Continuando con el hilo anterior acerca de la oposición entre la Tesis de Reconstrucción y la Tesis de Reconstitución del Partido Comunista, profundicemos en la misma cuestión desde la perspectiva de la naturaleza del Partido.
Como hemos visto anteriormente, lo que se dirime en el debate entre estas dos tesis antagónicas no es tanto la conciencia de la necesidad de rearmar al sujeto con su instrumento fundamental de lucha para la revolución sino el cómo se aborda ese proceso.
PCR, La Forja nº7, 1995:
En primer lugar, el prisma de la Reconstrucción adopta el punto de vista individualista y contractualista burgués; el revisionismo generó la desorganización de los comunistas, por tanto éstos habrán de juntarse en aras de la firma del contrato de “unidad comunista”.
Op.cit:
Es decir, para la Tesis de Reconstrucción las premisas de Octubre –cuyo ciclo continuaría abierto– aún permanecen inalterables y la ideología está dada; la tenemos ahí, en el marxismo legado por el viejo ciclo + la conciencia económica del movimiento espontáneo.
¿Qué faltaría? El elemento volitivo de la vanguardia proletaria para aparcar (“¡de una vez!”) todos aquellos “detalles” que nos separan y unirnos en torno a un “programa de izquierdas” (“¡¿Tan difícil es «ponerse de acuerdo»?!).
Pero en su “atajo” voluntarista para “re-construir” el Partido ya han perdido el abecé del marxismo, poniendo los consensos por delante de la lucha de clases. Para el marxismo, no hay unidad sin lucha.
Y es la lucha de dos líneas –como expresión de la lucha de clases en el plano teórico– el motor que impulsa el desarrollo del marxismo y que determina la imposición de las ideas correctas en aras de conquistar la unidad (la unidad se conquista en la lucha, no se acuerda).
Si la ideología está dada, ¿Para qué el debate? ¿Para qué la lucha de dos líneas? Si el ciclo sigue abierto, ¿Para qué el Balance? Si tan sólo cunde la desorganización, ¿Por qué no organizar ya el PC? Unas premisas tan superfluas conducen al partido burgués de masas.
LF nº7:
Recapitulando, vemos que de una y otra tesis se derivan concepciones del Partido opuestas: la individualista y contractualista de la Reconstrucción, que comprende el PC como relación intersubjetiva de sus militantes;
y la visión materialista de la Reconstitución que entiende el PC como una relación social entre vanguardia y masas establecida en torno a las tareas objetivas de la revolución, no alrededor de la voluntad de los militantes.
Op. cit:
La concepción del Partido de Nuevo Tipo se erige sobre el punto de vista de las relaciones sociales (entre vanguardia y masas); se construye como “suma de organizaciones” y no como “agregado de individuos”.
Lenin, 'Cómo V. Zasúlich acaba con el liquidacionismo', 1913:
La fusión dialéctica de la vanguardia con sus masas requiere de una serie de mediaciones, una “cadena de eslabones” que ejercen de intermediarios entre el centro revolucionario y la organización de masas.
Lenin, 'Carta a Smidovich', 1902:
De lo hasta aquí explicado se extrae, por tanto, que la vinculación mediata entre vanguardia y masas exige una línea de masas, que gravita en torno a la ideología revolucionaria en su centro.
LF nº7:
Un inciso con respecto a este último punto. Sobre la línea de masas revolucionaria y la importancia de combinar el trabajo legal con el ilegal, véase este hilo:
1. Separación entre las tareas de “crear el PC” y de “vincularse a las masas”.
LF nº7:
2. Criterio cuantitativo del desarrollo del PC, entendido éste como “organización de los comunistas”.
Op. cit:
3. Se incluye en el PC a todo obrero no comunista (la ideología se presupone).
LF nº7:
En suma, la Tesis de Reconstrucción, expresada habitualmente bajo la consigna de “unidad de los comunistas”, es la que abandera, reeditándola a cada paso, el conjunto del revisionismo ofreciendo más de lo mismo: programas de mínimos y raquitismo ideológico.
