No existe duda alguna de que el himno del proletariado es «la Internacional», escrito en 1871 por Pottier y musicalizado en 1888 por Degeyter. Pero la «Varsoviana» se postuló, al menos durante un tiempo, como firme sustituta.
Volvamos atrás en el tiempo, concretamente a la Polonia de 1883. Para este momento, Polonia era una de las regiones más desarrolladas del Imperio Ruso –junto con Finlandia–. Dada su cercanía con la Europa occidental,
sus conexiones terrestres y fluviales con Alemania, y su riqueza mineral, Polonia había iniciado un proceso de industrialización y urbanización de una escala considerable. La última insurrección nacional, el Levantamiento de Enero de 1863,
se había saldado con la victoria del Imperio. Fue en esta insurrección que el incipiente movimiento obrero polaco tuvo su bautismo de fuego; y fue aquí también que la Zemlya i Volya de Herzen y Chernishevsky se vio obligada a disolverse por primera vez.
Así, para la década de los 80, el proletariado de la actual Polonia se encontraba solo. La reciente derrota del movimiento campesino, el repliegue de la burguesía nacional-liberal y el crecimiento de la gran industria fueron el caldo de cultivo de una década convulsa.
En 1879, a razón de uno de estos enfrentamientos, Wacław Święcicki, poeta socialista, fue encarcelado. Sería en el Pabellón X de su celda de la Ciudadela de Varsovia que redactaría la letra, publicándola en 1883, tras su llegada del exilio siberiano
La melodía, basada en la «Marcha de los Zouaves de la Muerte», correría a cargo de Józef Pławiński, compañero de celda de Święcicki muerto en 1880 durante su traslado a Siberia.
La canción se popularizaría durante el gran periodo huelguístico de 1885, y para 1905 era una canción entonada a menudo por los socialistas de todo el Imperio Ruso. Dada su popularidad, Gleb Krzhizhanovsky, amigo de Lenin, cofundador del Grupo por la Emancipación del Trabajo,
miembro del Comité Central del PCUS entre 1924 y 1939 y jefe del Instituto de Energía de la Academia de Ciencias de la URSS , traduciría la canción al ruso durante su encierro en 1895 –el mismo por el que Lenin y la totalidad de los miembros del «Grupo» fueron detenidos–.
La traducción de Krzhizhanovsky, noble polaco de nacimiento, omitió toda referencia a Varsovia en aras de universalizar el himno. Su versión se hizo particularmente popular durante la Revolución de 1905, siendo la que terminaría por difundirse.
Aunque aquí, en España, la canción es más conocida como «Marcha Triunfal» o «¡A las barricadas!», himno de la CNT versionado por Ángel Miret y Valeriano Orobón.
Es interesante apreciar hasta qué punto un himno inicialmente comprendido como «nacional», fruto de una revolución democrático-burguesa con profundos tintes campesinos, terminó convirtiéndose en un himno proletario.
En la canción todavía quedan restos de este legado: la «santidad» de la causa, los «plutócratas» sustituyen a «los burgueses», etc. Y, sin embargo, la virulencia y la fuerza de su letra es clara como el día.
La «Varsoviana» es un remanente de otra era, una en la que el proletariado empezó a recorrer su propia senda, una en la que Polonia no era bastión de la reacción, sino vanguardia de la revolución.
En fin, y sin más dilación, aquí tenéis la letra original completa de la canción:
Y aquí tenéis la mejor versión que hemos podido encontrar según la letra original:
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh
A pesar de las diferencias formales que requiere cada aspecto de dictadura burguesa, los desmanes del nuevo Führer de Andorra muestran perfectamente la conjunción entre liberalismo y fascismo.
Y es que no se trata de ninguna contradicción el hecho de que este ser que vive crónicamente online haya pasado alegremente del liberalismo al fascismo de un tiempo a esta parte. La defensa a ultranza de la propiedad privada requiere precisamente de este «salto» lógico.
En tiempos de bonanza se les llena la boca con «la libertad». Libertad de opinión, de acción, de pensamiento, etc. Pero todo esto son entelequias. En realidad, lo que quieren es tener la libertad para seguir explotando y reproduciendo su condición de burgués.
La manifestación de este domingo ha estado marcada por cierto escarnio colectivo al PSOE y a Sumar por su hipócrita participación oportunista. Pero el hecho de que se unan tan fácilmente a ella no es el problema, sino la demostración del carácter de esta huelga.
Esta «huelga» ha sido convocada desde arriba, por un sindicato reformista cuyas aspiraciones y horizonte apenas llegan a algo similar al 15-M.
Realizada un domingo para que se paralice la menor cantidad de actividad económica y asista el mayor número de gente ya de por sí desconectada de la política reformista.
Hoy, camaradas, la burguesía patria celebra su fiesta nacional, conmemoración de la reacción de este país. Así, ponemos a vuestra disposición un breve artículo sobre «El Día de la Raza»
➡️ kursant.website/el-dia-de-la-r…
Porque en estos tiempos de creciente nacionalismo y atraso, de confusión y desasosiego, es preciso recordar que «en cada nación moderna existen dos naciones»
La discontinuidad retórica y simbólica fruto de dos dictaduras y una mascarada democrático-burguesa no deben ser excusa para plantear una revolución democrática;
Hoy, a un año de la Operación «Inundación de Al-Aqsa», es de vital importancia comprender el mayor aprendizaje que ésta aporta al proletariado internacional. En estos tiempos oscuros en los que el liquidacionismo medra entre las ruinas del comunismo mundial,
la resistencia palestina señala el camino para los condenados de la Tierra. Y no lo hace mediante premisas morales. Ésta no simboliza la lucha «del bien contra el mal», como muchos se empecinan en afirmar. El genocidio en curso, consecuencia de la guerra de resistencia,
representa la forma más descarnada que la barbarie capitalista es capaz de desencadenar. El imperialismo sionista, respaldado por occidente, está poniendo en práctica los más elevados métodos de aniquilación industrial que la humanidad ha presenciado en décadas.
Hoy venimos a hablar de la vivienda en la Unión Soviética, un tema en boga del que se suele hablar sin conocimiento de causa. El hilo concluirá alrededor de 1945 e intentará ser breve, así que nos dejaremos muchas cosas en el tintero.
El 8 de noviembre de 1917, el IIº Congreso de Diputados, Obreros y Campesinos aprobó el «Decreto Sobre la Tierra». De este texto nos interesan los artículos 1, 2 y 4, que instituirán el marco legal de la propiedad sobre la tierra:
La vivienda, siendo una mercancía «adscrita a la tierra», seguirá una lógica similar. Es decir: la vivienda pertenece a la totalidad del pueblo soviético y el Estado Socialista, la dictadura del proletario organizado, será su gestor.
Trabajo se abre a no hacer absolutamente nada. Para los sectores en los que la contabilización del tiempo es una broma -como la hostelería- este cambio no significa nada. Para el resto, la media es de unas 37 horas trabajadas semanalmente, y este cambio tampoco significará nada.
Aquí la tabla del INE. Y esta «generosa» reducción de la jornada será recompensada a la patronal. Tal y como lo leéis: el Gobierno pagará a la patronal con el dinero del contribuyente a cambio de absolutamente nada.
Y CCOO, UGT y demás alimañas, como buenos apéndices del Estado que son, promocionan esta farsa como un gran éxito. De su camarilla de faraones sindicales y a sus cuadros expertos en devorar marisco ya no se puede esperar ni una manifestación simbólica.