Esta gentuza liberal y chovinista (Alvise, Dani Esteve, Wall Street Wolverine, etc.) necesita del bulo y de la ruindad para llegar a las masas. Al proletariado consciente, en cambio, guiado por su ideología revolucionaria (marxismo), le pertenecen el conocimiento y la verdad.
En esta época de capitalismo imperialista (fase superior), la burguesía hace ya tiempo que devino en clase reaccionaria, enemiga del progreso histórico y únicamente interesada, por tanto, en conservar su poder y su orden social capitalista ya entrado en decadencia.
La burguesía y sus agentes no están interesados ya en explicar rigurosa y científicamente los fenómenos que atraviesan a la sociedad capitalista sino en ocultarlos y tergiversarlos a base de medias verdades interesadas y sesgadas por sus prejuicios nacionales y clasistas.
No es, pues, casual que asistamos al fenómeno social de estos voceros pequeñoburgueses mediocres y adocenados –desde el filisteo liberal influencer al activista fascista– en una época de convulsión global (no sólo bélica) de las contradicciones del capitalismo imperialista.
Por ello, es normal que el liberal burgués y sus agentes reaccionarios no sientan vergüenza de las tinieblas de su propia ignorancia sino que hagan de ello un arma política 'goebbelsiana' para embaucar, adocenar y nacionalizar a las masas. A ellos la ignorancia sí les es útil.
El marxismo, en cambio, es la cosmovisión revolucionaria del proletariado para la transformación del mundo como sujeto independiente y, por ello, enemigo declarado de la ignorancia (“¡La ignorancia nunca ha ayudado a nadie!”, Marx).
La formación integral, sólida y variada, en todos los campos de la cultura y de las ciencias constituye, para la clase que se plantea superar el capitalismo, el primer eslabón en el despliegue de su potencial larvado de universalidad revolucionaria.
El proletariado –única clase social que tiene el potencial revolucionario para emancipar consigo a toda la humanidad de toda opresión– necesita como el pan tener la verdad de su lado para desenmascarar con ella las contradicciones del viejo mundo que debe derribar.
• • •
Missing some Tweet in this thread? You can try to
force a refresh
Cuando los comunistas planteamos la necesidad de «abolir la familia» no nos referimos a suprimir inmediatamente todo vínculo consanguíneo, como tampoco eliminar el reconocimiento social de la unión de dos personas para realizar su vida en común.
Abolir la familia es liberar al individuo de unos vínculos impuestos de manera espontánea y al margen de su voluntad; derribar las paredes del hogar en tanto espacio privado de reposición de la fuerza de trabajo; socializar la reproducción social y emancipar de ella a la mujer.
“La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica, franca o más o menos disimulada, de la mujer; y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.”
–F. Engels, ‘El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado’, 1884
𝗟𝗮 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗲𝗱𝗮𝗱 𝘀𝗲𝗻𝗶𝗹 𝗱𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼: la principal amenaza para la fase actual de reconstitución ideológica en nuestro presente histórico entre dos ciclos revolucionarios (hilo).
Recientemente, fue presentada ante el conjunto de la vanguardia la forma acabada de una fracción derechista surgida del seno de la Línea de Reconstitución.
Este fenómeno de desviación oportunista desde el seno de la organización hasta cristalizar en Línea Oportunista de Derecha (LOD), por “novísimo” que pueda parecer, ya fue igualmente combatido a fondo por el PCR hace 20 años.
𝗘𝗻 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗿𝗿𝗼𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗿𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼: el posicionamiento internacionalista del Comité por la Reconstitución ante el escenario de Guerra y Reconstitución y las tareas actuales de los comunistas.
Hilo:
1. El derrotismo revolucionario expresa el aspecto principal de la fórmula leniniana contra la guerra reaccionaria (imperialista), es decir; que oponer la guerra a la guerra pasa por vincular la derrota de “nuestro” Gobierno con la perspectiva estratégica de la RPM:
2. En el plano histórico, es la consigna universal –y de unidad internacionalista– que ha de enarbolar el proletariado de los países imperialistas (no así el de los países oprimidos) ante la tendencia ineluctable del capitalismo hacia la Guerra abierta y la masacre entre pueblos.
La indigencia ideológica del MC en general –huérfano de la ideología revolucionaria tras más de 30 años del fin del Ciclo de Octubre– cristaliza en el sentido común economicista de «estar» y «participar» en todos los «espacios» y frentes de las masas.
Esta táctica, fruto del paradigma espontáneo de la revolución burguesa (1789-1917) del que se nutrió el viejo ciclo, que no dejaba de vincular a la vanguardia revolucionaria con las masas como dos elementos extraños en relación de exterioridad, fue desarrollada
durante la amplia experiencia del pasado ciclo hasta agotar todo el potencial y las posibilidades revolucionarias que las premisas históricas del Ciclo de Octubre (entrelazamiento entre revolución burguesa y proletaria) podían contener.
En medio de la derrota actual del comunismo y sin mediar aún su reconstitución, que un cuadro comunista “participe” en el movimiento burgués (espontáneo) de masas no coadyuva, ni por asomo, a transformar al movimiento en comunista sino al cuadro comunista en burgués.
“Las masas de las que fundamentalmente aprende la vanguardia proletaria son las masas de avanzada de la historia, las que protagonizan los momentos decisivos y determinantes de la misma,
las que se encuentran en las encrucijadas de los saltos cualitativos que marcan el devenir de la humanidad, no las dadas en la empírica inmediatez circundante.”
–Comité por la Reconstitución, Línea Proletaria nº 0, 2016
Esta brillante reflexión del joven Marx nos señala a los comunistas algo de especial relevancia: que nuestra mayor motivación y “vocación” en la vida –nuestra “realización personal”– pasa por aspirar a convertirnos en 𝗰𝘂𝗮𝗱𝗿𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀.
La educación, la conciencia y la toda la cultura de la sociedad burguesa moldean al individuo medio para explotar su talento, su habilidad y vocación individuales en cualesquiera de las múltiples profesiones , oficios y ocupaciones ultraespecializadas y subordinadas por entero
a la lógica de la mercancía, la extracción y/o distribución de plusvalía y la reproducción de la tasa de ganancia.
En la sociedad burguesa, cada individuo particular, preocupándose por sí mismo, conformándose con “realizarse” en y por su profesión, se limita a participar,