Camaradas, ponemos a vuestra disposición un artículo con el que intentaremos aportar algunas claves elementales para la resolución de la mal llamada «cuestión de la mujer/de género», ubicando el centro de la problemática en la familia.
Y es que las organizaciones autodenominadas revolucionarias tienen la necesidad ineludible de combatir el feminismo como ideología del nuevo orden burgués sin renunciar a la pugna por la «emancipación de género» como momento particular de la universalidad del proyecto comunista.
Un feminismo, por cierto, mucho más imbricado en el desarrollo de la práctica de multitud de comunistas, incluso de aquellos que dicen rechazarlo frontalmente.
Para tal fin, iniciamos nuestro artículo ubicando el feminismo en el momento histórico actual, deslindándolo en los dos campos en pugna y centrándonos en aquél que generalmente es comprendido como su «ala izquierda».
Seguimos con el análisis del otro «bando», aquél que, amparándose en el materialismo vulgar, dice defender verdaderamente a la mujer. Realizamos un repaso al variopinto ejército de la «Razón», conformado por los defensores conscientes o inconscientes del feminismo «derechista».
Luego, ante el sistemático recurso a un «materialismo» burdo como caballo de Troya de la reacción, y ante un idealismo constructivista que tiene en el moralismo su única proyección política, introducimos la restitución del materialismo verdaderamente dialéctico
como condición de posibilidad para depurar las desviaciones que, como hemos demostrado, abundan en «nuestras» filas.
Finalmente, y antes de lanzar nuestras breves conclusiones, volvemos al inicio para enfrentar las posiciones del feminismo interseccional «progresista», incapaz de destruir el orden dado, excelente en lo tocante a reforzarlo.
Eso sería todo, camaradas. Esperamos que este artículo os sea de utilidad y, como siempre, esperamos vuestras aportaciones, correcciones y sugerencias. ¡Saludos comunistas!
La guerra afgano-soviética, que empezó oficialmente el 25 de diciembre de 1979, es bien conocida. Sin embargo, no fue la primera vez que la Unión Soviética intervino militarmente en Afganistán.
Hoy trataremos brevemente la primera intervención soviética en el país: la de 1928-1929. Os recordamos que el tema del hilo ha sido escogido en nuestro grupo de Telegram, en el que os recomendamos seguirnos y, como siempre, os recomendamos también algunas lecturas sobre el tema:
La intervención soviética en Afganistán de 1929 requiere contexto, pues está íntimamente vinculada con la llegada del poder soviético en Asia Central. La región de Asia Central, como el Cáucaso, fue conquistada por el Imperio Ruso a lo largo del s. XIX.
El imperialismo en Vietnam |🇻🇳
Vietnam, como el resto de la península de Indochina, estuvo sometida al yugo colonial francés entre 1887 y 1954. El dominio francés sobre el territorio fue especialmente sangrante, siendo que se basó principalmente en la extracción de materia prima.
Antes de entrar en materia, la temática de este hilo fue escogida entre otras mediante encuesta por nuestros suscriptores del canal de Telegram. Para participar en futuras encuestas os animamos a seguirnos también en nuestro canal de Telegram, enlace en la bio.
En Vietnam la compañía Michelin, por ejemplo, regentaba y gobernaba las plantaciones de caucho, en las que los trabajos forzados, la disentería y la malaria estaban a la orden del día. La esperanza de vida en uno de estos campos de trabajo rara vez superaba los cinco años.
La regularización anunciada por Pedro Sanchez es presentada por el lado izquierdo de la palestra parlamentaria burguesa como un gesto humanitario progresista y, por la derecha, como una hecatombe migratoria sin precedentes.
Expliquemos primero en qué consiste esto exactamente. Para empezar no se trata de nacionalizaciones, sino de regularizaciones. Huelga decir que los regularizados no podrán votar.
La regularización implica el permiso de residencia, el permiso para trabajar en todo el Estado, el acceso a los servicios públicos y, claro, que los regularizados pagarán impuestos.
Camaradas, hoy publicamos el artículo «Fascismo de Nuevo Tipo», en el que intentamos describir la forma que el fascismo adquiere en el siglo XXI y realizamos una serie de apuntes estratégicos en la lucha contra él.
En la actualidad, y en un contexto prebélico, los Estados de todo el globo se preparan para la contienda, haciendo especial énfasis en el frente interno: incrementan la represión, suprimen los derechos democrático-burgueses y engrosan las filas de sus aparatos represivos.
Introducimos la cuestión recuperando el artículo «Combatir al fascismo en todos los frentes: política comunista y estrategia antifascista», publicado por nuestros camaradas de @proletariat_org.
Se hace mucho hincapié en el auge del fascismo y/o de la reacción, pero se presta demasiada atención al combate callejero, a los grupos paraestatales. El fascismo moderno se desplegará directamente desde el Estado. Así lo demuestra USA.
Las maniobras del DOGE a principios de 2025 se corresponden con el disciplinamiento ideológico del funcionariado, y no con la mejora de la eficiencia. Recordemos que los Estados democráticos modernos descansan en el
principio del funcionariado «apartidista» como base del buen funcionamiento del aparato estatal en condiciones de normalidad burguesa. La ideologización del funcionariado –no de sus elementos individuales, sino del grueso del cuerpo–,
Ante lo confusa que pueda resultar a simple vista esta situación y debido al silencio mayoritario entorno a la cuestión por parte del MCE, algunas aclaraciones sobre el acuerdo con Mercosur ya que tiene más importancia de la que se le está dando:
Empecemos por el principio: el Mercosur es un bloque comercial compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que define su propósito del siguiente modo:
O, lo que es lo mismo, fortalecer la proyección económica externa de las burguesías de los países que lo conforman –pero especialmente las de Brasil y Argentina–.