Venga, tengo un rato y voy a glosar esta mierda inmoral (Mañana, Hamnet).
De modo estrictamente lingüístico y en corto, para que se vea por qué saber leer cada matiz importa. Y de modo objetivo.
Y luego sacamos conclusiones.
No importa el autor, solo esto:
"El gesto de".
Un gesto no es nada, y de hecho admite dos interpretaciones: lo físico y lo simbólico.
Aquí no se indica nada, no se especifica. Eso ya mosquea, porque "gesto" es tan subjetivo como opaco.
"¿Qué gesto?" es la pregunta que nos hacemos.
Porque si el texto dijera "criticar a Aznar y a Espinosa de los Monteros para no acudir a unas charlas convierte al adversario en enemigo" la frase ni siquiera se entendería.
Necesita convertir lo concreto (rechazar a dos señores por motivos explícitos) en abstracto.
Ya le he cogido cariño: es casi como de mi familia.
Voy a explicaros uno de los rasgos que menos ha descrito la crítica: lo bien que cuenta lo sexual.
Y es muy difícil, en literatura, lograr algo semejante.
Expongo por qué y desgloso un párrafo de Solenoide.
Lo sexual explícito complica la vida literaria porque las imágenes que genera son, a la vez, planas e inútiles. Resulta casi imposible que las descripciones fisiológicas posean valor narrativo.
Ya sabemos lo que es un coño, un pene o un orgasmo.
Que un personaje...
...chupe una polla, coma un coño, se corra o toca carne no aporta absolutamente nada.
Puede ustedes profundizar a través del mejor ensayo (que yo tenga constancia) sobre ello: lo dejo aquí. Explica muy bien la pobreza inherente al erotismo literario.
Voy a esbozar un breve pero -espero- nutrido juicio crítico sin desvelar demasiado de la trama. Aunque, como no tiene trama, tampoco es que pueda desvelarse en exceso.
Les dejo la portada y la contraportada (para que la lean).
Venga, vamos allá.
El libro se divide en cuatro partes y 51 capítulos, que ocupan un total de 776 páginas.
(Se supone que son varios cuadernos escritos sin divisiones por el narrador protagonista, pero Cărtărescu y su editor no son tan tontos como para no facilitar su lectura troceándolos...
...Cosa que, la verdad, se agradece. Si los capítulos durasen cien páginas, la sensación de que el libro le excede a uno se haría bastante notoria.
Y no bromeo con esto: la tipografía y la distribución del texto, en nuestro mundo alfabetizado, es una cuestión de primer orden).
Esta mañana quiero hablaros de Parthenope. Y vendérosla lo mejor que pueda.
Cuando salió, parte de la crítica quedó desconcertada. A mí me parece acaso la mejor película de Sorrentino. La más bella, la más sincera, la más sutil.
Pero posee dos aparentes obstáculos.
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La película, un precioso Bildungsroman, narra la juventud de Parthenope y el modo en que esta descubre la amplitud del mundo y también la posición que ella debe ocupar en él.
Sus dones son su castigo: la extrema y perfecta belleza que posee y su perfección en (casi) todo.
No puedo ni quiero añadir mucho más porque sería una canallada hablar de los hechos de la trama, pero sí puedo mencionar importantes generalidades.
Vamos antes con los dos problemas que la vuelven complicada para los espectadores.
Aparte de una obra a lo Ibsen ("Espectro"), algunas poesías y ciertos esbozos críticos, la producción canónica de Joyce es breve y muy asimilable:
-Dublineses
-Retrato del artista adolescente
-Ulises
(El Finnegan´s Wake es imposible)
"Dublineses" es una sucesión de relatos impresionante que concluye con esa obra maestra total de la literatura llamada "Los muertos" (hay peli de John Huston). Lectura sencilla y de altísima calidad.