𝗘𝗻 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗿𝗿𝗼𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗿𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼: el posicionamiento internacionalista del Comité por la Reconstitución ante el escenario de Guerra y Reconstitución y las tareas actuales de los comunistas.
Hilo:
1. El derrotismo revolucionario expresa el aspecto principal de la fórmula leniniana contra la guerra reaccionaria (imperialista), es decir; que oponer la guerra a la guerra pasa por vincular la derrota de “nuestro” Gobierno con la perspectiva estratégica de la RPM:
2. En el plano histórico, es la consigna universal –y de unidad internacionalista– que ha de enarbolar el proletariado de los países imperialistas (no así el de los países oprimidos) ante la tendencia ineluctable del capitalismo hacia la Guerra abierta y la masacre entre pueblos.
3. En el plano político, la consigna se enmarca en un nuevo escenario (Guerra y Reconstitución) en que los tiempos “pacíficos” en que hasta ahora se desarrollaba el proceso de reconstitución o bien han llegado a su fin o bien podrían hacerlo en el corto plazo.
4. Para q el derrotismo revolucionario no sea una consigna vacía o abstracta, el CxR no deja de vincularla con las tareas objetivas de la revolución que, de manera prioritaria, interpelan hoy a la vanguardia proletaria en todos los países: reconstitución ideológica del comunismo.
5. El derrotismo revolucionario, al concretarse en la propaganda por el derrocamiento del gobierno propio (traición del proletariado a “su” patria), pone, así, en primer término –contra el socialpacifismo o el defensismo patriota– la violencia revolucionaria
por la destrucción del Estado burgués mediante la Guerra Popular dirigida por el PC (hoy por reconstituir). Ello le exige a la vanguardia un ajuste de la táctica comunista que articule lo general (principios revolucionarios) con lo particular (Línea Política).
6. De tal modo, el derrotismo revolucionario sitúa el papel de la vanguardia proletaria en primer plano para “hacer de la lucha contra la guerra imperialista un hilo conductor de la línea de masas de la vanguardia comunista”:
El derrotismo revolucionario es, pues, la consigna justa que permite un ajuste del Plan en aras de asentar y definir la Línea General de la RPM, desarrollar el Balance y la lucha de dos líneas contra el revisionismo al tiempo q se reelabora el marxismo como teoría de vanguardia.
PD: para un estudio más profundo de la vinculación de la consigna del derrotismo revolucionario con la política revolucionaria, se recomiendan los documentos reunidos en este enlace: reconstitucion.net/index.php?rout…
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La indigencia ideológica del MC en general –huérfano de la ideología revolucionaria tras más de 30 años del fin del Ciclo de Octubre– cristaliza en el sentido común economicista de «estar» y «participar» en todos los «espacios» y frentes de las masas.
Esta táctica, fruto del paradigma espontáneo de la revolución burguesa (1789-1917) del que se nutrió el viejo ciclo, que no dejaba de vincular a la vanguardia revolucionaria con las masas como dos elementos extraños en relación de exterioridad, fue desarrollada
durante la amplia experiencia del pasado ciclo hasta agotar todo el potencial y las posibilidades revolucionarias que las premisas históricas del Ciclo de Octubre (entrelazamiento entre revolución burguesa y proletaria) podían contener.
En medio de la derrota actual del comunismo y sin mediar aún su reconstitución, que un cuadro comunista “participe” en el movimiento burgués (espontáneo) de masas no coadyuva, ni por asomo, a transformar al movimiento en comunista sino al cuadro comunista en burgués.
“Las masas de las que fundamentalmente aprende la vanguardia proletaria son las masas de avanzada de la historia, las que protagonizan los momentos decisivos y determinantes de la misma,
las que se encuentran en las encrucijadas de los saltos cualitativos que marcan el devenir de la humanidad, no las dadas en la empírica inmediatez circundante.”
–Comité por la Reconstitución, Línea Proletaria nº 0, 2016
Esta brillante reflexión del joven Marx nos señala a los comunistas algo de especial relevancia: que nuestra mayor motivación y “vocación” en la vida –nuestra “realización personal”– pasa por aspirar a convertirnos en 𝗰𝘂𝗮𝗱𝗿𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀.
La educación, la conciencia y la toda la cultura de la sociedad burguesa moldean al individuo medio para explotar su talento, su habilidad y vocación individuales en cualesquiera de las múltiples profesiones , oficios y ocupaciones ultraespecializadas y subordinadas por entero
a la lógica de la mercancía, la extracción y/o distribución de plusvalía y la reproducción de la tasa de ganancia.
En la sociedad burguesa, cada individuo particular, preocupándose por sí mismo, conformándose con “realizarse” en y por su profesión, se limita a participar,
Frente a un chovinismo cada vez más hegemónico –que erige en sujeto a la nación– los comunistas debemos defender los principios universales de la Revolución Proletaria y del internacionalismo proletario contra los prejuicios nacionales de esta lacra oportunista:
1. Los proletarios conscientes no nos apegamos a una “tierra española” ni España “nos pertenece”. Somos parte de una causa superior al territorio delimitado de una patria o de una “cultura nacional” (ya sea española, inglesa, rusa, etc.):
2. El comunismo, por su contenido, eleva al proletariado, no a la “condición de clase nacional” –como tergiversan estos oportunistas–, sino a la condición de clase revolucionaria, dirigiendo su lucha de clase a la unión internacional de los obreros y a la fusión de las naciones.
El proletariado es incesantemente –y cada vez más– disciplinado, humillado y asesinado por la dinámica "natural" reproducida en y por las relaciones sociales del orden capitalista. Miseria y muerte, es lo que puede ofrecer la democrática y liberal dictadura de la burguesía.
Lo peor que puede hacer el proletario de vanguardia en estos tiempos d crisis y catástrofes permanentes es rendirse ante sus esclavistas, entregarse al nihilismo existencial y aceptar con resignación la época de capitalismo senil (imperialista) como algo inamovible e insuperable.
En la clase proletaria anida el potencial de la emancipación universal, pero ello exige hacer verosímil la revolución como horizonte emancipador para así llevar tal misión histórica mucho más lejos que las clases revolucionarias que le precedieron.
Continuando con el hilo anterior acerca de la oposición entre la Tesis de Reconstrucción y la Tesis de Reconstitución del Partido Comunista, profundicemos en la misma cuestión desde la perspectiva de la naturaleza del Partido.
Como hemos visto anteriormente, lo que se dirime en el debate entre estas dos tesis antagónicas no es tanto la conciencia de la necesidad de rearmar al sujeto con su instrumento fundamental de lucha para la revolución sino el cómo se aborda ese proceso.
PCR, La Forja nº7, 1995:
En primer lugar, el prisma de la Reconstrucción adopta el punto de vista individualista y contractualista burgués; el revisionismo generó la desorganización de los comunistas, por tanto éstos habrán de juntarse en aras de la firma del contrato de “unidad comunista”.