Pongamos que estamos a finales de los 80, principios de los 90 en España. El terrorismo de ETA está en su máxima expresión y la población está hasta las pelotas. Un partido de extrema derecha, es decir el PP, gana las elecciones prometiendo "mano dura". 🧵
Cuando llegan al gobierno, vemos cómo la mano dura se materializa: más presencia de la Policía nacional y Guardia Civil en Euskadi, prohibición de partidos políticos, suspensión de derecho de reunión y asociación, etc.
ETA responde de la única manera que sabe: matando más. El conflicto se recrudece por ambas partes y llega un momento que el Estado involucra al Ejército y se comienzan a bombardear pueblos de larga tradición abertzale.
Cuando interna e internacionalmente se recrimina al Gobierno el exceso en la respuesta, éste se defiende diciendo que "está luchando contra el terrorismo", "está ejerciendo su legítimo derecho a la defensa", "los bombardeos son precisos", etc.
Más de 30k bajas civiles pero el Estado sigue erre que erre con el derecho a la defensa, todos los vascos son terroristas, etc. No entro en cómo, en este escenario ficticio, desocupaban caseríos de "terroristas" y se los adjudicaban gratis a "colonos" afines por no liarme
El caso es que, en este escenario ficticio, un día cualquiera de 1989 el Gobierno bombardea Irún otra vez en su búsqueda incansable de terroristas y su sacrosanto derecho a la defensa. La lista de muertos, todos vascos, todos terroristas incluye a un chaval moreno de 13 años que
se llama Borja Semper y que no crece para ser miembro "moderado" del PP, ni crearse una cuenta de Tuiter con el nick @bsemper ni decir las GILIPOLLECES que dice apoyando al estado genocida de Israel. Y hasta aquí el cuento de hoy, amigos.
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh