Ahora que los chairines andan extasiados con el documental de la parejita de secuestradores, me parece oportuno compartir unos apuntes:
La secuestradora francesa no salió de prisión por inocente...
Va Hilo!
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La defensa de #FlorenceCassez nunca pudo probar su inocencia, ella salió libre por omisiones en su proceso de detención, su ciudadanía extranjera, y la presión política internacional.
La petición del gobierno francés consistía en que la ciudadana francesa cumpliera su condena en su país, pero como en Francia no están habituados a los secuestros, lo consideraron algo extraordinario, el caso se politizó y resultó mediáticamente muy llamativo, y la dejaron libre.
En el caso de Israel Vallarta, el secuestrador líder de la banda de secuestradores, no ha salido de prisión porque es culpable, y aunque tuvo el mismo proceso que su novia francesa, no sale porque es ciudadano mexicano, y fue identificado por sus victimas y acá cumple su condena.
Los ministros caquistas Arturo Zaldívar y Olga Sánchez Cordero de la SCJN le dieron el pase de salida a Cassez con un proyecto mañoso para su liberación, no por justicia, sino por sus filiaciones políticas, ya que con ello buscaban desestabilizar al gobierno de Peña Nieto.
Algo que muchos omiten comentar y es parte clave del caso es: ¿Qué hacía el hermano de Florence Cassez en México? operaba una red para el Mossad, ahí se relacionó con Israel Vallarta que le conseguía vehículos y armas para sus operaciones, y fue él quién le presentó a su hermana.
El expresidente de Francia Nicolás Sarkozy que utilizó el caso como plataforma mediática para su campaña, años más tarde sería condenado a tres años de prisión, por corrupción y tráfico de influencias.
Ahora que Estados Unidos desmantela los regímenes de #Cuba y #Venezuela, y se preparan para enfrentar a los narcoterroristas de morena, es importante señalar un factor poco discutido en la esfera política, que es el uso del esoterismo como mecanismo de control...
Va hilo!
En la cúpula de las estructuras monolíticas que siguen el modelo cubano, sus miembros se someten a rituales de brujería con sacrificios humanos y animales, así como a procesos de manipulación y sugestión mediante magia negra, que refuerza su obediencia y sentido de pertenencia.
En México no se puede ignorar la influencia que ha tenido la corriente de superstición cubana, que introdujo la brujería y la magia negra en la política, e hizo de Palacio Nacional un centro ceremonial para la expansión de sus prácticas esotéricas y rituales narcosatánicos.
Emilio Azcárraga, "El Tigre", quien orgullosamente se autodefinía "soldado del PRI", estuvo al frente de #Televisa, el conglomerado de medios más importante del mundo hispano, durante 24 años.
En ese tiempo hubo situaciones y conceptos que ni él mismo comprendía…
¡HILO!
Su influencia fue tan grande que, a través de sus contenidos, implantó modelos culturales en el mundo hispano.
El Tigre era un hombre superficial, gente de farándula, esencialmente ignorante, cuyo único interés era concentrar el poder mediático: el llamado "cuarto poder".
Cuando le preguntaban al Tigre sobre política o sobre algún tema trascendental, como la Guerra Fría el desarme nuclear o la economía, decía que ni él mismo entendía. Que para eso estaban los políticos… y él tenía gente especializada y analistas que se encargaban de esos temas.
En 2018, la campaña de Ricardo Anaya estaba estancada. Enfrentaba fuertes contradicciones, entre ellas, haberse aliado con el PRD y Movimiento Ciudadano, partidos surgidos de la facción socialista del PRI, con los que el PAN tenía profundas diferencias ideológicas.
Va hilo…
Siguiendo el consejo de Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano y uno de esos viejos priistas exiliados en la oposición, Anaya tomó una decisión que marcaría su campaña y cambiaría el rumbo político del país:
Confrontar directamente a Peña Nieto y a su equipo.
Pero el hecho de que Anaya confrontara a Peña Nieto no fue un movimiento improvisado ni una ocurrencia circunstancial; fue una apuesta calculada por Dante Delgado.
Un expediente interno de 2012 ordenó la baja de Omar García Harfuch de la Policía Federal por no aprobar el control de confianza, requisito obligatorio para cualquier mando policial en México.
Va Hilo.
Ese examen incluye pruebas psicométricas, toxicológicas, médicas y de entorno social; reprobarlo significa oficialmente no ser apto para ocupar ningún cargo público.
Pero hay gente que ha estado mamando tanto atole del bienestar, que hasta consideran a ese narco presidenciable.
A pesar de la orden de baja, meses después, Harfuch reapareció como coordinador estatal de la Policía Federal en Guerrero en 2013, uno de los estados con mayor impunidad y más violencia del país, donde históricamente gobiernan puros narcos.
Esta imagen es clave, no por lo que muestra, sino por lo que oculta.
Ahí están los tres hombres que definieron el futuro de México, aunque hoy solo uno de ellos viva para contarlo.
El de la izquierda es Manuel Camacho, al centro Carlos Salinas y a la derecha Colosio.
Va hilo!
A principios de los 90's, Carlos Salinas tenía que elegir a su sucesor.
Tenía dos opciones sobre la mesa:
Manuel Camacho Solís: el político de izquierda moderada del PRI.
Luis Donaldo Colosio: el reformista neoliberal, con ideas innovadoras y planes para reinventar el sistema.
Camacho quería mantener todo igual.
Colosio, en cambio, quería abrir ventanas, oxigenar al país y modernizar al PRI.
Buscaba darle transparencia a la gestión pública.
Colosio entendía que un país como México debía democratizarse para dinamizarlo.
Camacho, solo quería el cargo.
Lección de Economía:
El comunismo es un simple cálculo, basta con hacer la siguiente ecuación:
¿A cuántos parásitos hay que sobornar para mantener el poder?
A partir de ese resultado parte todo. En el momento que el número de mantenidos supera la capacidad de sobornar, termina.
Más allá de ser una ideología derivada del complejo de inferioridad y mediocridad, el comunismo puede entenderse con un simple cálculo en el que hay 3 variables:
P = número de parásitos (mantenidos del sistema).
C = costo de soborno por persona.
S = recursos disponibles.
La ecuación del comunismo es:
P⋅C<S
Mientras el gasto en sobornos (P·C) sea menor o igual a los recursos (S), el régimen se sostiene en el poder.