Parece un plan sin fisuras obligar a un propietario a pagar los gastos de comercialización y gestión del alquiler de la vivienda si la alquila "para todo el año" y si la alquila únicamente para la temporada (arrendamiento distinto de vivienda, no).
Adivinen cómo la alquilará.
Luego, a preguntarse por qué no sale vivienda al mercado y a apretar los puñitos porque la falta de oferta presiona los precios al alza.
Son monos pilotando un avión con pasajeros.
Ocurrirá lo siguiente:
-Propietario arrendará por temporada (uso distinto de vivienda).
-Repercutirá honorarios de profesionales en la renta mensual.
- Solicitará, además del mes de fianza obligatorio, 1 (o 2) más en concepto de garantía adicional.
Todo bueno para el inquilino.
Eso sin contar con la proliferación de acuerdos sin asesoramiento profesional que, como todo el mundo sabe, redundarán en beneficio del arrendatario en un mercado donde la demanda es infinitamente superior a la oferta. Si te gusta bien. Si no, que pase el siguiente.
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Nota: como alguien que (creo) que sabe algo del tema. Quien diga que va a movilizar, no 50.000, sino 1.000 viviendas del SAREB, no tiene ni puta idea de lo que está hablando. Pero ni puta idea. O eso, o miente a sabiendas de que miente.
Ni conoce la tipología general, ni la localización, ni el estado de esos inmuebles, ni la gestión ni los costes o la inversión necesaria para poner en el mercado UNO de esos inmuebles. Eso para empezar.
Ni el alcance de los acuerdos con las adjudicatarias del "servicing". Por no hablar de los recursos que la Administración (a todos los niveles) debería destinar. La Administración que apenas sabe gestionar una línea de ayudas de alquiler o una promoción de 15 viviendas VPO.
Algo que deberían aprender los jóvenes, desde muy pronto, es que no hay peor enemigo de la clase trabajadora que los partidos de izquierdas.
En mi opinión, ese es uno de los principales desafíos estratégicos y pedagógicos de nuestros días.
No hay punto programático que defiendan los partidos tradicionales que no sea dañino para la clase trabajadora. Ni transiciones energéticas depauperantes, ni aranceles idiomáticos, ni delirios de Género, ni políticas inflacionistas, ni limosnas en forma de aumento del SMI.
Ni regulaciones del crédito o del alquiler que expulsa de los circuitos tradicionales a los más vulnerables, ni la ecodesindustrialización, ni las cuotas de género que ponen bajo sospecha a toda mujer de éxito, ni la satanización de la masculinidad,...
Nada. Cero.
Nota: Cuando se habla de limosnas de 200€ o de facilitar el acceso de la población a los alimentos primarios como un logro o algo bueno, estamos constatando un fracaso económico y social. Asumirlo como positivo es normalizar la degradación, la beneficencia y la dependencia.
No son calamidades sobrevenidas o inevitables. La desastrosa transición y la dependencia energética, el descontrol de oferta monetaria, la deuda pública impagable o la desindustrialización tienen responsables. Hay responsables de que cada día la gente sea más pobre.
Aplaudir una puta limosna de 200€ o que transitoriamente dejen de robar cuando compras alimentos primarios es un fracaso. Es el sueño húmedo del socialismo y el asistencialismo. Partirle las piernas a la gente y luego prestarle una muleta.
Os van a hacer vivir en una permanente cuenta atrás. En un eterno estado de preocupación y desasosiego del que sólo podréis salir de su mano. Crearán el problema y se presentarán como la solución. La sensia y los sentíficos.
Hubo un tiempo en el que la ciencia era el conjunto de métodos y teorías que desembocaban en una conclusión. Hoy se predetermina una conclusión y se llama ciencia a todo el desarrollo teórico posterior que permite sostenerla y justificarla. Es parecido, pero muy diferente.
Se ha instalado en la sociedad la idea de que el diseño de una transición energética irreal, irrealizable y absurda y la cesión de la soberanía energética a los sátrapas del mundo fueron sucesos accidentales e inevitables, como un ciclón o un terremoto. Y no.
Hay responsables. No cabe esperar que asuman su culpa los padres del engendro, burócratas europeos, los palmeros de la Agenda al frente de cada país miembro y los activistas regados de dinero ruso y chino, pero sí pedir que no persistan en el error, que es lo que están haciendo.
Nos han metido en un modelo económico y social basado en la improvisación, en la incertidumbre y en la imprevisibilidad y pretenden sacarnos de él con la improvisación, la incertidumbre y la imprevisibilidad.