El 13 de abril de 1998 se publicó ‘Una semana en el motor de un autobús’ de Los Planetas, un punto de inflexión del indie español en los 90.
Esta banda sonora de toda una generación cumple 25 años y el #hilodemusicaligera se anticipa unas horas para celebrar un cumpleaños total.
Los Planetas ya estaban en la carretera desde 1993, de hecho contaban con dos discos y un EP en el mercado: 'Medusa', 'Super 8' y 'Pop'.
Sin embargo, cuatro años después de su nacimiento, el grupo se encontraba al borde del abismo.
Eran tiempos de de inestabilidad y tensión para la banda de J y Florent.
La banda sufrió cambios constantes en su formación.
Pero ese conflicto y negatividad se transformó en creatividad.
Tras la baja de May Oliver, en otoño del 97 ya sólo quedaban J y Florent de la formación inicial del grupo.
Además estaban sin batería -ya habían pasado por el grupo Paco Rodríguez, Carlos Salmerón y Raúl Santos-.
El grupo se encontraba en una auténtica encrucijada y era clave acertar con las nuevas incorporaciones.
Se incorporaron Eric Jiménez, batería de Lagartija Nick que ya había tocado en ‘Pop’, y Banin Fraile, guitarras y teclados.
El escocés Kieran Stephen sustituyó a May al bajo.
Estas tres incorporaciones aportaron más seguridad a J, que se centró en la música y las letras.
Pero todavía tenía que lidiar con dos problemas más.
El primero era que Florent estaba inmerso en una espiral destructiva por su adicción a la heroína, sus idas y venidas por la ‘Línea 1’ y sus ausencias en los ensayos.
Este pasaje del libro de @nandocruz32 describe la situación a la perfección.
La situación de Florent llevó a Paco López, mánager del grupo, a tomar la decisión de llevarlo a una clínica de Madrid en el verano del 97.
Paco y su mujer llevaban a Florent a la clínica y después lo recogían para llevarlo a casa.
Las curas incluían tratamiento psicológico.
El otro problema era ser una banda con espíritu independiente dentro de una multinacional.
Esto provoca muchas tensiones ya de por sí, pero cuando rechazan tus maquetas un par de veces, eso acrecienta el conflicto.
Y eso le pasó a Los Planetas.
J presentó a RCA una maqueta con 5 canciones -incluida una incipiente “La Copa de Europa”- pero no convenció a la compañía.
“Línea 1”, “Toxicosmos”, “Desaparecer”, “Ciencia ficción” y “La playa”, entre otras, formaron parte de una segunda maqueta con 10 canciones. Pero tampoco.
Tuvo que esperar a una tercera reunión en septiembre para obtener el sí.
J y Florent, ya de vuelta, se presentaron con 14 temas y hablaron directamente con el jefe de BMG-Ariola, José María Cámara, saltándose a RCA.
Además el hijo de Cámara era un fan total del grupo.
Brad Wood (colaborador, entre otros de Sunny Day Real Estate, Placebo o Liz Phair) fue la primera opción como productor del disco.
Su participación fue imposible porque Brad fue contratado para colaborar en el álbum ‘Adore’ de The Smashing Pumpkins.
Con todo este percal, la banda recurrió de nuevo a Kurt Ralske (productor de Pop), pero decidió irse a los estudios Zabriskie Point de Nueva York a grabarlo.
El 29 de diciembre de 1997 J, Florent, Kieran y Erik se subieron al avión. Banin también hizo una visita relámpago.
En NY dieron la bienvenida a 1998 y grabaron todos los instrumentos a la vez.
El grupo, explicó Florent, perseguía “la simbiosis de melodía y distorsión, que la melodía florezca sobre un fondo de guitarras, distorsiones y ambientes”.
“Con aquel disco aprendimos cómo se produce”
Sin los redobles sincopados imposibles de Erik, este disco no hubiera sido el mismo y “Segundo Premio” es la canción perfecta para abrir el disco perfecto pero fue de las últimas canciones que se compusieron para el disco.
Fue el primer single.
“Segundo Premio” es una colección de reproches de J hacia Florent, cuando la espiral autodestructiva en la que este último se vio inmerso le impedía dedicar al grupo el tiempo y esfuerzo necesarios.
