Hoy, camaradas, la burguesía patria celebra su fiesta nacional, conmemoración de la reacción de este país. Así, ponemos a vuestra disposición un breve artículo sobre «El Día de la Raza»
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Porque en estos tiempos de creciente nacionalismo y atraso, de confusión y desasosiego, es preciso recordar que «en cada nación moderna existen dos naciones»
La discontinuidad retórica y simbólica fruto de dos dictaduras y una mascarada democrático-burguesa no deben ser excusa para plantear una revolución democrática;
no tiene cabida aquí el etapismo. España tiene mucho de retórica fascista, pero es plenamente democrática en términos burgueses.
La única tarea histórica pendiente es la revolución proletaria. Pero en días como este, que celebran al esclavista y al Guardia Civil, es preciso recordar que ha existido - y existe - otra España, la que a nuestro parecer simboliza la mirada desafiante de este niño:
la de los mineros asturianos, la de los comuneros castellanos, la de los huelguistas y la de los campesinos alzados.
No es hoy el día de toda España, sino el de su burguesía. El día del proletariado será obra suya, y todavía está por llegar.
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Hoy, a un año de la Operación «Inundación de Al-Aqsa», es de vital importancia comprender el mayor aprendizaje que ésta aporta al proletariado internacional. En estos tiempos oscuros en los que el liquidacionismo medra entre las ruinas del comunismo mundial,
la resistencia palestina señala el camino para los condenados de la Tierra. Y no lo hace mediante premisas morales. Ésta no simboliza la lucha «del bien contra el mal», como muchos se empecinan en afirmar. El genocidio en curso, consecuencia de la guerra de resistencia,
representa la forma más descarnada que la barbarie capitalista es capaz de desencadenar. El imperialismo sionista, respaldado por occidente, está poniendo en práctica los más elevados métodos de aniquilación industrial que la humanidad ha presenciado en décadas.
Hoy venimos a hablar de la vivienda en la Unión Soviética, un tema en boga del que se suele hablar sin conocimiento de causa. El hilo concluirá alrededor de 1945 e intentará ser breve, así que nos dejaremos muchas cosas en el tintero.
El 8 de noviembre de 1917, el IIº Congreso de Diputados, Obreros y Campesinos aprobó el «Decreto Sobre la Tierra». De este texto nos interesan los artículos 1, 2 y 4, que instituirán el marco legal de la propiedad sobre la tierra:
La vivienda, siendo una mercancía «adscrita a la tierra», seguirá una lógica similar. Es decir: la vivienda pertenece a la totalidad del pueblo soviético y el Estado Socialista, la dictadura del proletario organizado, será su gestor.
Trabajo se abre a no hacer absolutamente nada. Para los sectores en los que la contabilización del tiempo es una broma -como la hostelería- este cambio no significa nada. Para el resto, la media es de unas 37 horas trabajadas semanalmente, y este cambio tampoco significará nada.
Aquí la tabla del INE. Y esta «generosa» reducción de la jornada será recompensada a la patronal. Tal y como lo leéis: el Gobierno pagará a la patronal con el dinero del contribuyente a cambio de absolutamente nada.
Y CCOO, UGT y demás alimañas, como buenos apéndices del Estado que son, promocionan esta farsa como un gran éxito. De su camarilla de faraones sindicales y a sus cuadros expertos en devorar marisco ya no se puede esperar ni una manifestación simbólica.
Si algo ha demostrado la Historia es que el Estado burgués es el mayor enemigo del comunismo. El rechazo visceral hacia los «comunistas» que ganan elecciones burguesas debería ser practicada sin dudar. Pero es que lo del Frente Popular de Liberación cingalés es fascismo.
El ascenso de Kumara y del FPL empieza en el 2004, momento en que movilizan a la clase trabajadora cingalesa a favor de la coalición de gobierno: la Alianza de la Unión de los Pueblos por la Libertad, encabezada por el ultraderechista Partido de la Libertad de Sri Lanka.
¿La razón? Hacer efectiva la «Unión nacional» en la guerra contra los Tigres de Liberación del Eelam Tamil, organización militar del pueblo Tamil. Desde la victoria en el 2009, el gobierno cingalés ha seguido con su limpieza étnica empleando armamento pesado contra civiles,
«Este es un festival de ideas y cada uno tiene que expresar las suyas» resume perfectamente el fetichismo intelectual de este grupúsculo estrechamente vinculado al socio-liberalismo europeo.
Mientras «expresa» su rechazo al genocidio palestino sigue siendo cómplice a través del apoyo al Estado de Israel a través de su participación en los gobiernos y su complicidad con la burguesía imperialista.
El cinismo de la intelectualidad pequeñoburguesa es tal que ante un desesperado intento de protesta en contra del genocidio solo les queda apelar a la «libre exposición de ideas».
Este –presunto– segundo intento de asesinato de Trump es otro peldaño más en la escalada de violencia política en los Estados Unidos, que roza los máximos históricos de las últimas décadas. Y una violencia que no se dirige únicamente contra el proletariado.
La sociedad estadounidense está «polarizada» en base a paradigmas nítidamente burgueses. Por un lado, el «progresismo» abanderado por el Partido Demócrata, por el otro, el reaccionarismo del Partido Republicano, sometido por el fascismo que Trump galvaniza.
Esto demuestra que el Estado estadounidense está perdiendo la capacidad de sostener su dominación «normal». No es de extrañar en un país con una desigualdad en la distribución de la riqueza por encima de la de la Francia pre-revolucionaria,