Abro hilo para contar algo que a mucha gente le parecerá una pavada, pero que a mí me hizo la semana. Hoy en el Parc des Princes hubo un grupo numeroso de gente que silbó a Lionel Messi. Hasta ahí ninguna novedad, una manifestación como cualquier otra.
Si bien eso me pareció una estupidez, provocó algo increíble. A medida que pasaban los minutos, y que Leo entraba más en juego, se generó algo que jamás había visto en un evento deportivo. Aparecieron LOS NENES.
Sí, los niños presentes no pensaban tolerar semejante injusticia y empezaron a hacerse notar. Primero con gritos, en diferentes idiomas y con distinto alcance. Después con palmas. Y cuanto más avanzaba el reloj más se hacían escuchar.
Mientras un grupo de adultos se creían vivos por insultar a Messi, los niños los tapaban con aplausos, saludos y cánticos. Y los niños, emocionalmente más desarrollados que ese grupo de tontitos necesitados de atención, dominaron la escena.
Porque a medida que los nenes gritaban, los adultos que estaban con ellos empezaron a acompañar esas muestras de cariño. Con sonrisas, con aplausos, como podían...
Y así llegamos a un punto en que la gran mayoría del estadio no dudó: "Messi, Messi, Messi". Iniciado por niños, acompañado por todos. La canción más simple y más escuchada de las últimas décadas del planeta deportivo dominó la escena.
Ver a miles de niños sonriendo y cantando por Messi es una experiencia única. Porque después de que el Parc se una en un "Messi, Messi" (sí, Meeeeeessi, Meeeeeeessi) que terminó con un aplauso generalizado, en sus caras solo se distinguía orgullo, alegría y plenitud.
Messi no genera más que la cosa más importante de todas: ilusión. Lo que provoca en los más chicos lo diferenciará de cualquier figura pública para siempre.
Hoy el Parc des Princes intentó silbar a Lionel. Pero terminó gritando Messi.
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