El mismo argumento se repetía en otros cortes, como ‘Desaparecer’.
“Un mundo de gente incompleta”, trata las dudas de J sobre si negociar con la discográfica significa perder su integridad artística.
“Montañas de basura” o el miedo a no conseguir la ansiada profesionalización.
Ciencia ficción” es un estallido de rabia contra la industria.
Otro tema recurrente del disco son las drogas:
“Cumpleaños total” trata su vertiente más lúdica.
“Toxicosmos” o el uso como fuente de inspiración.
“Línea 1” debe su título a la línea de bus que utilizaban toxicómanos de Granada, como Florent, para ir a pillar la dosis.
Tampoco no nos debemos olvidar de temas individualistas y triunfalistas como “La Copa de Europa”, una opereta con arreglos sinfónicos que pone el broche de oro a un LP que tuvo todo este caldo de cultivo.
El tiempo cura el dolor, pero a veces queda grabado en una obra de arte.
El arte del disco lleva la firma de Javier Aramburu, que propuso el dibujo de la X, como símbolo de toxicidad.
La contraportada muestra a 4 astronautas al borde del precipicio que conllevaba esa X tóxica.
No hace falta decir quiénes eran y qué representaba ese agujero negro…
El disco bebe de numerosas referencias y, de hecho, hay un par de melodías fusiladas: ‘Segundo premio’ replica ‘Promesses’ de Etienne Daho, y ‘Cumpleaños total’ hacía lo mismo con ‘Rebelde sin caspa’, de Beef.
En la Unión Soviética, escuchar rock o jazz podía considerarse un acto subversivo.
Los jóvenes rusos más inconformistas y amantes de estos estilos musicales tuvieron que idear un método para esquivarlo.
Hoy, en el #hilodemusicaligera: ‘Música en los huesos’
Durante la era soviética, géneros como el jazz y el rock estaban prohibidos por considerarse decadentes y peligrosos para la moral comunista.
Escuchar a artistas como Elvis Presley o The Beatles era un acto subversivo.
Sin embargo, los jóvenes soviéticos, conocidos como Stilyagi, desafiaban esta represión vistiendo al estilo occidental y buscando formas clandestinas de acceder a la música prohibida.
Unidad de Desplazamiento (2000) es un disco clave en la historia de Los Planetas. Un álbum de tránsito entre la angustia de Una semana… y la experimentación futura.
Hoy, en el #hilodemusicaligera, un análisis en profundidad: si contexto, su sonido y sus canciones, una por una.
Para entender este disco, hay que hablar del momento vital de la banda.
Venían de firmar Una semana en el motor de un autobús (1998), un disco que marcó un antes y un después en su carrera.
Ese álbum fue su obra más complicada. Con J procesando el bache de su reelación con Florent a través de letras cargadas de amor y desesperación, pero tambien de drogas y de soledad.
El tortuoso proceso para dar forma a su tercer trabajode estudio quedaría reflejado en el disco.
“Somos más populares que Jesús”. Esta frase de John Lennon al Evening London Standard en 1996 pasó desapercibida en un primer momento pero tres meses después generó una ola de odio en Estados Unidos. Hoy, en el #hilodemusicaligera, “El linchamiento sin redes a los Beatles”.
Hace 57 años, el 4 de marzo de 1966, el Evening London Standard publicó un perfil de John Lennon escrito por la periodista Maureen Cleave, amiga de los Beatles.
“¿Cómo vive un Beatle?” repasaba la existencia, creencias, aficiones y sueños de cada miembro de la banda.
John habló de dinero, coches, su afición por la lectura, de la musica hindú y de su escasa actividad física.
“Prefiero no realizar ninguna actividad física, nada que implique un desgaste. Soy la persona más vaga del mundo. Si hay que moverse, sólo me interesa el sexo”.
Adele tuvo que ceder a las presiones de su discográfica para terminar el disco seis meses antes de lo previsto.
Sony quería capear posibles retrasos en la fabricación y que el vinilo estuviera a la venta el 19 de noviembre, fecha de lanzamiento en plataformas digitales.
El ingeniero de masterización de Sterling Sound, Ryan Smith, tuvo que cortar más de 20 juegos de placas (cada uno con cuatro lados para representar el doble LP).