La Reconstitución expresa la recuperación de “ese «movimiento real que anula y supera el estado de cosas», esto es, la condición de posibilidad para la transformación revolucionaria de la humanidad en el presente momento histórico”:
Ninguna cita electoral burguesa, por muy “decisiva” que –“¡esta vez sí!”– nos la presenten los oportunistas, modifica en modo alguno el profundo estado de derrota de nuestra clase y del comunismo.
Ante la farsa electoral y los pactos parlamentarios, el proletariado es la única clase que puede afirmar que es ajena a “las instituciones”, que allí no tiene representación; es, a lo sumo, un espectador.
Y ello es así porque el proletariado es la única clase que, por ahora, no es un sujeto político con capacidad de incidir en el curso de los acontecimientos de la arena política de la gran lucha de clases.
A propósito de este debate que surgió hace pocos días, precisemos las diferencias, con sus implicaciones, entre la Tesis de Reconstrucción y la Tesis de Reconstitución del PC, tan opuestas entre sí como lo son la concepción burguesa y la concepción proletaria del mundo.
La primera propuesta (la de Reconstrucción) es, a día de hoy, la que, consciente o inconscientemente, enarbola el grueso del revisionismo.
La segunda (Reconstitución) es únicamente defendida consecuentemente, en minoría, por el Comité por la Reconstitución.
Ambas propuestas constituyen dos respuestas diferentes a los interrogantes que todo comunista debe plantearse en torno al problema actual de la ausencia de Partido Comunista:
Destaquemos unas cuestiones adicionales que, con ocasión de los estallidos sociales en Francia, la barbarie imperialista del capitalismo trae de nuevo a la superficie.
Fuente: MAI “En torno a los sucesos de Gamonal e Hidum” (2014)
[] https://t.co/lHEljVh0TC https://t.co/Mya5N8JvHJnodo50.org/mai/Documentos…
Cuando las masas hondas del proletariado protagonizan estos estallidos, el revisionismo hace gala de su desprecio y su miedo de clase aristobrero. Temen esta violencia tanto como la burguesía. Por eso, son incapaces de comprender sus causas ni de ver su potencialidad política:
Desde su posición aristobrera, el revisionismo, en palabras de Marx, no ve en el proletario más que al obrero.
Concretamente, disocia al proletariado en, por un lado, el “obrero medio” disciplinado y, por otro, el ciudadano obediente:
La Línea de Reconstitución y su "función práctica": el marxismo revolucionario y la línea de masas.
Breve hilo:
Cuando se habla de práctica, de línea de masas, sucede que el comunismo dominante —al igual que en otras tantas cuestiones— maneja una concepción diferente a la Línea de Reconstitución.
¿Qué entiende, pues, la LR por masas y trabajo de masas?
En torno a la dialéctica entre conciencia (revolucionaria) y espontaneidad.
Breves apuntes acerca del punto de partida del movimiento revolucionario a la luz del '¿Qué hacer?' y la Línea de Reconstitución.
Hilo:
En una época de derrota ideológica del marxismo, de hegemonía del espontaneísmo en el seno de la vanguardia, es preciso aclarar cuál es la posición leninista —manipulada o incomprendida por parte del revisionismo— con respecto a la dialéctica conciencia-espontaneidad,
más concretamente en torno a la imposibilidad de elevar desde los estrechos márgenes de la resistencia la conciencia de los obreros al nivel de la conciencia revolucionaria,
¿Y no son acaso incompatibles resistencia y revolución en las condiciones actuales del MCE, en un momento en que el horizonte de la RPM está ausentes? ¿Tiene algún sentido hoy, desde una perspectiva de vanguardia, tener un pie en una y en otra? Veamos:
Si la tarea primordial es la reconstitución del comunismo y del Partido, dedicar esfuerzos, en una fase en la que aún no se ha constituido movimiento revolucionario, a intervenir en luchas espontáneas conduce a que las formas inferiores de organización
(Frente interclasista) prevalezcan sobre la superior (Partido Comunista); a que el elemento consciente vaya, a cada paso, a remolque de la espontaneidad y del estado de ánimo de las masas; conduce a una línea de retaguardia,