Hacia el final de la Nueva Orientación, el PCR advierte que la reconstitución ideológica “(…) presenta más un perfil político que puramente teórico”. Esto choca con la caricatura frecuente que dibuja una LR sin práctica ni política. Abundemos en su significado.
Comencemos aclarando qué se entiende por política desde el punto de vista científico. La política se trata de la relación y lucha de todas las clases entre sí por la conquista del poder, siendo, por tanto, el Estado donde se concentra el contenido de la política.
Esto ya informa de que la política revisionista de seguidismo del mov. espontáneo es una rebaja de este concepto. Se sustituyen las contradicciones de la gran lucha de clases y necesidad de tomar el poder por la posibilidad de incidir mínimamente en un sitio hoy y otro mañana.
El Plan de Reconstitución tiene un perfil político en la medida de que responde a la correlación de fuerzas entre proletariado y burguesía (derrota del comunismo y reacción) y establece los medios y etapas para subvertirla.
En concreto, la reconstitución ideológica, como primera etapa, parte de la pérdida de referencialidad del comunismo en el seno de la vanguardia teórica. El agotamiento del marxismo heredado tras el cierre del Ciclo de Octubre le incapacita para ser otra vez teoría de vanguardia.
Así, el contenido de las tareas de esta primera fase es teórico. Se trata de reelaborar el marxismo desde la formación y el Balance histórico. Pero ello adopta una forma política porque se desarrolla mediante la lucha de clases teórica (Engels), acumulando fuerzas de vanguardia.
Desde el deslinde con corrientes burguesas y los posicionamientos independientes de la vanguardia m-l se demuestra la superioridad de la respuesta comunista a las contradicciones sociales. Por ello, la reconstitución ideológica debe ir en paralelo al proceso social (LP8).
Aún no puede incidir en él revolucionariamente, su radio de acción es el de la conciencia individual (no hay práctica social en unidad con la conciencia comunista), pero se imbrica en él desde su línea política, sentando las premisas intelectuales para la reconstitución del PC.
En su aspecto práctico la reconstitución ideológica supone la construcción de vanguardia y la recuperación de la hegemonía del marxismo. Esto abre una nueva correlación entre revolución y reacción que le permite dar paso a etapas en las que la política adquiere mayor centralidad.
Con estas ideas, podemos concluir que el trasfondo de las tareas políticas de la reconstitución ideológica no es político, lo que no encierra contradicción alguna. La N.O. las resume bajo la noción de “universidad obrera”.
Es el Partido Comunista el punto de inflexión entre la etapa que gira en torno al debate y la discusión teórica (dialéctica racional, protagonista en la Reconstitución) y la etapa de revolución abierta, de la “práctica social”. Es un cambio cualitativo, no sólo cuantitativo.
El PC es la conquista de una nueva unidad entre conciencia y mundo. Unidad que supone la capacidad para transformar el mundo de acuerdo a la conciencia revolucionaria, y también la transformación de esa conciencia *ahora a gran escala* por el cambio de las relaciones sociales.
Desde el Comité por la Reconstitución, se ha desplegado una campaña de agitación en los últimos días contra la guerra inter-imperialista en Ucrania y su posible escalada con las "inocentes" propuestas del bloque occidental.
Como ya enseñó el ejemplo internacionalista que protagonizó el bolchevismo ante la I Guerra Mundial, una situación como esta exige que la vanguardia marxista-leninista, si es digna de tal nombre, enarbole el derrotismo revolucionario.
educando a las masas en el internacionalismo, en la necesidad de redigir las armas contra su Estado propio, en su traición, al señalar la culpabilidad de su burguesía, que al igual que la del resto de los países beligerantes son "las peores" a decir de Lenin.