nunca vista en él. No puede desesperarse, no se puede frustrar. No puede pensar en que no existe un mañana. Si piensa, contemplará el vacío que le rodea. Y caerá. Caerá mal.
Si me preguntan, creo que un gran Mundial de Messi sería esto: transmitir esperanza a quien realmente no la tiene. Dejar momentos de grandeza. Que recordemos con admiración una posible (y probable derrota).

Una quimera, sí.
Espera Islandia.

Que llegue ya.
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