Infundir en el proletariado la necesidad de armarse es una labor permanente que los marxistas deben acometer en cualquier momento histórico, independientemente de que no sea la consigna inmediata del momento. Lenin (1905):
La defensa y difusión del principio de la violencia revolucionaria, de su inevitable empleo para derrocar a los opresores, se omite por lo general en la propaganda y agitación de los distintos destacamentos del Estado español, inclusive en aquellos que "han roto con lo viejo".
Este fenómeno está muy vinculado a su concepción de la revolución proletaria como fruto de la táctica-proceso, de modo que la toma del poder es relegada a un horizonte lejano cuya preparación irá resolviéndose sobre la marcha y en función del desarrollo de los acontecimientos.
Así, no perciben la importancia de concienciar a las masas sobre las tareas y etapas que deben atravesar para poder vencer a la burguesía e instaurar su dictadura revolucionaria.
En ese mismo sentido, al percibir la revolución como algo inverosímil, cuando enfrentan problemáticas concretas tienden a situarse como vagón de cola de las diferentes fracciones burguesas, por ejemplo, enarbolando la consigna oportunista de la "paz". Lenin (1905):
La falta de fundamentación científica de las premisas de la revolución proletaria, que exigen sumergirse en el Balance del Ciclo de Octubre, provoca que el MCE esté desorientado a la hora de plantear los requisitos de la revolución, lo que la conduce a derroteros oportunistas.
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En la obra "Grito de llamada" se incluye una conversación inspiradora entre Lu Sin y Chin Sin-Yi, donde se evalúan, metafóricamente, las posibilidades para la superación el orden social vigente:
Hoy, tras el fin de todo un ciclo de revoluciones proletarias, la “esperanza de destruir las casa de hierro” se ha disipado. Incluso el mensaje de quienes gritan o piensan en “gritar para despertar” a la “gente dormida” no contiene dicha esperanza.
En su posibilismo comparten el espíritu de la derrota: que la destrucción de la casa de hierro no es una tarea práctica, sino algo que llegará si la gente dormida se despierta… para defender entusiastamente su forma de vida entre las paredes de hierro.