Cuando se colocan en una superficie muy caliente, las gotas de agua se autopropulsan en una capa de su propio vapor. Los investigadores usan esto para hacer que las gotas se junten y poder observar qué tan bien se mezclan. Después de su choque frontal, las gotitas fusionadas
tienen dos fuerzas que luchan en ellas: la tensión superficial, que trata de minimizar el área total de la superficie; y la gravedad, que trata de aplanar la gran gota. Juntas, estas fuerzas impulsan las grandes oscilaciones que vemos en la gota fusionada, y esas oscilaciones
ayudan a mezclar el líquido de las dos gotas originales. (Imagen, video y crédito de investigación: Y. Chiu y C. Sun)
1/ Se acaba de publicar un estudio de más de 7 años alimentando macacos con maíz transgénico.
¿El resultado? El mismo de siempre: ningún efecto adverso en salud, metabolismo ni sistema inmune.
Entonces… ¿Por qué se siguen haciendo estos estudios?
Voy con #HiloBio🧵
2/ No es por necesidad científica.
Tras 30 años de consumo seguro de OGM, repetir estudios con animales, y en especial primates, no aporta evidencia nueva ni cambia el consenso científico.
3/ Pero hay algo que sí cambia: la presión política y social.
Activismo antitransgénico, desinformación, campañas emocionales, influencers nutricionales que recomiendan todo bio... crean una percepción de riesgo que no se sostiene con datos, con evidencia.
La harina PAN para hacer arepas 🤤 tiene una etiqueta «No GMO», indica que no se utilizó maíz transgénico.
Estas etiquetas son una pésima idea porque:
+Fomentan creencia de que OGM son malos
+Legitiman la mala ciencia
+Perjudica la biotecnología
+Daña la agricultura