El capitalismo deja aflorar ligeramente sus límites internos en situaciones catastróficas como estas. Tal o cual gestión o administración burguesa seguramente no habría podido evitar el desastre, pues el capitalismo es un modo de producción y no de gestión.
Evidentemente, el PP ha sido especialmente inútil y responsable ante la situación al no haber detenido la producción -conociendo las predicciones- o al haber eliminado la Unidad Valenciana de Emergencias, entre otras brillantes ideas.
Pero no cabe aquí una defensa de «lo público» frente a lo privado. Pues el primero sigue también las lógicas capitalistas.
Van a ser días duros para los comunistas y para el proletariado en general – como lo son, por otro lado, todos los días bajo el yugo del capital-.
La barbarie cotidiana cobra una nueva dimensión tras la «catástrofe» natural de la DANA que ha azotado Valencia, Albacete y Málaga principalmente.
Ponemos catástrofe entre comillas porque esta nunca consiste en un «democrático» desastre divino, y cada vez menos. Basta con ver quién muere, de qué forma o quien se encuentra atrapado en el tejado de una nave industrial durante 12 horas antes de ser rescatado.
El desarrollo de las fuerzas productivas, con la ciencia a la cabeza, hace que la regulación del metabolismo con la naturaleza entrañe cada vez una mayor capacidad de control humano.
Sin embargo, el capitalismo, la supeditación de las potencias humanas a la valorización del capital, alberga una lógica propia que se interpone en esta perspectiva de control consciente en aras de preservar fines «humanos».
Los hechos de estos días denuncian claramente el agotamiento del índice de progresividad histórica del capitalismo. Las contradicciones se acentúan hasta niveles absurdos:
hace días que se sabía que la DANA golpearía con fuerza, y aun así el proletariado tuvo que ir ayer a trabajar – y hoy también, con los muertos aun calientes y los desaparecidos anegados -.
No obstante, la maquinaria estatal y mediática ya se ha puesto en marcha en su afán de legitimación: envío de la UME – unidad creada especialmente para lavar la cara del ejército -,
proliferación en los medios de historias lacrimógenas de solidaridad desinteresada, apelaciones a seguir las «indicaciones de las autoridades» trasladando la responsabilidad a nivel individual una vez se ha desencadenado la catástrofe, etc.
Y que no falte la referencia al cambio climático como arma arrojadiza y estandarte alrededor del cual alinearse acríticamente, con la internacional socio-liberal a la cabeza. La misma que hasta que los muertos no han estado encima de la mesa no ha empezado a hacer aspavientos.
Las consecuencias climáticas de la producción están provocando desastres naturales cada vez más graves que, en última instancia, destruyen las mismas fuerzas productivas que el capitalismo requiere para seguir con su movimiento. Y estas incluyen vidas proletarias.
Transformar la naturaleza mediante el trabajo, y hacerlo de forma anárquica, tiene como consecuencia estos cambios climáticos.
Inundaciones cada vez mayores, temperaturas cada vez más altas, fenómenos naturales cada vez más incontrolables, guerras por el agua y por recursos naturales.
Este es el mundo que viene, el de la barbarie. Y no debemos esperar compasión por parte de la clase burguesa.
La DANA y sus efectos no son un castigo natural, un hecho fortuito. La interacción con la naturaleza siempre está mediada históricamente y esta es la pregunta que los comunistas tenemos que poner encima de la mesa.
Queremos expresar nuestras condolencias a las víctimas de hoy, otras más que se suman a las consecuencias del capitalismo.
Pero no caben aquí tampoco unas simples lamentaciones. Como comunistas, nuestra responsabilidad es la de cumplir con las tareas necesarias para poder terminar con este modo de producción.
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El viraje de los sectores liberales hacia su fascistización -siendo consecuentes con la defensa de la propiedad privada y la ideología burguesa- hace que sean cada vez más comunes estas promesas de política de recortes en «gastos públicos innecesarios».
«No hay plata» afirmaba Milei en su primer discurso como presidente de Argentina. «Cuanto más grande es el gobierno, menos libertad tienes.» dice ahora el megalómano de Elon Musk.
La burguesía está dejando claro que debe aplicar medidas drásticas con tal de salvaguardar el movimiento del capital.
Sobre esto, un par de apuntes. Los Arditi del Poppolo no eran «antifascistas» en el sentido actual, sino un grupo heterogéneo con un marcado carácter «proto-fascista» en sus inicios. El grueso de sus integrantes rasos, de hecho, provenía de los Arditi fiumeses,
la tropa de choque con la que D’Annunzio, también «proto-fascista», estableció un pequeño feudo en la actual ciudad de Rijeka. Sobre esto hablamos aquí:
No existe duda alguna de que el himno del proletariado es «la Internacional», escrito en 1871 por Pottier y musicalizado en 1888 por Degeyter. Pero la «Varsoviana» se postuló, al menos durante un tiempo, como firme sustituta.
Volvamos atrás en el tiempo, concretamente a la Polonia de 1883. Para este momento, Polonia era una de las regiones más desarrolladas del Imperio Ruso –junto con Finlandia–. Dada su cercanía con la Europa occidental,
sus conexiones terrestres y fluviales con Alemania, y su riqueza mineral, Polonia había iniciado un proceso de industrialización y urbanización de una escala considerable. La última insurrección nacional, el Levantamiento de Enero de 1863,
A pesar de las diferencias formales que requiere cada aspecto de dictadura burguesa, los desmanes del nuevo Führer de Andorra muestran perfectamente la conjunción entre liberalismo y fascismo.
Y es que no se trata de ninguna contradicción el hecho de que este ser que vive crónicamente online haya pasado alegremente del liberalismo al fascismo de un tiempo a esta parte. La defensa a ultranza de la propiedad privada requiere precisamente de este «salto» lógico.
En tiempos de bonanza se les llena la boca con «la libertad». Libertad de opinión, de acción, de pensamiento, etc. Pero todo esto son entelequias. En realidad, lo que quieren es tener la libertad para seguir explotando y reproduciendo su condición de burgués.
La manifestación de este domingo ha estado marcada por cierto escarnio colectivo al PSOE y a Sumar por su hipócrita participación oportunista. Pero el hecho de que se unan tan fácilmente a ella no es el problema, sino la demostración del carácter de esta huelga.
Esta «huelga» ha sido convocada desde arriba, por un sindicato reformista cuyas aspiraciones y horizonte apenas llegan a algo similar al 15-M.
Realizada un domingo para que se paralice la menor cantidad de actividad económica y asista el mayor número de gente ya de por sí desconectada de la política reformista.
Hoy, camaradas, la burguesía patria celebra su fiesta nacional, conmemoración de la reacción de este país. Así, ponemos a vuestra disposición un breve artículo sobre «El Día de la Raza»
➡️ kursant.website/el-dia-de-la-r…
Porque en estos tiempos de creciente nacionalismo y atraso, de confusión y desasosiego, es preciso recordar que «en cada nación moderna existen dos naciones»
La discontinuidad retórica y simbólica fruto de dos dictaduras y una mascarada democrático-burguesa no deben ser excusa para plantear una revolución democrática;