Camaradas, ponemos a vuestra disposición un artículo con el que nos proponemos esclarecer cuales son los rasgos generales del proletariado marroquí en España.
Y es que si hemos tratado esta cuestión de forma recurrente no es por fetichismo u obsesión, sino porque el odio al proletariado inmigrante es uno de los pilares sobre los que se erige el programa de masas del fascio actual.
En esta ocasión no hemos realizado ninguna división formal en el artículo. Sin embargo sí que podemos dividirlo en tres «momentos». En primera instancia, y tras la introducción, realizamos un breve repaso al tejido económico marroquí.
Vista la influencia inversionista del capital europeo en el país norteafricano, pasamos a ver cuál es la «exportación estrella» de Marruecos: el proletariado.
Es aquí que se inserta nuestro breve repaso de las condiciones y las dinámicas que afectan al proletariado marroquí explotado en suelo nacional.
La conclusión, camaradas, es que el proletariado español ha contraído una deuda con el proletariado marroquí; la misma que ha contraído con el proletariado del resto del globo: la del internacionalismo y la de la camaradería en la lucha final.
En fin, camaradas, esperamos que esta breve introducción os sea provechosa, especialmente en los tiempos que corren. Como siempre, esperamos vuestras críticas y comentarios. ¡Saludos comunistas!
La reforma es algo más «astuta». No es que la jubilación se alargue a los 70, es que se introduce un incentivo que permite cobrar el sueldo y la jubilación del siguiente modo:
66 años: 45% de la jub.
68 años: 65% de la jub.
69 años: 80% de la jub.
70 años: 100% de la jub.
Ahora, y he aquí la trampa: el salario es el pago que el capitalista realiza a cambio de la fuerza de trabajo que ofrece el trabajador y cuya función básica es permitir que esta fuerza de trabajo se restaure. Lo que implica esta «recuperación» varía geográfica y temporalmente.
La pensión se deduce de las retenciones salariales del trabajador. Cuando paga la pensión el Estado actúa como un administrador que ahora devuelve el dinero al trabajador. La pensión es, entonces, una especie de salario «diferido».
La ley laboral soviética, tal y como queda tipificada en el código de 1920, no solo plantea una concepción del trabajo radicalmente diferente a aquella de la legalidad burguesa, sino que contiene artículos que el social-liberalismo tildaría de «inaplicables». Veámoslo.
Hemos de decir que este código del trabajo, que precedería y serviría como base para sus subsiguientes revisiones -a excepción de la implementada en 1956 con el VI Plan Quinquenal- se implementa en plena Guerra Civil, y sería «suavizado» en su reedición de 1922.
De entrada, el trabajo es derecho y deber [Captura I]. Esto es algo que queda tipificado en la Constitución de la R.S.F.S.R. de 1918 y en la reforma constitucional de 1936 [Captura II].
Camaradas, ponemos a vuestra disposición un artículo con el que intentaremos aportar algunas claves elementales para la resolución de la mal llamada «cuestión de la mujer/de género», ubicando el centro de la problemática en la familia.
Y es que las organizaciones autodenominadas revolucionarias tienen la necesidad ineludible de combatir el feminismo como ideología del nuevo orden burgués sin renunciar a la pugna por la «emancipación de género» como momento particular de la universalidad del proyecto comunista.
Un feminismo, por cierto, mucho más imbricado en el desarrollo de la práctica de multitud de comunistas, incluso de aquellos que dicen rechazarlo frontalmente.
La historiografía burguesa hace un énfasis histriónico en las particularidades de todos y cada uno de los señores de la guerra que se alzaron en China entre 1916 y 1949, tal vez en aras de reducir la participación de los comunistas chinos a otra «mera fracción» opositora más.
La realidad, sin embargo, es que tras la caída de la dinastía Qing existe una pugna por el poder en el bando de los revolucionarios del Tongmenghui, cuyas facciones se agrupan, a grandes rasgos, en dos polos. Por un lado, los caudillos militares, que se arremolinan en gran
medida alrededor de Yuan Shikai hasta su autoproclamación como emperador Hongxian en 1915. El poder militar busca la destrucción de la casa imperial en tanto que agente centralizador, mas no persiguen, ni consciente ni decididamente, un cambio esencial en la fisonomía del país.
Pero, ¿qué necesita el trabajador? ¿Más reformas? ¿Más «democracia»? ¿Menos inmigrantes -es decir, menos trabajadores-? No, lo que necesita el trabajador es un fusil, el conocimiento y la determinación para usarlo. Organización, formación y combate.
El discurso de la izquierda social-liberal puede ser más o menos inflamado, más o menos centrado en la «lucha salarial». El capitalismo es cíclico, y después de la guerra que se aproxima vendrá otra. Tras la siguiente crisis, vendrá otra más. El trabajador morirá a los sesenta o
a los ochenta, y dejará atrás una vida miserable pero más o menos soportable. ¿Qué significa eso de que «la izquierda haga bien su trabajo? Porque el PSOE hizo un trabajo ejemplar durante la transición. Ejemplar para los intereses de la burguesía, claro.
Primero, y de entrada, España es uno de los países en los que más horas se trabaja en toda la Unión Europea. Aquí el gráfico, en que encontramos a los trabajadores desglosados por número de horas trabajadas.
Sigamos con la media de productividad. Al ser Vaquero pequeñoburgués tal vez se lamente por la exigua plusvalía que recibe, pero la baja productividad relativa a otros países de la UE responde a su menor tecnificación. Veamos la productividad media mensual por tamaño de empresa.