Trabajo se abre a no hacer absolutamente nada. Para los sectores en los que la contabilización del tiempo es una broma -como la hostelería- este cambio no significa nada. Para el resto, la media es de unas 37 horas trabajadas semanalmente, y este cambio tampoco significará nada.
Aquí la tabla del INE. Y esta «generosa» reducción de la jornada será recompensada a la patronal. Tal y como lo leéis: el Gobierno pagará a la patronal con el dinero del contribuyente a cambio de absolutamente nada.
Y CCOO, UGT y demás alimañas, como buenos apéndices del Estado que son, promocionan esta farsa como un gran éxito. De su camarilla de faraones sindicales y a sus cuadros expertos en devorar marisco ya no se puede esperar ni una manifestación simbólica.
Finalmente, a todos aquellos que hablan de la «posibilidad técnica» de reducir la jornada laboral; a ellos les recordamos que tal cosa es posible, sí, pero solo con el proletariado en el poder. La organización capitalista de la producción es un tope tan técnico como el resto.
Dicho en plata: el burgués no solo quiere, sino que necesita tener al proletario trabajando, especialmente en aquellos sectores en que la mecanización no es la opción más rentable o factible. Un ejemplo simple: la composición orgánica en la producción de la remolacha azucarera.
En fin, camaradas, os emplazamos a que leáis un este hilo que hicimos hace un par de semanas. En él repasábamos el despropósito general de todas y cada una de las propuestas que el Gobierno intenta tirar adelante en materia laboral. ¡Saludos comunistas!
Si algo ha demostrado la Historia es que el Estado burgués es el mayor enemigo del comunismo. El rechazo visceral hacia los «comunistas» que ganan elecciones burguesas debería ser practicada sin dudar. Pero es que lo del Frente Popular de Liberación cingalés es fascismo.
El ascenso de Kumara y del FPL empieza en el 2004, momento en que movilizan a la clase trabajadora cingalesa a favor de la coalición de gobierno: la Alianza de la Unión de los Pueblos por la Libertad, encabezada por el ultraderechista Partido de la Libertad de Sri Lanka.
¿La razón? Hacer efectiva la «Unión nacional» en la guerra contra los Tigres de Liberación del Eelam Tamil, organización militar del pueblo Tamil. Desde la victoria en el 2009, el gobierno cingalés ha seguido con su limpieza étnica empleando armamento pesado contra civiles,
«Este es un festival de ideas y cada uno tiene que expresar las suyas» resume perfectamente el fetichismo intelectual de este grupúsculo estrechamente vinculado al socio-liberalismo europeo.
Mientras «expresa» su rechazo al genocidio palestino sigue siendo cómplice a través del apoyo al Estado de Israel a través de su participación en los gobiernos y su complicidad con la burguesía imperialista.
El cinismo de la intelectualidad pequeñoburguesa es tal que ante un desesperado intento de protesta en contra del genocidio solo les queda apelar a la «libre exposición de ideas».
Este –presunto– segundo intento de asesinato de Trump es otro peldaño más en la escalada de violencia política en los Estados Unidos, que roza los máximos históricos de las últimas décadas. Y una violencia que no se dirige únicamente contra el proletariado.
La sociedad estadounidense está «polarizada» en base a paradigmas nítidamente burgueses. Por un lado, el «progresismo» abanderado por el Partido Demócrata, por el otro, el reaccionarismo del Partido Republicano, sometido por el fascismo que Trump galvaniza.
Esto demuestra que el Estado estadounidense está perdiendo la capacidad de sostener su dominación «normal». No es de extrañar en un país con una desigualdad en la distribución de la riqueza por encima de la de la Francia pre-revolucionaria,
Como el señor Paco Arnau ha tenido a bien bloquearnos porque no le ha gustado nuestra aportación, volvemos a compartir este hilo con algunas consideraciones sobre la nueva esperanza «comunista» del socialfascismo patrio.
Veamos el «comunismo» de Wagenknecht: 1. Impuesto progresivo a las grandes fortunas para reforzar la industria estratégica del país, pero las herencias y el patrimonio inmueble no se tocan. 2. El Estado fuerte para frenar «los grandes monopolios extranjeros».
De los monopolios nacionales solo se dice que: «Allí donde los monopolios son inevitables, la actividad de los proveedores que no agregan valor deben ser delegadas. La industria alemana es la espina dorsal de nuestra prosperidad y debe ser preservada».
El «comunismo» de Wagenknecht: 1. Impuesto progresivo a las grandes fortunas para reforzar la industria estratégica del país, pero las herencias y el patrimonio inmueble no se tocan. 2. El Estado fuerte para frenar -y citamos el programa- «los grandes monopolios extranjeros-.
De los monopolios nacionales solo se dice que: «Allí donde los monopolios son inevitables, la actividad de los proveedores que no agregan valor deben ser delegadas. La industria alemana es la espina dorsal de nuestra prosperidad y debe ser preservada».
3. «Bien común nacional» y soberanismo. O, lo que es lo mismo, fortalecer a la clase nacional -la gran burguesía alemana- y a su herramienta de dominación, el Estado, con tal que Alemania -y volvemos a citar-: «el objetivo es una Europa independiente de democracias soberanas».
A día de hoy, y según los datos del Ministerio de Interior, hay poco menos de 11.000 inmigrantes irregulares en España, un 0,02% del total de la población. Lo que el ejecutivo de Sánchez está haciendo aquí es aprovecharse de la existencia de una minoría absolutamente desangelada
para realizar propuestas que la burguesía y su Estado están dispuestos a cumplir pero que no suponen un cambio sustancial en el modelo demográfico. Dicho de otro modo, si el tanteo mediático les granjea buenos resultados, los telediarios pronto estarán colmados de recortes
de las expulsiones forzosas de este estrato del ejército de reserva. Este movimiento, como señala aquí @NombreFalso1231, se debe al viraje a la derecha del discurso político público. Pero discrepamos en aquello de que el PSOE haya comprado sus marcos.